Mons. Piero Pioppo, Nuncio Apostólico en España, destacó recientemente que «debemos esforzarnos por favorecer la conciliación y perfeccionar los instrumentos necesarios para lograrla». En esta línea, explicó la «verdadera diaconía» que representa en muchas Iglesias locales españolas el Servicio de Acompañamiento y Mediación Canónica (SAMIC), en relación a la «protección, cuidado y acompañamiento a matrimonios en situación de grave crisis y familias rotas». Abogó también el representante del Santo Padre por introducir «procedimientos específicos y órganos competentes», así como dotar «de incentivos más significativos» para la utilización de estos recursos que ayudan en la conciliación y en la mediación.
Así de contundente se expresó el Nuncio Apostólico en la lección magistral que ofreció durante la Solemne Acto de Apertura del Año Judicial, en su XXV Aniversario, en la Archidiócesis de Valencia. Sus palabras quisieron ser «un homenaje y un aliento para la vitalidad pastoral» que desde hace varios años supone un instrumento como el SAMIC.
Se hizo eco Mons. Pioppo de algunas consideraciones realizadas por el papa León XIV a los participantes del Curso de Formación Jurídico-Pastoral de la Rota Romana, en el mes de noviembre de 2025. En sus palabras, el Santo Padre recordaba cómo en el proceso judicial «debemos esforzarnos por encontrar acuerdos que, garantizando la justicia, resuelvan las controversias mediante la mediación y la conciliación».
La complicación, en este sentido, radica en el hecho de que «el derecho universal no prevé el establecimiento de órganos específicos de mediación ni los procedimientos a seguir», dijo el Nuncio. No obstante, el Código Latino sí «delega en la legislación particular de las Conferencias Episcopales, o de cada obispo, el establecimiento de una oficina o consejo en las diócesis con la tarea de buscar y proponer soluciones equitativas». Los diferentes SAMIC que se están abriendo en las diócesis son una respuesta concreta de los obispos a esta ventana abierta por el Código Latino.
Piero Pioppo es consciente de las lagunas existentes para desarrollar este tipo de iniciativas puesto que no existe «una obligación específica de buscar una solución pacífica, lo que puede comportar la ineficacia concreta de las disposiciones que promueven su implementación». Otro problema está en «la falta de estructuras y procedimientos específicos que proporcionen una vía segura y fiable para lograr el intento de conciliación».
La reflexión del Nuncio Apostólico en España fue más allá, puesto que no tuvo reparo en reconocer que «hoy en día, a diferencia de los sistemas jurídicos estatales o supranacionales que utilizan ampliamente recursos alternativos a los tribunales judiciales, los procedimientos conciliatorios rara vez se aplican en la Iglesia, aunque, según los principios inspiradores de origen evangélico, deben considerarse las vías preferentes para preservar y proteger la comunión en las relaciones eclesiales».
A fin de llevar a buen término el principio de favor conciliationis que la legislación actual considera como un método «preferente» para la resolución de controversias, Mons. Pieppo apostó sin ambages por integrar y mejorar los medios para evitar litigios con «la introducción de procedimientos específicos y órganos competentes, así como la provisión de incentivos más significativos para el uso de estos recursos, a fin de que el método de conciliación sea plenamente aplicable y eficaz en las relaciones eclesiales».
En definitiva, a juicio del Nuncio, la Iglesia debe esforzarse por «favorecer la conciliación» y debe trabajar en el perfeccionamiento de los instrumentos y los recursos que pueden ayudar a alcanzarla, «recordando que, siempre, es bienaventurado el que trabaja por la paz (Mt 5, 9)».
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