CATÓLICOS EN MADRID – SPOILER: Silvia Abril tiene razónSin Autor

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La actriz española se quedó a gusto al hablar de ‘Los Domingos’. Y hoy, la que se quedará a gusto seré yo.

Antes de que la palabra «chiringuito» se deformara por la degradación política y moral y se adoptara una connotación peyorativa, sencillamente evocaba a ese momento de playa en el que uno, tan a gusto, buscaba refugio del sol, algo rico que comer, un helado, un lavabo o una cervecita fría. Sí. El chiringuito en la cultura popular española es ese quiosco junto al punto de atractivo turístico en el que uno acaba cayendo por necesitar algo o por creer necesitarlo. Ir al baño, pedir unas bravas o comprarse un cortado. Sentarse a esperar… o disfrutar del sol sin sentirse un mendigo.

Que levante la mano quien nunca ha pedido un helado en el chiringuito de la playa pese al precio disparatado… y le ha dado la vida. Que levante la mano quien nunca ha hecho cola para reservar una mesa «en el chiringuito». Que levante la mano quien nunca ha disfrutado con amigos de una puesta de sol entre «copitas y bailoteos». O lo que a uno se le tercie.

Pues eso, señores, que mi Iglesia es un chiringuito.

Es ese lugar al que acudir cuando has fallado, y solo la Confesión te repone las fuerzas. Son esas manos que consagran el Cuerpo de Cristo y te dan, pese a tu indignidad, la Vida. Ese sacerdote que escucha, esa monja que enseña, esa madre que acompaña, ese padre que educa, ese joven que reza, ese otro que da de comer… eso es mi Iglesia. Es ese techo para los sintecho. Ese comedor para los hambrientos. Escuela para los que no saben. Un reclinatorio donde pedir, llorar, agradecer… una puerta de entrada a la Gloria Bendita, pero la de Verdad. Y está, como el chiringuito, justo cuando más la necesitas.

Porque mi Iglesia predica, y practica, las obras de misericordia que un chiringuito cobra. Dar de comer al hambriento. Dar de beber al sediento. Dar posada al peregrino.

Silvia, te cuento el chiringuito que tenemos montado:

Más de 1.400 millones de católicos en el mundo. 27 millones en España, donde más de 8 millones de personas acuden regularmente a misa.

En nuestro país, la Iglesia cuenta con cerca de 700.000 personas dedicadas al servicio directo y casi 9.000 centros asistenciales, además de millones de horas anuales entregadas a catequesis, formación y acompañamiento.

En el mundo, la Iglesia gestiona 229.090 centros educativos (entre escuelas infantiles, primarias y secundarias), en los que estudian 51.017.109 alumnos, a los que se suman millones más en centros superiores y universidades vinculadas a la Iglesia.

Administra también más de 100.000 centros sanitarios y asistenciales: hospitales, dispensarios, casas para ancianos, centros de acogida y atención social.

En España, Cáritas atendió a más de 2,1 millones de personas en 2024, y los centros caritativos de la Iglesia acompañan cada año a cerca de 4 millones de personas.

Obviando el favor que hace esta ayuda al Estado, llegando siempre primero (como en la DANA o en Adamuz), conviene recordar además que la Iglesia católica en España gestiona alrededor del 80% del patrimonio histórico-artístico, actuando como motor cultural y turístico esencial para miles de pueblos.

Y ya que llevas el pin de Free Palestine, te diré quién se quedó en Gaza cuando todos huyeron: las misioneras, los sacerdotes… la Iglesia.

Pero, Silvia, no te voy a mentir. Lo mejor de nuestro chiringuito, eso que nos hace quedarnos a ‘otra ronda más’ es el Jefe. Él nos quiere a todos por igual. Y siempre lo perdona todo. También a ti, Silvia.

Por eso, nos encanta nuestro chiringuito.

María Ariza Rossy
@mariaarizacossy

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