CATÓLICOS EN MADRID – También entre los Goya puede andar el SeñorSin Autor

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Lo religioso vuelve a estar de moda. Prueba de ello es el Goya a la mejor película de este año concedido a Los Domingos, dirigida por Alauda Ruiz de Azúa. Además del Goya, ha recibido otros premios, como la Concha de Oro del festival de San Sebastián. No es la primera vez que una película de monjas gana este festival. En 1959, Historia de una Monja, protagonizada por la gran Audrey Hepburn, fue también galardonada con la Concha de Oro.

La vida religiosa es un fenómeno que, a día de hoy, sigue suscitando interés. ¿Qué tendrá la vida religiosa que llama tanto la atención? ¿Qué espera la gente encontrarse tras la puerta de un convento de clausura?

Los Domingos cuenta la historia de Ainara, una joven de 17 años, como cualquier otra. Lleva una vida normal: estudia en el colegio, participa en un coro, sale con sus amigos, hace vida familiar… no parece un «bicho raro», sino más bien todo lo contrario. Pero Ainara ha sentido que Dios la llama a algo más: a entregarLe su vida, como monja. Descubre que su vida solo tiene sentido si se entrega al Señor. Esta noticia, como a veces cabe esperar, no es muy bien recibida por su familia, especialmente por su tía, quien se muestra muy reacia a todo lo que tenga que ver con la Iglesia.

Blanca Soroa, la actriz que interpreta a Ainara, la protagonista, hace un buen trabajo al reflejar las resistencias a las que tiene que hacer frente una joven que piensa en entrar en la vida religiosa. Debe superar las tentaciones del mundo, la oposición de su tía… y todo ello le sirve para afianzar su vocación religiosa.

A raíz de esta película, podemos comprobar cómo algo está cambiando en nuestra sociedad. Los Domingos no es una película que busque caricaturizar a las monjas o dar una imagen negativa de la Iglesia. Más bien al contrario. Retrata cómo puede ser un discernimiento vocacional, desde la libertad. En ningún momento se ve que el acompañante espiritual o la madre priora ejerzan algún tipo de presión sobre la protagonista para que entre en religión. Simplemente, se ve un proceso vocacional vivido desde la libertad, y desde el deseo de entregarse a Dios.

Asimismo, no representa una vida monástica oscura. Más bien al contrario. Creo que refleja muy bien cómo puede ser, a día de hoy, la vida contemplativa en un monasterio actual. No deforma, sino que respeta.

Algo parece estar moviéndose también en el cine. Que una película centrada en un discernimiento vocacional, tratado con respeto, reciba el máximo reconocimiento del cine español no puede ser algo anecdótico. Puede que no estemos ante una moda religiosa, sino ante una pregunta que vuelve a emerger en el espacio público: la pregunta por Dios.

Como señalaba al principio, nuestra sociedad atraviesa una transformación profunda. Muchos jóvenes que no habían oído hablar de Cristo o lo conocían de oídas, se están encontrando con Él. Esta sociedad, que nos ofrece placeres inmediatos, una libertad basada en el desenfreno y en el voluntarismo, está dejando un vacío en muchos jóvenes. Y ahí es donde aparece el Evangelio como plenitud de vida.

Me entristeció ver cómo, en una de las entrevistas hechas a los artistas, se decía que daba pena ver cómo los jóvenes, por una carencia, necesitábamos creer en algo, y tirábamos hacia lo cristiano. Me gustaría decir que, en primer lugar, los jóvenes no creemos en algo, sino que creemos en Alguien. En Alguien que es Dios, revelado en Jesucristo, que nos ama profundamente, y. Somos una generación, quizá, desencantada con lo que el mundo nos ofrece. Simplemente, hemos encontrado un Amor del que emana toda nuestra vida. Y nos negamos a creer que el mundo haya sido creado por la nada, por puro azar. Cada uno de nosotros hemos sido creados por Amor y para amar. Y ese Amor nos hace sentirnos valorados, y que no estamos de más en esta vida.

La tendencia religiosa de muchos jóvenes no es una cuestión de moda. Es un movimiento del Espíritu Santo, que está encontrando apertura entre los jóvenes. Dejémonos hacer por Él y seamos lo que tenemos que ser para, en palabras de Santa Catalina, prender fuego al mundo.

#unidosenlaoracion

Jorge Hernando
 (@jorgehm.01 / @desdelevangelio)

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