CATÓLICOS EN SEVILLA –
El pasado domingo, 8 de marzo y III domingo de Cuaresma, nuestra comunidad parroquial del Corpus Christi vivió una misa muy especial donde se palpaba la acogida y la esperanza. Se trataba de la misa final del retiro Talitha Qumi que durante el fin de semana a se había tenido en el convento María Madre de Dios de Carmona.
Un retiro muy especial por ser el primero de este estilo que se hace en toda Andalucia y, sobre todo, porque los que lo hicieron eran padres y madres que ya tienen un hijo en el cielo. Las casi ochenta personas que compartieron el fin de semana, tanto organizares como los que acudían por primera vez, tenían en común el mismo dolor. Por ello la comprensión, el compartir y la ayuda mutua al hablar de las propias experiencias era algo natural y sumamente sanador.
Participaron un gran número de matrimonios, pero también padres o madres solos. Un grupo grande procedía de Sevilla, en su mayoría del grupo de Mirando al Cielo de nuestra parroquia, pero también vinieron de Córdoba, Granada, Jaén, Badajoz, Ciudad Real, Madrid, Vizcaya y las Palmas entro otros.
El retiro termino con una calurosa y sentida acogida de la comunidad parroquial, amigos y familiares que nos unimos en acción de gracias celebrando la Eucaristía dominical.
Los primero que dieron la bienvenida a los padres fueron los jóvenes de Bartimeo que haciéndoles vaya por el pasillo central los acompañaron hasta el altar mientras el coro de Emaús Mujeres entonaba con unción el Ven Espíritu Santo para iniciar la misa.
Nuestro párroco D. Antonio, inspirado en el evangelio de la mujer samaritana hablo de es “Tengo sed” en su homilía (la anexamos en un audio grabado por un asistente) y a continuación le dio la palabra a D. Ángel que agradecido al Señor puso a cantar a toda la comunidad ahí reunida manifestando la gratitud por tanto amor derramado durante el retiro.
Al final nos compartieron algunos brevísimos testimonios tres personas y después compartimos un sencillo ágape de celebración en los salones donde la alegría y el cariño se respiraba.
Es hermoso ver cómo el Señor jamás nos deja solos y a través de la Iglesia va dando respuesta a las diversas necesidades. Este retiro es una muestra de ello. Anotamos aquí de modo anónimo algunas pinceladas de testimonios de los participantes que nos pueden ayudar a comprender como el Señor derramó con generosidad Su gracia en este retiro tan especial.
– “El viernes fue un día de cierta inquietud, esperando que fuerais llegando uno a uno. Mientras os iba conociendo, una oración brotaba en mi interior rogando al Señor que esas miradas gemelas fueran abriéndose poco a poco a la alegría de la Esperanza compartida.
Y, poco a poco, iba conociéndoos, identificándoos con ese/a hijo/a que se me iba haciendo próximo, casi propio, entrañable, extrañado.
Para cuando pudimos poner rostro a cada uno de ellos ya conocía la historia de la mayoría de vosotros, y se había generado un vínculo entre todos que nunca se desatará.
Os echo de menos, aunque sé que vivimos nuestra particular Comunicación de los Santos, porque lo que tenemos en común es profundo y grandioso. No quisimos que lo hiciera, pero el Señor lo hizo y nos eligió para su obra en la Tierra, haciendo de nosotros testigos de Esperanza … a pesar de, y precisamente por, nuestro dolor, siempre en proceso de sanación. …
Amigos (¡hermanos!), ojalá no perdamos contacto entre nosotros ni la alegría de sabernos elegidos por Dios para llevar Esperanza a un mundo sin ella, como decía recientemente.”
– “A mi el retiro de Talitha me ha enseñado a querer a mi hijo tanto como lo quiero, pero con más alegría y más certeza porque sé dónde está, que es con nuestro Creador.”
– “me llena de emoción lo que hemos vivido en estoy tres días, lo que hemos compartido con dolor, pero muy sanador, porque todos remamos en el mismo barco y el capitán es el Señor y su tripulación nuestros hijos maravillosos.”
– “Vamos todos en el mismo barco, remando pasito a paso, con la esperanza de que cuando lleguemos a puerto, abracemos a nuestros hijos, ya para la eternidad”
“…gracias a la generosidad de este grupo hemos vuelto a casa con esa energía tan necesaria para seguir mirando al Cielo y con ganas de compartir y seguir ayudando a otros…”
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