CATÓLICOS DE VIZCAYA – Sutiles y peligrosas ramificaciones de la «tentación»

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REFLEXIÓN «LA CONTRA». EL DOMINGO Nº 1370. 22 de marzo de 2026.

Que pueden presentarse en este tiempo de Cuaresma y con más facilidad en otros también.

Siguiendo el evangélico consejo de presentar cara alegre y perfumada mientras ayunamos, les transcribimos algunas líneas del Manual Práctico para Demonios Modernos. Se trata del vocabulario incluido en la unidad didáctica primera, que corresponde al tema de la tentación.

A-tentar. Este vocablo designa todos los actos diabólicos tendentes a conseguir que el sujeto se imponga a los demás por medio de la violencia. Podrán usarse diversos métodos, cuyo empleo se describe en los apéndices referentes a explosivos, propaganda, soborno y ley del embudo.

Con-tentar. Tiene dos acepciones. La primera se refiere a conseguir que el sujeto se quede tan tranquilo, aunque se muera de hambre medio mundo. La segunda va encaminada a conseguir que el sujeto dé «coba» en todo momento a sus superiores, con el fin de subir en el escalafón.

De-tentar. Dícese del sujeto pecador que, para exclusivo beneficio propio, se ha hecho con el control del poder en cualquier sociedad.

In-tentar. Concepto aplicable al pecador que lo es sólo de deseo, dado que su pobre situación no le permite explotar a los demás.

Os-tentar. Aplícase al pecador que hace caso a quienes le dicen: «Usted se lo puede permitir. No sea modesto».

Pa-tentar. Se aplica a quienes se drogan con la propiedad privada y privante, además de tener derecho a hacer siempre lo que les da la gana.

Sus-tentar. Usase para referirse a quienes con su actividad o su silencio no hacen nada para cambiar lo que los ángeles buenos llaman sociedad injusta.

Ante las dificultades que se presentan a los demonios obsoletos en esta sociedad permisiva, para conseguir que el personal tenga pensamientos impuros, se recomienda tener muy en cuenta las anteriores instrucciones.

Que el diablo no es problema. ¿Cómo puede existir un ser tan perverso que sólo piense y se dedique a hacer el mal? Pues ¡qué aburrido! ¡Y qué poco inteligente! El problema está más dentro de nosotros mismos. El problema está en nuestras diabólicas tendencias. Cada uno lleva dentro toda una legión de demonios y vive muy a gusto con ellos. A ver si los exiliamos con oración, ayuno y limosna. Esa es la receta de Jesús.