CATÓLICOS EN MADRID – Necios que no vemos necesidadSin Autor

Comparte

Hace unos días murió Noelia Castillo Ramos: recibió, con tan solo 25 años, la eutanasia. Nuestro país sigue conmocionado y se están escribiendo cientos de artículos al hilo, reflexionando. El mío no pretende señalar bajo crítica el comportamiento de los demás, sea Noelia, su familia, los médicos o el Estado. El mío pretende señalar mi propio fallo y, con suerte, reflexionar contigo sobre qué podemos hacer.

A mí la noticia del caso de Noelia me golpeó unas horas antes de que sucediera, esa mañana del 26 de marzo. Conocer su historia y su situación me paralizó el día y me dejó mirando inquieta el reloj hasta las seis de la tarde —hora en la que se producía su eutanasia— y el móvil hasta las ocho —hora en la que supimos que había muerto—.

No me la quitaba de la cabeza y, como yo, sé que hubo otros tantos. Paseando por la calle se escuchaban comentarios de los que sobresalían “Noelia”, “eutanasia”, “muerte digna” y “¿para qué va a seguir viva?”. Ese es un gran tema, pero lo vamos a dejar a un lado para otro día.

Saber que había, en Barcelona, una chica de mi edad que sufría tanto que se quería quitar la vida me dejó intranquila. Había visto ese sufrimiento de cerca en otras personas, ya antes, había intentado ayudar y acompañar, pero este se escapaba de mis manos. Noelia estaba lejos, no la conocía, nunca me la había cruzado. Mi ayuda, en ese sentido, era en vano. Pero Noelias no solo habría una, había miles y yo tampoco las conocía.

Tampoco soy médico, ni político, ni abogado. Nada que pueda ejercer cierta influencia para estos casos… O eso pensaba cuando recordé que soy cristiana. En este tipo de circunstancias, un no-cristiano busca acabar con el problema; un cristiano, sabiendo que se trata de una persona, busca arreglarlo.

Me pregunté qué nos diría Jesús si esto hubiese sido una escena del Evangelio. Inmediatamente se me vino a la cabeza la palabra: “¡necios!”. Busqué dónde lo ponía y encontré Lucas 12, 20-21: «Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado? Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios”».

Pensé en cuántas veces atesoraba en oración mis cosas: porque me vaya bien esto, porque apruebe lo otro, porque todo salga según lo previsto… Y todo esto, el día en que se me reclame el alma, ¿de qué habrá servido?

Y, sin embargo, ¡cuánta necesidad hay en el mundo! ¡Cuánta necesidad por la que quizá nadie está rezando! Me preocupo de rezar por mis necesidades y mis molestias y no miro a Cristo ni le preguntó qué le está atormentando. ¡Necia yo, que no veo cuánta necesidad hay!

Con todo este sufrimiento, Cristo sufre. Pero, ¡cuánto sufre viéndonos sufrirlo! ¡Cuánto sufre viendo que, en nuestro sufrir, no encontramos su mano! Sufre viendo que no encontramos un porqué y sufre viendo que no reparamos en que la respuesta es amarlo a Él y amar la vida que nos ha dado.

Cristo sufre a corazón abierto todos los sufrimientos del mundo. Y, mientras, yo… Ojalá fuese consciente de que el Señor espera mi colaboración para todo ello, y no precisamente haciendo, sino rogando. Al lado de tanto, me veo ridícula dejando de rezar el Rosario por pereza. ¡Si es precisamente la manera en la que puede contribuir a la obra de la salvación cualquier cristiano!

Pilar Pujadas

La entrada Necios que no vemos necesidad<br/><span class=”autorcontitulo”><span class=”sinautor”>Sin Autor</span></span> se publicó primero en Jóvenes Católicos.

————————————————————————————————————————————————————————————

El anterior contenido fue publicado en:

Leer más