CATÓLICOS DE ASTURIAS – Aceptar el aborto como un «Derecho» es una «aberración jurídica»

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Esta semana el Gobierno de España ha vuelto a poner encima de la mesa la posible reforma de la Constitución para blindar el derecho al aborto de las mujeres en la Sanidad Pública. Recordamos en este sentido la reciente Jornada por la Vida que se celebraba el pasado 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación, con el lema «La vida, un don inviolable», en la que, en su mensaje, los Obispos recordaban que el aborto «nunca puede constituir un derecho, ya que no existe el derecho a eliminar una vida humana». Esta misma semana también, el Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, publicaba en su cuenta de X la siguiente reflexión: «Bloquear el aborto como derecho o apoyar la vida como salida. Se juega con la muerte del más inocente e indefenso para distraer las corrupciones políticas y gubernamentales con los conejos de sus chisteras. Mientras el desierto demográfico crece, ellos matan a los que no dejan nacer». Para contar con una reflexión al respecto, desde el punto de vista jurídico, hablamos con el abogado y profesor de Religión José Luis Portos.

¿Cuál es el planteamiento que se está haciendo por parte del Gobierno?
Últimamente hay un intento de, vamos a utilizar un término común, «blanquear» lo que es negro, a mi modo de ver.  Porque la última denominación de la ley es la «Ley de salud sexual y reproductiva». Las anteriores leyes llamaban «al pan, pan y al vino, vino», es decir «Ley del aborto». Ahora se quiere introducir el término «salud», vinculándolo a la interrupción voluntaria del embarazo. Es decir, se está dando a entender como que el embarazo es algo malo, como si fuera en contra de la salud. Yo creo que ahora mismo hay toda una campaña orquestada para anestesiar a la opinión pública para que se reconozca como  algo hecho, el derecho al aborto.

Y para ello lo quieren introducir en la Constitución como un derecho.
Sí, Es una cosa paradójica, increíble, aberrante desde un punto de vista jurídico. Porque en la Constitución hay unos artículos que son de especial protección, cómo no, que son los que van del 15 al 29, Derechos y Deberes Fundamentales. El 14, el anterior, es el principio de igualdad. Lógicamente desde la creación del Derecho por los antiguos romanos, el Derecho servía para la pacífica convivencia entre los humanos y por eso no es baladí que el artículo anterior a todos los Derechos Fundamentales posteriores sea el 14, el principio de igualdad, porque los derechos tienen que ejercitarse en pie de igualdad. Pero el 15, nada menos, obviamente es el Derecho a la vida.

Todos tenemos Derecho a la vida. En esto la verdad que la Constitución de de 1978 no es original, porque todas las constituciones contemporáneas beben de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU de 1948 en el que, obviamente, también está reflejado ese Derecho a la vida. Tan es así que, en 1959, la propia ONU todavía concretó mucho más y aprobó ese tratado multilateral por la Declaración Internacional de los Derechos de la Infancia porque lógicamente todos entendemos que dentro de ese pie de igualdad hay que velar mucho por los que son más débiles, para que se respete esa igualdad y los niños por sí mismos son de especial protección. La práctica totalidad de los países del mundo lo vieron claro en el 48 y lo vieron también en el 59 con los Derechos del niño.

José Luis Portos

El problema es que hay gente que no considera «niño» a un bebé no nacido.
Claro, ahí está el problema. Yo creo que es que hay que pararse a pensar un poco: según el Código Civil español, en el artículo 29, existen los derechos del Nasciturus, que es el concebido y no nacido. El Nasciturus, según nuestro Código Civil, puede heredar. Entonces, si puede heredar es que es «alguien», no es «algo». Con lo cual, es evidente que se está poniendo el debate en un lugar posterior en el tiempo que no tiene razón de ser. Tal y como dice la Iglesia, el ser humano empieza con la fecundación.
Yo siempre lo digo: «para tener 15 años, antes tuviste 14, 13, 12, 11, 9, hasta el momento cero» y el momento cero pues es el momento de la fecundación porque todo lo siguiente va sumado a lo anterior. Con lo cual, ese Nasciturus tiene que respetarse. Y es más, si esto fuese una verdad objetiva, pues  yo también tengo un dato muy claro: todas las legislaciones del aborto en los diferentes países darían una fecha idéntica para poder interrumpirse embarazo, para poder abortar. Y todo lo contrario. España y Francia, por ejemplo, 14 semanas. Portugal, 10 semanas. En Estados Unidos puede ser desde la sexta semana hasta la vigésimo cuarta. Esto, evidentemente, no es algo objetivo. ¿Cómo puede ser tan variable? Te paras a pensar tres segundos y te das cuenta de que te están engañando porque depende de los políticos de cada país.

¿Qué supondría para la sociedad que el aborto fuera considerado un derecho fundamental?
Sería increíble. Sería, como decía antes, una aberración jurídica. Ahora mismo, en la última interpretación que se hizo sobre el recurso a la ley del aborto se habla de la «Colisión de derechos». La verdad que muy llamativo porque, como decía, en la Constitución, artículo 14, se habla de la igualdad de derechos. Los derechos no se tienen porque se conceden a la persona. No. Los derechos se tienen «por ser persona», no se «conceden». Toda persona tiene una serie de derechos humanos simplemente por tener la dignidad de persona. Ni sobra ni falta ninguno. Por tanto, no puede haber colisión.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuando pensó en esos derechos, pensó en la dignidad humana. Y dijo que, para que la dignidad humana esté respetada en toda su integridad, estos son los derechos necesarios. Ni más, ni menos.  Con lo cual no puede haber colisión, que es la último palabra que se está intentando introducir ahora. Dicen que «Hay colisión entre la autonomía de la madre y el derecho de vida del feto». Pondría un ejemplo, muy  vulgar pero ilustrativo: No puede haber una colisión entre el derecho a la propiedad privada y el derecho al robo. No, ese sería un falso debate. Derecho sólo hay uno: el derecho a la propiedad privada. Lo otro es un antiderecho porque va en contra de la igualdad. Con lo cual, no puede haber colisión entre el derecho de autonomía de la madre y el derecho del Nasciturus. El Nasciturus tiene derecho porque es alguien. Hasta el Código Civil lo respeta y lo reconoce. Lo otro sería un abuso de la madre, vamos a decirlo así de claro, sobre el hijo y eso era lo que la Declaración Universal de los Derechos del Niño intentaba evitar y todos sabemos por cuestiones evidentes que los niños hay que protegerlos, no abusar de ellos.

Muchas veces se confunde la defensa de la vida del no nacido con un argumento simplemente religioso, antes que procedente de la razón o del derecho. Por eso es muy interesante que haya un debate legal en torno a ello. Sin embargo la Iglesia siempre ha tenido el mismo argumento.
Sí, la Iglesia siempre se pone del lado del más débil en este caso. Es casi la única que mantiene esta lucha. Aunque hay personas de buen saber y entender que también lo apoyan, pero la Iglesia defiende la vida. La vida desde el inicio. ¿Y cuándo es el inicio? Pues parándose, como decía, a pensar tres segundos, la vida es desde que hay fecundación. Todo lo demás son construcciones en el aire porque no se mantienen.
Quisiera, finalmente, hacer referencia a una página web, Worldometer. Un sitio conectado telemáticamente a todas las bases de datos fundamentales en el mundo, como los de la OMG, del Bando Mundial, etc. Y compagina todos los datos acerca de muy diversos aspectos, los reúne y en tiempo real va ofreciéndolos. Dentro de las opciones que ofrece: Alimentación, Población, Energía, etc. Hay una que es Salud. Y dentro de ella, un apartado que pone «Causas de Mortandad». Ahora mismo, según lo acabo de mirar antes de empezar la entrevista, en el año 2026 vamos por más de 12 millones de abortos en el mundo. Es la primera causa de muerte por encima de otras muchas: cáncer, tabaquismo, suicidios o accidentes de tráfico. A 31 de diciembre de 2025, la cifra era de más de 42 millones de abortos en el mundo. Llama la atención el desfase entre estas muertes o otras por otras causas. Pero me hago la reflexión de lo que cuesta el aborto. En España, entre 450 y 1800 euros aproximadamente. Es mucho dinero el que se mueve ahí. Es algo que me escama y me parece importante decirlo.

 

 

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