La Vicaría de Evaneglización ha publicado «Dad el fruto que pide la conversión» (Mt, 3,8), segundo volumen como material de sensibilización para la reflexión y aportaciones de la comunidad diocesana a las nuevas Orientaciones Pastorales.
Este segundo volumen contribuye a situarse en el análisis y en la diagnosis de la Iglesia valenciana incardinada en la sociedad contemporánea. Recuerdan desde la Vicaría de Evangelización que «debemos participar haciéndonos responsables y concienciarnos sobre los retos y oportunidades que tenemos como Iglesia en la situación actual. Los materiales de sensibilización son para ser reflexionados a lo largo de todo el año, en todas las parroquias, comunidades, movimientos y otras realidades eclesiales…. Aprovechemos todas las estructuras pastorales existentes para constituir los grupos de reflexión para que así, su futura publicación, sea realmente esperada por todos».
El Libro II «Dad el fruto que pide la conversión» que se acaba de publicar, se dirige a la «Comunión, Participación y Misión». Un volumen para situarse ante la realidad de la Iglesia, los cambios internos y externos, los nuevos tiempos de una nueva sed de espiritualidad y esperanza, ante los que la Iglesia valenciana tiene el reto de dar respuesta. Y para ello también ha de mirar hacia sí misma. En este volumen, como en el anterior, hay una base de apoyo a la reflexión, incluyendo exposición y preguntas que tendrán conclusiones con las aportaciones que se esperan de todos, «para que a su vez, las Orientaciones Pastorales, sean por todos esperadas», afirman.
El Arzobispo Mons. Enrique Benavent hizo el llamamiento a toda la comunidad diocesana a participar en esta nueva etapa evangelizadora. En estos meses, junto a la Comisión de la Vicaría de Evangelización a la que encargó el proceso, han recorrido vicarías, arciprestazgos, y presentado en numerosos Consejos, vida consagrada, laicos, y educadores. El Arzobispo ha abierto un proceso participativo en el que toda la comunidad diocesana puede expresar sus sugerencias y opiniones para contribuir a que las nuevas Orientaciones Pastorales de la Diócesis procedan de una aportación directa, meditada, consciente y comunitaria. Mons. Enrique Benavent, ha pedido la implicación de todos, para que llegue a haber unas Orientaciones que rijan el futuro Plan Pastoral que se haya construido desde la participación, la responsabilidad de cada uno y la corresponsabilidad conjunta.
Entre las propuestas de esta segunda publicación «Dad el fruto que pide la conversión» (Mt, 3,8),, se realizan las siguientes propuestas:
Un método más fraterno
La conversación en el Espíritu es un diálogo de confianza y acogida que toma en serio lo que ocurre en el corazón para que las personas puedan expresarse con mayor libertad, respeto, y acogida, de escucharse unos a otros en lugar de limitarse a pensar en lo que uno quiere decir.
Esa atención interior nos hace más conscientes de la presencia del Espíritu Santo en el proceso de compartir y discernir.
Momento de afrontar el cambio
Las iglesias medio o casi vacías son un signo de que la forma de transmitir la fe que funcionaba antes ya no llega al corazón. En nuestra cultura, la experiencia de lo sagrado ha cambiado. El lenguaje de la fe resulta extraño o incomprensible. Pero el mundo actual presenta una búsqueda espiritual, es un signo de que la sed de Dios no ha desaparecido, están cambiando el lenguaje y las formas. Y si cambia el mundo, también tiene que cambiar la manera en que la Iglesia anuncia el Evangelio. Ha llegado el momento de afrontar un cambio.
A esto lo llamamos “conversión pastoral”, que requiere dejar que Dios nos cambie para que su Evangelio siga llegando vivo y esperanzador. Igual que la conversión personal cambia la vida de un creyente, la conversión pastoral busca renovar la vida de la comunidad. Desde la conversión personal y comunitaria se anima a todos los creyentes para que el Evangelio no deje de sonar en nuestras casas, en nuestras plazas, en los trabajos, en la política y en la economía, favoreciendo el encuentro con Dios en las nuevas realidades existenciales de las personas. La sinodalidad profundiza esta llamada, es una muestra de cómo estamos aprendiendo a caminar en comunión y corresponsabilidad.
Del yo al nosotros
Por eso, la conversión pastoral está unida a la conversión a este estilo sinodal. Al echar un vistazo a la estructura diocesana lo que se percibe desde fuera es que, en la práctica, cada uno tiene su propia dinámica. Esto acaba repercutiendo en toda la pastoral: se hacen muchas cosas, pero de un modo disperso, sin un objetivo común que oriente las diferentes sensibilidades en la misma dirección.Con este nuevo estilo sinodal, pasamos a ser, de una suma de individuos, a un “nosotros” eclesial.
De ahí la necesidad de sinodalidad, que es en esencia un modo de relación, de discernir en comunidad y participando todos. Es una Iglesia «más relacional», que nos invita a pasar del ‘yo’ al ‘nosotros’ y se fundamenta en la corresponsabilidad de todos. Así, la visión y misión que surjan no serán un ‘documento’, sino la expresión viva del compromiso de todo el Pueblo de Dios para encarnar el Evangelio en su realidad concreta.
La Vicaría de Evangelización respondiendo al llamamiento del Arzobispo, considera importante «participar del proceso de renovar las ganas de vivir la fe juntos, mediante el trabajo común del discernimiento, la consulta y la cooperación de todos, y la decisión pastoral, que corresponde a la autoridad del Obispo».
Pueden acceder libremente al contenido de estos materiales para poder desarrollar su reflexión.
PARA CONSULTAR MATERIALES:
https://www.archivalencia.org/plan-pastoral/
PARA EL ENVÍO DE SUGERENCIAS Y/O APORTACIONES:
secretaria.evangelizacion@archivalencia.es
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