El VI Domingo de Pascua nos deja una frase decisiva de Jesús:
“No os dejaré huérfanos”.
Y quizá esta sea una de las heridas más grandes de hoy: mucha gente vive como si estuviera sola, sin Padre, sin Iglesia, sin verdad, sin consuelo.
1️⃣ El Evangelio no empieza diciendo: “si me entendéis todo”.
Dice: “si me amáis”.
La vida cristiana no nace de dominar teorías, sino de amar a Cristo. Y cuando se ama de verdad, se desea guardar su palabra.
2️⃣ Jesús no separa amor y mandamientos.
Hoy suena duro, porque se ha vendido la idea de que amar es dejarlo todo igual. Pero Cristo dice otra cosa: el amor verdadero ordena la vida, purifica los deseos y enseña a obedecer.
3️⃣ “Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito”.
No somos cristianos a base de fuerza de voluntad. Menos mal, porque algunos no llegaríamos ni al ofertorio.
La vida cristiana se sostiene por la gracia. Y esa gracia tiene un nombre: el Espíritu Santo.
4️⃣ El Espíritu Santo no viene para decorar la vida interior.
Viene para habitar en nosotros. Para defendernos. Para consolarnos. Para enseñarnos la verdad. Para hacernos capaces de vivir lo que solos no podemos.
5️⃣ En la primera lectura, Samaría recibe la predicación, la alegría y luego el don del Espíritu.
No basta una fe de entusiasmo inicial. Necesitamos que la Iglesia imponga las manos, confirme, acompañe y complete lo que Dios ha comenzado.
6️⃣ Esto también es muy actual.
Muchos quieren a Cristo sin Iglesia, Evangelio sin sacramentos, espiritualidad sin obediencia, consuelo sin conversión.
Pero Jesús no funda una emoción privada. Funda un pueblo guiado por el Espíritu.
7️⃣ San Pedro añade algo precioso:
“Dad razón de vuestra esperanza, pero con delicadeza y respeto”.
No se trata de gritar más. Tampoco de callar por miedo. Se trata de hablar como cristianos: con verdad, buena conciencia y caridad.
8️⃣ La esperanza cristiana no es optimismo barato.
Nace de Cristo muerto y resucitado. Por eso puede mantenerse incluso cuando hay calumnias, cansancio, contradicciones o sufrimientos.
9️⃣ “No os dejaré huérfanos”.
Esta frase vale para quien está cansado, para quien se siente solo, para quien intenta vivir la fe en medio de un mundo que no entiende, no ve y no conoce al Espíritu.
Cristo no abandona a los suyos.
🔟 Guardar los mandamientos no es pagar un precio para que Dios nos quiera.
Es responder al amor de Cristo. Es dejar que su gracia ordene nuestra vida. Es permitir que el Corazón de Jesús nos saque de la orfandad y nos haga vivir como hijos.
Ven, Espíritu Santo.
La entrada “No os dejaré huérfanos”<br/><span class=”autorcontitulo”><span class=”sinautor”>Sin Autor</span></span> se publicó primero en Jóvenes Católicos.
————————————————————————————————————————————————————————————
El anterior contenido fue publicado en: