No me bautizaron de pequeña. Mi padre es comunista (vieja guardia, además, reloj de la URSS y pin de Lenin en la chaqueta). Prohibió a mis abuelos hablarme de cualquier tipo de religión. Aún así desde pequeña me llamaba mucho la atención la Semana Santa. Sobre todo las imágenes de la Virgen Dolorosa. Y yo decía que quería tener un amigo como Jesús, aunque no hubiera pisado una iglesia y mucho menos la liturgia nunca. Crecí, me volví comunista atea anti religiones y así estuve bastantes años. Murió mi tía (que fue como mi madre) de cáncer en 2018.
Tenía yo 14 años. Pensé que la fe de mis abuelos se caería ahí y no fue así, hablaban con una serenidad y una esperanza (dentro del dolor) de la muerte de su hija que yo no podía comprender, y ahí empecé a pensar cosas. Ese mismo año yo caí en una depresión terrible.
No quería vivir pero sentía que había alguien que me quería viva, que tenía algo para mí. Aguanté todo lo malo por una fe que no sabía que tenía. 2020, pandemia. Los profesores nos dejaron continuar con las asignaturas que quisiéramos y en las demás nos mantenían la última nota.
Yo seguí con dos: literatura e historia. En historia, tenía que hacer un trabajo sobre la Rusia del siglo XIX. En literatura, una comparativa entre Tolstoi y Dostoievsky. En el primer trabajo quería demostrar que la Iglesia Ortodoxa Rusa fue el mal absoluto y en el otro que la fe de Tolstoi era mucho mejor que la de Dostoievsky porque Tolstoi era anarcocomunista. Bueno, haciendo ambos trabajos tuve mi propia caída del caballo al estilo de San Pablo. Amé cómo hablaba Dostoievsky de la fe. Me leí El Peregrino Ruso. Quería tener esa fe.
Curso 2020/2021 y me toca la asignatura de filosofía. Estudio a Sto Tomás y San Agustín. Llego a la conclusión de que el cristianismo es absolutamente racional, y que es cierto. Me arrepentía de todo lo que dije siendo atea. Una vez me sentí prácticamente llamada a entrar a Una iglesia cerca de mi casa. Había una imagen de la Virgen Dolorosa. Le pedí que por favor dijera a su Hijo que me perdonase.
Y ahí empezó mi camino de fe. Fue una fe fría y solitaria hasta que en 2024 descubrí las adoraciones y conocí a gente de mi edad católica en mi Ciudad. Dejé de sentirme sola y empecé a vivir la fe verdaderamente. En la Vigilia Pascual de 2025 me bauticé. Y esta Semana Santa pude acompañar en procesión a la imagen de esa Virgen Dolorosa a la que recé por primera vez en mi vida.
Y pues no puedo estar más agradecida a Dios y a Su Madre
𝒞𝒶𝓉𝒾 ౨ৎ ♱🪽
@gaudeteind0mino
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