El pasado 2 de mayo, la Vicaría Episcopal de Evangelización celebró en el seminario de Corbán su primera reunión de trabajo. Una mañana de oración, escucha y diálogo en la que participaron representantes de las distintas delegaciones que integran la vicaría: Apostolado Seglar, Catequesis, Enseñanza, Misiones, Familia y vida, Pastoral juvenil, Vocacional y Universitaria, Relaciones Interconfesionales y Diálogo Religioso, Liturgia y Espiritualidad y Sínodo.
Como explica Óscar Lavín, vicario episcopal de Evangelización, “el cometido esencial de la Vicaría es atender y coordinar todas esas delegaciones, y sobre todo toda la actividad diocesana que tiene que ver con el proceso de evangelización, de transmisión de la fe, de la presencia pública de la iglesia en la sociedad. Todo ello, para prestar un servicio a nuestro obispo, monseñor Arturo Ros, en su ministerio episcopal, que es presidir esta iglesia local”.
En alusión a la reunión celebrada, señala que “el objetivo era ofrecer una especie de lluvia de ideas desde las delegaciones de la Vicaría, y alguna de la de Acción Social y Caritativa, para poder plantear un marco común del proceso de evangelización y de los cambios actuales que estamos teniendo en nuestro proceso eclesial”. “Se trata -prosigue- de reflexionar sobre el paso de una pastoral de conservación a una pastoral misionera. Eso supone un cambio de mentalidad en la forma de hacer y de estructurar la pastoral. Tenemos que poner en clave todas esas realidades de cambio de pastoral, y cómo las delegaciones y sus objetivos se pueden reestructurar de cara al próximo curso”.
En este sentido, comenta que “el proceso de evangelización en la pastoral de misión comienza por la realidad del Primer Anuncio, o sea, el anuncio de Jesucristo y de la conversión. Supone iniciar la vida cristiana, por lo que ahí entraría la catequesis, la estructuración del catecumenado. Esto es algo que, especialmente hoy, nos lo plantean los catecúmenos de adultos. Y es que cada vez hay más personas adultas que piden el bautismo”. “Pero, a la vez está toda la pastoral de niños -pastoral de bautismo, pastoral de primeras comuniones- que tiene una lógica de conservación, de cristiandad, con todas sus variables. Este es el escenario en el que estamos. Y pasar de un escenario a otro tiene sus dificultades, sus ritmos…. Es cierto que todo el mundo sabe cuál es esa identidad, cuál es la misión de la evangelización, pero tenemos más dificultad en el cómo, en introducir dinámicas que vayan respondiendo. Por eso nos viene bien a todos discernir el modo de hacerlo”, asegura.
Consejos Pastorales Arciprestales y Conversación en el Espíritu
“Potenciar los arciprestazgos -apunta- es uno de los trabajos en los que nos estamos centrando. Primero hay que consolidar los Consejos Pastorales Arciprestales (CPA). De hecho, el sábado 23 de mayo tendremos un primer encuentro de los 13 consejos arciprestales de la diócesis. Este año hemos consolidado la creación de esos consejos”.
“Los Consejos -indica- son unos órganos de participación en los cuales se articula la diócesis, por territorios y por contextos. León XIV les da mucha importancia, ya que, en el Sínodo de su diócesis, Roma, dice que los arciprestazgos son los nudos donde se articula una diócesis. Están compuestos por seglares elegidos por los párrocos del arciprestazgo, representando a las diferentes parroquias, además del arcipreste y algún sacerdote que se suma al trabajo y al discernimiento”. “Creo que el objetivo de este año lo hemos cumplido con la constitución de los consejos en los 13 arciprestazgos de nuestra diócesis. Falta darles unos elementos más normativos, pero lo prioritario era que se pusieran en marcha”, precisa.
Otro de los puntos de trabajo de la Vicaría ha sido la introducción del método de la Conversación en el Espíritu. Óscar reconoce que “generar esa dinámica de trabajo, con este método común, tiene su dificultad; va más al discernimiento, que es una labor fundamental, ya que es por donde Dios nos lleva en los caminos de la historia. Esto exige una labor de escucha y de oración en la vida real y diaria de nuestros arciprestados”.
“Una regla básica -constata- es que no se trata de un método para discutir, sino para escucharnos, con las diferentes sensibilidades, y ver cómo el Espíritu nos puede ir llevando a través de los puntos en común. Las posibles diferencias nos van a hacer crecer. Hay una serie de elementos de espiritualidad y de convivencia que para nosotros es la vivencia de la fraternidad, con todas las dificultades. En el fondo, es la aplicación del mandamiento nuevo del Señor en un trabajo pastoral, en una forma de ser iglesia, que es la sinodalidad”.
Insiste en que “es muy importante la escucha del otro, y la convivencia en el conflicto. En el fondo, es el Espíritu Santo quien forja la unidad desde los puntos en común, aunque también hay que mantener las diferencias”. “Los seglares tienen ganas de trabajar. Creo que el protagonismo de los seglares en la Iglesia, con la sinodalidad, con los Consejos y con la práctica del método, se va a ir consolidando”, concluye.
————————————————————————————————————————————————————————————
El anterior contenido fue publicado en: