ARZOBISPADO CASTRENSE – HOY, DOS AÑOS DESPUÉS

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La Vida Comienza cada mañana (Testimonio de esperanza)

El 31 de noviembre de 2023 ingresé en el Hospital Ramón y Cajal para una operación de válvula aórtica. Lo que parecía un proceso reglado se convirtió en lucha extrema: pulmones colapsados, fallo multiorgánico y ocho transfusiones en 24 horas. Pasé 105 días en el hospital, 35 de ellos en la UCI tras una operación de urgencia donde mi vida, literalmente, se apagaba.

Soy consciente de que ese día abandoné este mundo, y fui a reunirme con Dios en el Cielo, allí pude observar el movimiento y ajetreo que había, la gente estaba muy alegre y contenta. Pasados unos días me despierto y veo que estoy en la UCI, rodeado de máquinas y cables por todo mi cuerpo.

Hoy, dos años después, quiero dar testimonio de que la esperanza no tiene fecha de caducidad.

Nací en 1952, y a pesar de la gravedad de mi proceso y de ser una persona de Alta Sensibilidad (PAS) – lo que me hace vivir cada emoción de forma muy intensa-, puedo decir que estoy en el mejor momento de mi vida. Gracias a la fe, al milagro de ponerme en pie yo solo, sin ayuda de nadie, el primer viernes del mes de marzo frente a Jesús de Medinacelli, y al apoyo incondicional de los míos, hoy mi vida es plena, viajo (no podré olvidar la inolvidable peregrinación a Roma, por motivo del Jubileo de las Fuerzas Armadas), disfruto de la cultura, del ajedrez, asisto a conferencias, vivo intensamente mi fe en procesiones y, sobre todo, agradezco “no me cansaré de repetirlo, porque la gratitud es la memoria del corazón”.

Escribo esto para decirte a ti, que quizás estás en una cama de hospital o atravesando un momento oscuro, que no te rindas. Estuve a punto de hacerlo, pero la fe y la voluntad me trajeron de vuelta. Mi sensibilidad ahora no es una carga, sino el motor que me impulsa a querer ayudar y dar ánimos a quien sufre.

Sin Dios y sin vosotros, yo no estaría aquí. Gracias por la vida.

 

Testimonio de Luis D. Fagundo