CATÓLICOS EN VALENCIA – Más de 1.200 valencianos participan en la peregrinación diocesana a Lourdes

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Mons. Fernando Ramón: “Lourdes es una experiencia de gracia espectacular que nos devuelve a la realidad”

La peregrinación diocesana valenciana a Lourdes reúne estos días a cerca de 1.200 peregrinos entre enfermos, voluntarios, personal sanitario, jóvenes y acompañantes. Durante tres jornadas, los participantes viven una intensa experiencia de oración, celebración y servicio en uno de los principales santuarios marianos del mundo, con un programa que incluye celebraciones penitenciales, eucaristías, el paso por la Gruta y la tradicional Procesión de las Antorchas.

La peregrinación diocesana ha sido encabezada por el obispo auxiliar de Valencia, monseñor Fernando Ramón, quien asegura que más allá de los actos previstos, la peregrinación supone una oportunidad para vivir una auténtica experiencia de fe.

«Lourdes es una experiencia de gracia espectacular. La gente que viene aquí, incluso gente no creyente o que tiene una vida de fe no excesivamente activa, se encuentra, por una parte, con la Virgen María, que es nuestra madre y siempre es un motivo para sentirse profundamente amado. Y, por otra, con la experiencia del dolor y de la enfermedad, que nos devuelve a la realidad».

El obispo auxiliar de Valencia señala que uno de los aspectos que más transforma a los voluntarios es el contacto directo con las personas enfermas. «Muchas veces hay gente que vive muy alejada de la realidad. Cuando tienes que acompañar a un enfermo, cuando tienes que estar a su servicio, descubres muchos aspectos de nuestra realidad humana que son muy importantes. La enfermedad también es una ocasión para la conversión».

Junto a esa experiencia, destaca el papel de María como centro de la peregrinación. «La figura de María, para nosotros los católicos, es siempre un verdadero regalo. Aquí, en Lourdes, se vive de una forma muy especial esa maternidad que Dios ha querido regalarnos y que nos ayuda a experimentar el amor con el que Él cuida de cada uno de nosotros».

Juan Antonio Navarro: “La gruta aquieta, pacifica y amansa el corazón”

Un año más, la peregrinación ha superado las expectativas, con el desplazamiento desde Valecnia de un total de 23 autobuses, junto a un avión hasta Bilbao y posterior traslado hasta el santuario en otro autobús.  Más allá de la envergadura de la organización, Juan Antonio Navarro, consiliario de la Hospitalidad Valenciana de Nuestra Señora de Lourdes asegura que lo verdaderamente importante sucede al llegar al santuario.

«Lourdes es un sitio muy especial. El río Gave baja impetuoso, pero es precioso ver cómo, justo cuando pasa por la gruta, el río se amansa, se aquieta. Eso es exactamente lo que provoca este lugar. Muchas veces nosotros llegamos igual, llenos de prisas, de urgencias, de preocupaciones, y cuando llegamos aquí, de una manera casi milagrosa, el corazón también se aquieta, se pacifica y se amansa».

«Todos somos necesitados de todos»

Para el sacerdote valenciano, esa transformación interior nace también del encuentro con la fragilidad humana y del servicio a quienes más lo necesitan. «Es muy bonito porque unos y otros entendemos que, de una manera u otra, todos somos enfermos. Todos necesitamos ser cuidados, todos necesitamos cuidar, todos necesitamos compasión y acompañamiento. Quizá esa es una de las cosas más bonitas que enseña Lourdes: que todos somos necesitados de todos».

Uno de los rasgos más destacados de esta peregrinación es la amplia participación de jóvenes voluntarios, procedentes de distintos movimientos, colegios y grupos de la diócesis.

«Este año llevamos más de 300 jóvenes ayudando y participando en todo. Es una fuerza impresionante para la peregrinación”. Entre ellos participan jóvenes de Scouts, Juniors, la Delegación de Infancia y Juventud y diversos colegios valencianos, que dedican estos días al cuidado y acompañamiento de los enfermos. «Se les ve trabajar con muchísima fuerza, con ánimo y con alegría. Crean un ambiente muy bonito. Su entrega contagia a toda la peregrinación y demuestra que hay muchos jóvenes dispuestos a dedicar su tiempo a servir a los demás».

Desde Lourdes, Juan Antonio Navarro asegura que toda la Hospitalidad mantiene también muy presente a la diócesis de Valencia durante estos días. «Rezamos desde aquí por toda nuestra diócesis. En estos días, Lourdes se convierte también en una pequeña diócesis de Valencia, unida en la oración y en el servicio a los enfermos».

Luis Sánchez: “El contacto directo con los enfermos deja una huella imborrable en el corazón”

El delegado episcopal de la Pastoral de Enfermos y Mayores de la diócesis de Valencia, Luis Sánchez,  destaca que la peregrinación supone una experiencia única para todos los que forman parte de la peregrinación.

«Para los enfermos, sentirse queridos y amados por Dios y por todos los que los cuidamos es un encuentro inefable. Ellos no pueden describir lo que experimentan estando aquí en Lourdes”.»Y para el personal sanitario, los acompañantes y los peregrinos que nos desvivimos por ellos intentando hacer que su estancia aquí sea lo mejor posible, también es un momento de gracia, un momento en el que nos encontramos con Dios».

El sacerdote valenciano reconoce que, en algunos casos, la peregrinación también trae consigo mejoras físicas inesperadas.»Todos tenemos experiencia de algunos enfermos que estaban muy mal y han salido de aquí muy beneficiados, por la gracia de Dios y con la ayuda de los médicos».

Una escuela de servicio para los jóvenes

Uno de los aspectos que más destaca Luis Sánchez es el papel de los jóvenes voluntarios, que durante toda la peregrinación colaboran en el cuidado de los enfermos desde primera hora de la mañana hasta el final de la jornada.

«Ante el sufrimiento impresionante de los enfermos y de los inválidos, los voluntarios descubren que su cariño, su ternura y su amabilidad hacen un gran bien”. “Muchos continúan después como voluntarios en otras acciones de la Iglesia o en actividades caritativas. Es una experiencia que queda como un recuerdo imborrable en su corazón”.

Para Luis Sánchez, una de las riquezas de la peregrinación es que “el voluntariado de nuestros jóvenes siempre los marca. Mañana serán sanitarios, padres y madres de familia, personas comprometidas con los demás. Y estoy convencido de que cuidarán a quienes sufran de una manera diferente, como Dios nos ama».

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