
Un año más, el Instituto Teológico de Vida Religiosa de Madrid (ITVR) ha organizado el encuentro de Preparación para la Profesión Perpetua, celebrado del 3 al 10 de julio en el seminario claretiano de Colmenar Viejo. En esta edición han participado 34 religiosos procedentes de 18 institutos y de 20 países de cuatro continentes, convocados por el deseo de profundizar en la decisión definitiva de seguir a Cristo en la vida consagrada.
El encuentro, que cuenta ya con más de cuarenta años de historia, fue animado este año por el P. Alejandro Carbajo, claretiano actualmente destinado en Rusia, una de las tres misiones de esta Provincia, y por la Hna. Fabiola del Carmen Mora, religiosa de la Fraternidad Misionera Mater Misericordia. Ambos acompañaron a los participantes a lo largo de unos días intensos de formación, oración y convivencia fraterna.
Los temas abordados durante el curso se centraron en los núcleos fundamentales de la vida consagrada ante un paso tan significativo como la profesión perpetua: la vocación, la consagración, los votos, la vida comunitaria, el seguimiento de Cristo, la misión y los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. La dinámica del encuentro combinó exposiciones doctrinales, trabajo personal, reflexión en grupos, celebraciones litúrgicas y espacios de oración compartida.

El P. Alejandro Carbajo, que acompaña este curso de manera continuada desde el año 2010, destacó el clima vivido durante esta edición. Según compartió, tanto él como la Hna. Fabiola comentaron al final de los días que el encuentro “se nos ha pasado volando”, subrayando la buena disposición de los participantes desde el primer momento y la profundidad con la que se implicaron en la experiencia.
Uno de los momentos más significativos tuvo lugar en la jornada final, dedicada al “desierto”, en la que los religiosos peregrinaron a la ermita de Nuestra Señora de los Remedios de Colmenar Viejo. Tras ese tiempo de silencio y oración, la eucaristía conclusiva incluyó una homilía compartida, en la que los participantes expresaron, a partir de la Palabra proclamada, la vivencia de estos días, su experiencia de vida consagrada y la ilusión con la que afrontan su próxima profesión perpetua.
En un verdadero clima intercongregacional, los jóvenes religiosos pudieron compartir el “sí” que Dios ha suscitado en sus vidas y fortalecer su respuesta vocacional. Los participantes evaluaron el encuentro como una experiencia formativa muy positiva, oportuna y cargada de profundidad, en un momento especialmente significativo de su camino en la vida religiosa.