El Arzobispo Castrense de España, D. Juan Antonio Aznárez Cobo, celebró la misa solemne del Domingo de Resurrección en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas, acompañado de varios capellanes castrenses y seminaristas, en una ceremonia marcada por la alegría pascual y la proclamación del triunfo de Cristo sobre la muerte.
Durante su homilía, el prelado recordó el núcleo de la fe cristiana en esta festividad, subrayando que los creyentes aceptan la resurrección de Cristo a partir del testimonio de los apóstoles. “Ellos vieron el sepulcro vacío, comieron y bebieron con Él después de su resurrección”, afirmó, destacando que este testimonio ha sido transmitido fielmente por la Iglesia a lo largo de los siglos.
El arzobispo explicó que este acontecimiento tuvo lugar el primer día de la semana, que desde entonces se celebra como el Día del Señor Resucitado. En este contexto, evocó la imagen de Cristo como “la piedra que desecharon los arquitectos”, convertida ahora en la piedra angular de la Iglesia.
Asimismo, recordó que, por la fe y el bautismo, los cristianos participan de la resurrección de Cristo, a quien definió como el verdadero Cordero que quita el pecado del mundo. “Muriendo destruyó nuestra muerte y resucitando restauró la vida”, señaló, invitando a los fieles a vivir conforme a esta realidad.
La celebración concluyó con una exhortación a orientar la vida hacia los bienes del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios, reafirmando el sentido de esperanza y renovación que caracteriza la Pascua cristiana.
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