La catedral acogió hoy la celebración de la Misa funeral por el eterno descanso de los obispos difuntos, con un recuerdo especial por Fray José, anterior obispo, y por cuantos han servido a esta Iglesia particular de Lugo a lo largo de su historia ejerciendo el ministerio apostólico y episcopal.
En un clima de oración y esperanza, la comunidad se reunió para encomendar a los pastores que guiaron al Pueblo de Dios, dando gracias por su vida y su entrega, y pidiendo al Señor la paz eterna para ellos.
En su homilía, el Obispo, Mons. Alfonso Carrasco, subrayó que esta celebración es también una memoria de la presencia viva del Señor en su Iglesia, sostenida por el ministerio de los apóstoles y de sus sucesores a lo largo de los siglos.
Partiendo de la primera lectura, recordó con fuerza el centro de la fe cristiana: “No es que nosotros hayamos amado a Dios primero, sino que Él nos amó y envió a su Hijo al mundo”.
Por eso —explicó— resulta significativo que esta Eucaristía coincida en el tiempo de Navidad, cuando la Iglesia contempla con especial intensidad la gran noticia del Evangelio: Dios toma la iniciativa, se acerca a nosotros, nos ama primero.
El ministerio apostólico, signo sacramental del amor de Dios
Mons. Carrasco destacó que el ministerio episcopal y sacerdotal tiene sentido porque es un signo objetivo y sacramental de ese amor primero de Dios. No se trata de cualidades personales o méritos humanos, sino de una gracia que el Señor ha querido para su Iglesia.
Así, la presencia de este ministerio ayuda a que la fe no se reduzca a un esfuerzo individual o a “buenas intenciones”, sino que se sostenga sobre una certeza firme: “Cristo nos ama y permanece en medio de nosotros”.
La paz verdadera nace de mirar a Cristo
El celebrante insistió también en que el corazón del cristiano encuentra paz no solo por lo que hace, sino porque contempla el amor de Dios manifestado en Jesucristo: “Miramos al Niño Jesús, miramos al Santísimo… y ahí está nuestra paz”.
Oración por quienes cargaron con el ministerio
Finalmente, el Obispo invitó a orar especialmente por quienes han sostenido este servicio a lo largo de la historia: “Empecemos hoy por todos aquellos que han tenido este ministerio, que ciertamente sobrepasa siempre las fuerzas de cada uno, pero que Dios hace posible generación tras generación con su gracia”.
La celebración concluyó como una acción de gracias por la vida entregada de los pastores difuntos y como una renovación de la fe en el amor primero de Dios, fundamento de la esperanza cristiana.
O conteúdo La diócesis ora por sus Obispos difuntos aparece primeiro em Diócesis de Lugo – Obispado de Lugo.