CATÓLICOS EN CANTABRIA – El encuentro con el Papa en Tor Vergata pone el broche de oro al Jubileo de los Jóvenes 2025

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Este ha sido un Jubileo especial para el millón de jóvenes que han llegado desde todas partes del mundo, desde 146 países, hasta Roma para vivir esta experiencia jubilar. En la tarde de este sábado, un verdadero mar de fe se reunió en la explanada de Tor Vergata, a las afueras de Roma, para vivir la Vigilia de oración del Jubileo de los Jóvenes junto al Papa León XIV.

El Santo Padre llegó en helicóptero alrededor de las 19:30 horas y recorrió durante casi cuarenta minutos el recinto en el papamóvil, saludando y bendiciendo a los peregrinos. Al llegar a las cercanías del altar, cogió en sus manos la cruz jubilar y encabezó una procesión a pie hasta el escenario principal, acompañado por decenas de jóvenes de distintas nacionalidades.

La vigilia comenzó con cantos y una invocación al Espíritu Santo, seguida por un diálogo íntimo entre el Papa y tres jóvenes que lo plantearon dudas sobre asuntos tan importantes como la amistad, la decisión de vida y la presencia de Cristo en momentos difíciles, en italiano, español e inglés. El Papa invitó a reflexionar que “la valentía de elegir surge del amor que Dios nos manifiesta en Cristo. Él es quien nos ha amado con todo su ser”. También subrayó: “La amistad puede realmente cambiar el mundo, la amistad es un camino para la paz”. En actitud humilde, optó por apartarse del atril y sentarse cerca de los jóvenes, escuchando testimonios cargados de fe, perdón y esperanza: “Hoy no vengo a dar respuestas. Vengo a escucharos”.

No faltó un momento emotivo: el Papa recordó con tristeza a dos jóvenes fallecidas, María, de España (20 años), y Pascale, de Egipto (18 años), ambas peregrinas de esperanza que perecieron durante el Jubileo. Les dedicó oraciones y afecto, así como al joven Ignacio Gonzálvez, hospitalizado en Roma.

La Vigilia finalizó con una emotiva adoración eucarística, en un ambiente de recogimiento y silencio compartido. Miles de velas encendidas iluminaron la escena, mientras el Santo Padre permaneció en oración junto a los jóvenes por varios minutos antes de retirarse sin grandes gestos, dejando un eco profundo en sus corazones.

En la mañana de hoy, el millón de asistentes, la mayoría de los cuales ha pernoctado en la campa de Tor Vergata, asistieron a la Eucaristía, presidida por el Papa, en cuya homilía invitó a los jóvenes a no conformarse con una existencia centrada en el consumo o el acumular posesiones. “La plenitud de nuestra existencia no depende de lo que acumulamos ni de lo que poseemos, está unida a aquello que sabemos acoger y compartir con alegría”, señaló. Asimismo, les instó a “aspirar a cosas grandes, a la santidad allí donde estén”, y a “no conformarse con menos”.

También evocó el pasaje bíblico de los discípulos de Emaús (Lc 24,13‑35), invitando a reconocer que Cristo se revela y transforma nuestra vida cuando lo acogemos con corazón abierto y vivimos la Eucaristía como encuentro vivo y liberado.

Los frutos de esta semana de Jubileo para los jóvenes pueden resumirse, entre otros, en una renovación espiritual personal en la que miles de jóvenes han experimentado una conversión, reconciliación y encuentro con Cristo en la oración, confesiones y adoración. De igual modo, se ha construido una comunidad de fraternidad global, entendiendo este concepto como la unión en la fe de diversas culturas, forjando vínculos entre los jóvenes de 146 países.

En tercer lugar, este Jubileo ha servido para renovar el compromiso social, a través del mensaje del Papa, que ha impulsado a los jóvenes a servir a los pobres, vivir la justicia y aspirar a la santidad en cada vocación. Y, por último, cabe destacar la solidaridad de la Iglesia ante el sufrimiento, poniendo como ejemplo el mensaje de recuerdo y las oraciones por las jóvenes fallecidas en este Jubileo y por tantos jóvenes que sufren el desastre de las guerras en el mundo.

Para finalizar, el Santo Padre ha anunciado las fechas de la Jornada Mundial de la Juventud de 2027 en Seúl, que tendrá lugar entre el 3 y el 8 de agosto. La Vigilia y la Eucaristía celebradas en Tor Vergata durante este Jubileo de jóvenes han dejado una profunda huella: una llamada a la amistad, a la libertad valiente fundamentada en el amor de Dios, y a una vida entregada al servicio, la paz y la comunión.

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