CATÓLICOS EN CANTABRIA – Formación, aprendizaje y amistad, protagonistas de la segunda semana de las jornadas formativas para seminaristas

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Durante la semana del 7 al 13 de julio, en el seminario diocesano de Monte Corbán, se han dado cita 25 seminaristas procedentes de diez diócesis españolas, dispuestos a participar en el segundo bloque de las jornadas formativas de verano para seminaristas, organizadas por la Conferencia Episcopal Española. Del 7 al 9 de julio la formación estuvo centrada en la importancia de la catequesis y del ministerio de los catequistas. Fue el obispo de Vitoria, Mons. D. Juan Carlos Elizalde, quien especialmente planteó a los futuros sacerdotes los retos que nuestra sociedad plantea hoy a la Iglesia en el campo del primer anuncio y del catecumenado. Además, en estos días también los seminaristas pudieron acercarse a la ermita de la Virgen del Mar, patrona de la ciudad de Santander, y conocer allí de primera mano el mundo de las cofradías en la diócesis de Santander, puesto que la religiosidad popular es uno de los ámbitos más importantes donde los seminaristas, una vez ordenados sacerdotes, tendrán que desempeñar su ministerio.
A partir de la tarde del miércoles 9 comenzó el módulo de las jornadas dedicado a la liturgia, y más en concreto, al papel de la liturgia de las horas en la vida y ministerio de los sacerdotes. Para ello, el obispo de Orense, Mons. D. Leonardo Lemos, quien es también el presidente de la comisión para la liturgia de la Conferencia Episcopal, presentó a los seminaristas el planteamiento del nuevo módulo. Estos días estuvieron marcados especialmente por la peregrinación que se realizó al monasterio de Liébana, donde se encuentra la reliquia más importante de la cruz de Cristo. Los seminaristas estuvieron acompañados en todo momento por el obispo emérito de Santander, Mons. D. Manuel Sánchez Monge. También hubo tiempo para disfrutar de la gastronomía local, compartiendo un buen cocido lebaniego en la localidad de Potes.
 
Finalmente, desde la tarde del 12 hasta el domingo día 13, se desarrolló el último módulo de las jornadas, dedicado al anuncio de la fe a través de las comunicaciones sociales. Se trata de una realidad que ofrece infinidad de retos a los futuros sacerdotes. Para ello se contó con la presencia del director de comunicación de la Conferencia Episcopal, D. José Gabirel Vera. Aunque fue un módulo corto en el tiempo, quizás fue el que más preguntas generó entre los seminaristas, puesto que ellos no dejan de ser jóvenes que conocen bien la realidad de las redes sociales, con todas sus potencialidades y todos sus peligros.
De todo lo vivido, lo que más valoran los propios seminaristas en las tertulias «de pasillo» es la oportunidad que han tenido de conocer a otros seminaristas de España, con los que ya han entablado una buena amistad. Realmente, el clima de convivencia que se ha vivido en estas jornadas ha sido muy positivo, de modo que no sólo han tenido la oportunidad de aprender nuevos conocimientos teóricos, sino que han experimentado cada uno en primera persona, que lo que más nos forma a las personas son las relaciones.
Cabe destacar, además, la acogida y hospitalidad que han demostrado tanto el rector del seminario diocesano de Monte Corbán, como sus seminaristas. Un dato importante a este respecto fue el prolongado aplauso de agradecimiento que le dieron los seminaristas de otras diócesis al seminario de Santander el día 13 antes de emprender el camino de regreso a sus respectivas diócesis.
*Texto: Subcomisión Episcopal para los Seminarios – Conferencia Episcopal Española
*Imágenes: Seminario Diocesano de Monte Corbán

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