CATÓLICOS EN CANTABRIA – Francisco Gutiérrez, de la Inmaculada: “Monseñor José Vilaplana bautizó a nuestra titular como Inmaculada Dolorosa”

Comparte

La Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María y San Luis Gonzaga tiene una historia muy antigua. “La cofradía surgió de la congregación de María Inmaculada y San Luis Gonzaga de los jesuitas, conocida como ‘los Luises’”, explica Francisco Gutiérrez, hermano mayor. “Era una cofradía fundada en 1851. Y, en 1944, aprovechando a gente que pertenecía a ella, se fundó la de Nazarenos”. Desde 1979, tiene la sede en la parroquia del Carmen y Santa Teresa de los Carmelitas.

Sus 120 cofrades, de los cuales 40 son infantes, “vestimos los colores de la Inmaculada, o sea, hábito y capa blanca, cubrerrostro azul celeste y cíngulo trenzado de blanco y azul. Además, llevamos un medallón con la Inmaculada Concepción. Y nuestro emblema lo lucimos en el hábito”, indica. Así ataviados, acompañan a sus pasos titulares.

“La cofradía comenzó a salir con el Cristo Yacente, que es una magnífica escultura de Lorenzo Coullaut Valera, escultor sevillano. Hace dos años celebramos el centenario de esta imagen. Antes de que se fundara la Junta de Cofradías –comenta-, las procesiones de Semana Santa en Santander las organizaba la Venerable Orden Tercera de San Francisco. Y esta talla era de ellos. Pero cuando en 1945 se desvinculó de la Semana Santa, encomendó el cuidado del Cristo a la Inmaculada. Se expuso en Madrid, y la crítica de arte le alabó como una obra maestra de la imaginería contemporánea”.

Otra de las imágenes de esta Hermandad es El Señor de la Misericordia. “Es un Cristo con la Cruz a cuestas, vestido de nazareno. También pertenecía a la Orden Tercera, y data de 1925, aunque la cofradía se hizo cargo de él en 1951”, señala. “Se hizo en el taller barcelonés de Reixach-Campanyà, pero su escultor fue Antonio Parera. Siguiendo la tradición barroca, tiene los ojos de cristal, y requiere de peluca natural. Son recursos propios del barroco para dar mayor verismo a las figuras. Y fue el propio autor el que le bautizó con ese nombre, ya que le concibió en el momento en que está diciendo a las mujeres de Jerusalén eso de ‘No lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos’”.

Un tercer paso con el que procesionan es el de Jesús ayudado por el Cirineo. “Tampoco era nuestro”, reconoce. “Perteneció a una cofradía del gremio de sanitarios, ya desaparecida. Cuando dejó de salir, lo llevaron al Museo Diocesano de Santillana del Mar. Nosotros nos propusimos recuperarle para la Semana Santa santanderina, y le sacamos desde el año 1989”. “La obra –apunta- está tallada en las Escuelas Salesianas de Sarriá, y el escultor fue José Coscolla”.

Inmaculada Dolorosa

“Es curioso –apunta-, pero llevábamos años saliendo con pasos de Cristo, y no teníamos Virgen, siendo cofradía de la Inmaculada. En 1993, como al año siguiente era nuestro 50 aniversario, quisimos celebrarlo adquiriendo nuestra Virgen titular. Y la encargamos a Sevilla, a un escultor que se llama Carlos Valle Hernández. Es una virgen muy sevillana. Monseñor José Vilaplana fue el que bautizó a nuestra titular como Inmaculada Dolorosa. La bendijo en nuestra iglesia de los Carmelitas, y dijo: ‘tiene que llamarse Inmaculada Dolorosa, porque la Virgen María fue dolorosa siendo Inmaculada’”, remarca.

La imagen que da nombre a la cofradía “es una Virgen muy sevillana. Tiene una carita muy joven, con una tristeza dulce, exenta de dramatismo. Y la estrenamos en 1994, coincidiendo con nuestro centenario”.

Pero la cofradía cuenta con otra imagen mariana. “Casualidades de la vida, dos años después de tener a nuestra titular, nos llegó una virgen anónima. Es una Dolorosa que durante muchos años salió en la Semana Santa de Madrid. Estaba en el convento de las monjas Mercedarias Descalzas, conocidas como ‘las Góngoras’. Y un mercedario santanderino consiguió que se la regalaran para un vía crucis que quería hacer en San Román de la Llanilla. Este fraile murió, muy joven, y sus padres nos la cedieron. Y desde entonces la sacamos acompañando al Señor de la Misericordia, el día de Viernes Santo, constituyendo el paso del Encuentro”. “Es decir –puntualiza- el Cristo sale solo el martes, y el viernes lo hace acompañado con esta imagen. Es una Virgen de vestir, muy antigua, que durante muchos años cerraba la procesión de Madrid del Viernes Santo”.

Salida procesional

Los cofrades de la Inmaculada participarán con las demás hermandades en la solemne Eucaristía del Domingo de Ramos, y del Domingo de Resurrección.

Además, protagonizarán una salida penitencial el Martes Santo, con el Señor de la Misericordia. “Es la conocida como procesión del Encuentro, con la Virgen de la Amargura de los pasionistas”.

El Jueves Santo se harán presentes en las calles “con el paso de Jesús ayudado por el Cirineo. Y, el Viernes Santo, con El Encuentro, Cristo Yacente y la Virgen Inmaculada Dolorosa”.

Por último, la Inmaculada Dolorosa saldrá el Domingo de Resurrección. “Ese día la llamamos Inmaculada Gloriosa, porque se encuentra con Cristo resucitado”.

Acompañados por la Banda de Cornetas y Tambores San Celedonio, pondrán una nota blanca en nuestra Semana Santa santanderina.

————————————————————————————————————————————————————————————

El anterior contenido fue publicado en:

Leer más