CATÓLICOS EN CANTABRIA – Solemnidad de la Asunción de la Virgen María: Modelo de esperanza y anticipo de la gloria

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Cada 15 de agosto, en la Iglesia celebramos la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, una de las fiestas marianas más importantes del calendario litúrgico. Esta festividad conmemora el paso de de María al cielo, en cuerpo y alma, al final de su vida terrenal.

La Asunción no solo honra la vida y la entrega de María a la voluntad de Dios, sino que también reafirma la esperanza cristiana en la vida eterna. A diferencia de otras festividades que recuerdan pasajes concretos de la vida de Jesús o de los santos, la Asunción es una verdad dogmática definida por el papa Pío XII en 1950, aunque ya era venerada desde los primeros siglos del cristianismo.

El significado profundo de la Asunción radica en la exaltación de la figura de María como modelo de fe y humildad. Su elevación al cielo simboliza la victoria del bien sobre el mal, de la gracia sobre el pecado, y sirve como señal de esperanza para los fieles que buscamos vivir en comunión con Dios.

Más allá de la celebración externa, la Asunción invita a la contemplación, a renovar la confianza en la promesa de la vida eterna y a seguir el ejemplo de María: una vida sencilla, entregada y abierta al misterio divino.

Y en nuestra diócesis esta es una jornada especial en numerosas parroquias y es, además, la titular de nuestra Catedral de Santander, que este mediodía ha acogido una emocionante celebración presidida por D. Carlos Osoro, Cardenal Arzobispo Emérito de Madrid. Pero con anterioridad, la plaza de Atarazanas ha acogido el rezo del Ángelus y una emotiva ofrenda floral a la Virgen de la Asunción.

En su homilía, D. Carlos Osoro ha analizado el Evangelio de hoy (Lc 1, 39-56), en la que ha destacado que hoy celebramos «la fiesta de la esperanza» y ha recordado cómo en este pasaje, «María ha tomado conciencia de que el eje de su vida está en Dios y nosotros estamos llamados también a centrar nuestra vida en Él». Ha añadido que «María se siente amada y descubre que otra alegría es posible y también nosotros hoy podemos decir «proclama mi alma, Señor» porque Él nos mira y nos ama.

Ha recalcado que las palabras de María «ponen el acento en lo que Dios hace por nosotros. La vocación cristiana consiste en dejarse amar profundamente por Dios. Él nos ama tal y como somos, con nuestros límites y desde ellos nos hace hombres y mujeres nuevos».

Asimismo, ha alentado a los presentes a «ser testigos en este mundo de la presencia de Dios entre nosotros» y ha destacado la fuerza «creadora y transformadora de Dios, que nos hace vivir en nuevas condiciones». Además, ha afirmado que, «María proclama la derrota del egoísmo y la codicia» y ha recordado que hoy celebramos «la transformación de María por la resurrección de Cristo y que nuestra vida está destinada a ser transformada también».

En la jornada de este jueves, nuestro Obispo, D. Arturo, se trasladó hasta Torrelavega para vivir junto a cientos de fieles la festividad de la Virgen Grande. Presidió la Eucaristía en la parroquia de San José Obrero y acompañó la procesión por las calles de la ciudad. Un día grande para la capital del Besaya, que en esta semana se encuentra celebrando sus fiestas patronales, en cuyo programa ocupan un lugar principal las celebraciones religiosas.

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