No sólo hay que formar a los formandos, también hay que dar herramientas y saber equipar a sus formadores. Así lo asume el Plan de Formación de la prefectura general de la Congregación (PGF 2020), a cuyo frente se encuentra el P. Joseph Mbungu-Mutu, cmf, misionero que puso en marcha la Escuela del Corazón de María, un espacio pensado para responder a las exigencias que hoy se les plantean a aquellos que de entre nosotros han recibido la encomienda de formar a claretianos para la misión.
Así, el pasado 25 de julio, cuando la edición de habla inglesa de esta iniciativa pasó por la casa de Los Negrales (Madrid), el grupo de diecisiete claretianos pertenecientes a distintas provincias de África y Asia que conformaban la escuela de formadores de este año tuvo un encuentro de una jornada completa con el P. Basilio Álvarez para ahondar en nuestro compromiso congregacional con la creación de entornos seguros. “Precisamos que todas nuestras comunidades y posiciones apostólicas (colegios, parroquias, santuarios…) fomenten una cultura del cuidado, basada en el buen trato buen trato y procura que todos nuestros espacios, actividades y relaciones promuevan entornos seguros para todos, especialmente para los menores y adultos en situación de vulnerabilidad”, inició el misionero, perteneciente al Equipo Provincial de Entorno Seguro de nuestra provincia.
A renglón seguido, el religioso pasó a entrar en el primero de los cuatro bloques en que había programado el encuentro, describiendo la relación intrínseca entre los diversos tipos de abusos, mostrando la evolución que ha tenido la definición de abuso sexual, de poder o de conciencia y, finalmente, motivando la necesidad de convertirnos todos en impulsores y constructores de una nueva cultura del cuidado. Para ello, Álvarez se valió de los significativos cambios en el magisterio eclesial llevados a cabo por los últimos pontífices de la Iglesia, y en cómo éstos ordenaron implementar medidas para la prevención, atención a víctimas y reformas en la formación del clero y en el derecho de los fieles.
Seguidamente, la formación entró en el siguiente bloque, el de las herramientas con que la Iglesia, la Congregación y las Instituciones se han ido dotando para todo tipo de abuso. En concreto, el claretiano explicó la creación y puesta en marcha en nuestra Provincia de los códigos de conducta. También presentó los protocolos Provinciales de Prevención y Actuación ante toda forma de abuso y el trabajo que el Equipo Provincial de Entorno Seguro está desarrollando para actualizarlos de acuerdo con las indicaciones del nuevo Vademecum del Gobierno General, el nuevo Derecho penal de la Iglesia y los desarrollos normativos de la Conferencia Episcopal Española. El P. Basilio, quien recibiera la encomienda de pergeñar este trabajo desde primera hora, es por ello uno de los mayores conocedores de esta labor que como provincia hemos llevado adelante, diseñando también un Plan de Formación en Entornos Seguros y desarrollando durante estos últimos dos años diversas jornadas de sensibilización y formación para todas las personas que trabajan y colaboran con nosotros.
Para finalizar la jornada, muy bien valorada por los asistentes, el experto llamó a considerar el abuso sexual dentro del marco más amplio y previo del abuso de poder y de conciencia. “Afrontar la problemática del abuso sexual ha llevado a todo la Iglesia a ampliar el foco e incidir, de manera preventiva, en el abuso de poder y de conciencia previos”, advirtió el P. Álvarez. Finalmente, profundizando en algunos elementos clave para la comprensión de este delito, el experto enumeró algunos de los contextos donde podrían llegar a darse diferentes situaciones asociadas al abuso, estableciendo así unas líneas guía que permitan esclarecer eventuales problemáticas y generar estrategias para prevenir y reparar.