No es lo mismo perder algo poco útil que las llaves del coche, el piso o una tarjeta de crédito. En esos momentos se produce un ansia, agobio y preocupación que nos lleva a dejarlo todo para buscar algo que pensamos que es imprescindible para nuestra vida. Es lógico. A todos, en alguna ocasión, nos ha podido pasar algo parecido.
Ahora, me pregunto, ¿Cómo buscas tú a Dios? Buscaré tu rostro Señor, dicen Los Santos y en el Cantar de los Cantares dice: Dime, amado mío, dónde pastoreas, | dónde sesteas al mediodía, | para que no sea como una errante, | tras los rebaños de tus compañeros.
¿Cómo busco a Dios? ¿Es imprescindible para mi vida? Es fácil responder a la pregunta, pero antes quiero advertirte de un peligro de la búsqueda: el cansancio.
Muchos se cansan de buscar y deciden encontrar otras soluciones: sucedáneos de aquello que estaban buscando. La desesperanza acaba con la búsqueda de los bienes más preciados.
Vayamos a la pregunta anterior ¿Cómo le busco? Para eso solo hay que recordar dónde principalmente está hoy Dios: en la palabra y los sacramentos: ¿cómo deseo la Santa Misa o la confesión? ¿Cómo deseo leer las Sagradas Escrituras?
Estas preguntas y otras preguntas, que tú puedes hacerte, te ayudarán a ver cómo buscas a Dios.
No olvides que si no lo encuentras puedes, como hacemos todos, preguntar a unos y otros, los que saben dónde poder encontrar aquello que buscas.
La entrada ¿Cómo Le buscas?<br/><span class=”autorcontitulo”>Fernando Gallego</span> se publicó primero en Jóvenes Católicos.
————————————————————————————————————————————————————————————
El anterior contenido fue publicado en: