CATÓLICOS EN MADRID – «La vida consagrada no es para uno mismo, es para Dios, para los hermanos y para el mundo»

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La Catedral de Santa María Magdalena de Getafe acogió este lunes la celebración de la Jornada de la Vida Consagrada, enmarcada en la fiesta de la Presentación del Señor. La eucaristía, presidida por Ginés García Beltrán, reunió a cientos de consagrados y consagradas de la diócesis y comenzó con el rito de las candelas en el que se bendicen las velas y se entra en procesión en el templo.

Durante su homilía, el obispo invitó a contemplar el misterio de la Presentación como una «fiesta del encuentro», en la que Dios se hace presente no desde el poder, sino desde la humildad. «Dios entra en su templo no como un rey poderoso, sino como un niño llevado en brazos», subrayó, destacando que en ese gesto se revela «la lógica de Dios, que no se impone, sino que se ofrece».

A la luz del lema de este año –«Vida consagrada, ¿para quién eres?»–, el prelado animó a los consagrados a volver al origen de su vocación: el encuentro personal con Cristo. «Un día el Señor pasó por vuestra vida, os miró, os llamó por vuestro nombre, y vosotros respondisteis», recordó, señalando que la vida consagrada «nace y se sostiene en ese encuentro que transforma la existencia».

Queridos consagrados, en la #PresentaciónDelSeñor y día de la #VidaConsagrada, os digo que sois un regalo para nuestra Iglesia. Vuestra presencia silenciosa, oración fiel, misión incansable, disponibilidad humilde… sostiene, ilumina y fecunda nuestra vida eclesial. ¡Gracias! pic.twitter.com/csytx1t2Yb

— Obispo de Getafe (@ObispoGines) February 2, 2026

El obispo puso como ejemplo a Simeón y Ana, figuras centrales del evangelio proclamado, a quienes definió como «centinelas de la esperanza». «No reconocieron al Señor por tener visiones extraordinarias, sino porque tenían el corazón afinado por la oración, la fidelidad y la espera», explicó, comparándolos con los hombres y mujeres consagrados, llamados a ayudar al mundo a descubrir que Dios sigue presente.

Por otro lado, insistió en que la vida consagrada no puede entenderse como refugio o comodidad. «No es para uno mismo. Es entrega alegre, generosa y confiada», afirmó. Y añadió: «Somos para Dios, porque Él nos llamó primero. Somos para los hermanos, porque Él nos envía. Somos para el mundo, porque Él nos necesita allí donde la luz parece apagarse».

García Beltrán agradeció de manera explícita la presencia y el testimonio de los consagrados en la Iglesia de Getafe. «Sois un regalo para nuestra diócesis», dijo, destacando su oración fiel, su misión silenciosa y su disponibilidad humilde como elementos que «sostienen, iluminan y fecundan la vida eclesial».

La homilía concluyó con una mirada a la Virgen María, que presenta a su Hijo en el templo y acoge también el anuncio del sufrimiento. «Como María, seguimos adelante confiando, sabiendo que la luz de Cristo no se apaga», afirmó el obispo, encomendando a los consagrados a su intercesión para que permanezcan fieles a su llamada.

La celebración finalizó con una oración por las vocaciones y una bendición especial a los consagrados, llamados –como recordó el obispo– a ser «testigos de la luz» en medio del mundo.

La Catedral de Getafe ha acogido la celebración de la misa en la #PresentaciónDelSeñor y Jornada de la #VidaConsagrada en la que han participado cientos de consagrados de la diócesis. La eucaristía ha estado presidida por @ObispoGines pic.twitter.com/DCg4EtJViL

— Diócesis de Getafe (@DiocesisGetafe) February 2, 2026

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