CATÓLICOS EN SALAMANCA – Mario Cabrera: “El mayor reto hoy es contagiar la alegría de haberse encontrado con Cristo”

Comparte

Es el único seminarista de la Diócesis de Salamanca y afronta con esperanza la recta final de su formación en su camino hacia el sacerdocio, convencido de que “Dios sigue llamando hoy” y de que hay que “arriesgarse sin miedo”, confiando siempre en el Señor

 

SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN

Mario Cabrera Barajas es natural de Cantalapiedra y con tan solo 19 años ingresó en el Seminario diocesano de Salamanca. Actualmente cursa quinto de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca y reside en el Teologado de Ávila junto a otros 18 seminaristas de distintas diócesis y colabora como catequista en la parroquia de Villares de la Reina. En esta entrevista, habla de cómo ha crecido su relación con Jesús, cómo entiende hoy la vocación sacerdotal y cómo vive con esperanza su formación y su servicio pastoral.

 

Después de seis años en el Seminario, ¿cómo ha ido transformándose tu relación con Jesús?

Toda vocación va creciendo a medida que se pasa tiempo con el Señor. A medida que el trato aumenta, sobre todo en la oración, en la práctica frecuente de los sacramentos, en la eucaristía diaria, en la pastoral y también en la vida comunitaria. Es ahí donde donde uno va descubriendo el rostro de Jesús. Y es ahí donde uno se va dejando modelar por Él para ser, un día, reflejo de ese Buen Pastor que es Jesús.

 

Mario Cabrera junto al rector del Seminario diocesano, Fernando García

¿Ha cambiado tu visión de la vocación sacerdotal desde que ingresaste en el Seminario?

Sí, ha cambiado. Porque uno, de nuevas, siempre entra con unas expectativas, con un ideal. Y, a medida que va pasando el tiempo, vas dejando el ideal para para aterrizar en la realidad, en lo que realmente pide la Iglesia y la sociedad de hoy a un sacerdote. Porque los tiempos cambian y también nosotros nos tenemos que adaptar a esas circunstancias para llevar precisamente el Evangelio al hombre de hoy.

 

Al ser el único seminarista de la Diócesis de Salamanca, ¿sientes algún tipo de responsabilidad especial?

Yo lo vivo con la responsabilidad propia que tengo como seminarista, no una responsabilidad especial. Al final, sea uno o seamos veinte, cada uno tiene esa parte de responsabilidad de hacer presente a Dios en medio del mundo. Y lo vivo con  paz, con naturalidad y también esperando -cómo no-, que otros compañeros que que hagan conmigo este camino como sacerdote aquí, en la Diócesis de Salamanca.

 

¿Cómo ha influido la convivencia con seminaristas de otras diócesis en el Teologado en tu manera de entender la Iglesia y la vocación?

Creo que convivir con más compañeros de otras diócesis acaba abriendo la mente, porque no te cierra solo a la única realidad diocesana que conoces, sino que aprendes de otras. Hay seminaristas de Extremadura, de Castilla,… Entonces, eso al final crea un poso comunitario muy fuerte que luego es el que tenemos que vivir en en las parroquias. En ese sentido, siempre es positivo porque el otro aporta riqueza, y al final la diferencia del otro uno aprende a integrarla y a sacar lo mejor de cada uno.

 

Alguna anécdota especial que haya marcado tu vida en el Seminario.

Me quedo con una al entrar en el Seminario.  Nunca había estado en una ordenación sacerdotal y,  a los pocos meses de comenzar, un compañero se ordenaba. Y eso me marcó profundamente: ver toda la celebración, la alegría de de toda la diócesis por ese acontecimiento,… eso  me impactó. Y supuso también un impulso para continuar en la vocación.

 

El lema del Día del Seminario ha sido ‘Sembradores de esperanza’. En tu experiencia pastoral en la parroquia de Villares de la Reina, ¿has visto necesidad de esperanza en la comunidad? ¿De qué manera intentas transmitirla?

Sí, yo creo que nuestro mundo, hoy más que nunca, está necesitado de esperanza. Porque mires donde mires, parece que todos son catástrofes. Sólo hablamos de guerras, de lo mal que está todo, de los problemas que tenemos,… Y eso acaba influyendo en nuestra vida. Entonces, reflejar la esperanza,  que no deja de ser una virtud teologal, una virtud de Dios, creo que es importante.

En la pastoral siempre intento hacerlo desde la cercanía. La esperanza no puede ser algo que a uno le parezca lejano. La esperanza está ya en ese mismo momento, en el tú a tú, en el contacto con la gente. Considero que es ahí donde tenemos que transmitir esa esperanza de que Dios nos espera y que también nosotros esperamos en Él.

 

¿Por qué es importante rezar por las vocaciones?

Para un cristiano la oración es fundamental. El Señor dice: “Pedid y se os dará”. Y si necesitamos sacerdotes, también tenemos que pedírselo al Señor. Tenemos que rezar por las vocaciones al sacerdocio, pero también por todas  las vocaciones, para que Dios nos conceda vida religiosa, padres de familia, laicos comprometidos,… Y es ahí donde donde se crea y donde crece la Iglesia, sin ninguna duda.

 

Al estar ya en la etapa final de tu formación y cercano a la etapa pastoral, ¿qué retos y expectativas tienes sobre el servicio que te tocará asumir en la diócesis?

Yo creo que el reto hoy es contagiar la alegría de haberse encontrado con con Cristo resucitado, que es al final lo fundamental de nuestra fe. Es lo más necesario que tenemos que hacer.  Y es ahí, en ese pequeño contacto del tú a tú, donde Dios realmente se hace presente y donde uno lo puede transmitir y llevar a los demás. Creo que ese es el reto fundamental hoy, que parece que se ha roto la transmisión de la fe. Tenemos que dar motivos para que la gente vea que esto de la fe no es algo que anule nada del hombre, sino que todo lo contrario:  precisamente, la fe potencia todo lo bueno que tenemos y todo lo bueno que somos.

¿Qué mensaje enviarías a aquellos jóvenes que se plantean la vocación sacerdotal, pero tienen dudas o miedos?

Les diría que confíen, porque es muy fácil responder con preguntas hechas o con respuestas que siempre nos fabricamos. “No tengas miedo”…. Ya, pero lo tengo. Yo creo que la cuestión está en confiar. Es, de alguna manera, -con una imagen-, lanzarse a los brazos de Dios, sabiendo que Él siempre nos recoge.

Y no hay que tener miedo tampoco a equivocarse. Al final, sea mi camino o no, la vocación consiste en ver qué es lo que Dios te está pidiendo, qué es lo que quiere de ti. Y hay que arriesgarse sin miedo, confiando, sabiendo que de los brazos de Dios nunca nos caemos.

 

La entrada Mario Cabrera: “El mayor reto hoy es contagiar la alegría de haberse encontrado con Cristo” se publicó primero en Diócesis de Salamanca.

————————————————————————————————————————————————————————————

El anterior contenido fue publicado en:

Leer más