El viernes, día 20 de febrero a las 1900h, tras una reforma integral llevada a cabo en la parroquia castrense de Nuestra Señora del Carmen de la Base Naval de Rota, en una emotiva y concurridísima celebración, se celebró la solemne dedicación de dicha parroquia castrense y la consagración del nuevo altar, un acontecimiento histórico para la comunidad parroquial y para toda la Armada, que este año celebra el CXXV Aniversario de la Proclamación de la Virgen del Carmen como su Patrona.
La ceremonia fue presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan Antonio Aznárez Cobo, Arzobispo Castrense de España y le asistió como Maestro de Ceremonias el Rvdo. Sr. D. Gonzalo Prados de Haro. Concelebraron con el Sr. Arzobispo el Vicario episcopal de la Armada, Ilmo. Rvdo. Sr. D. Vicente Hernández Chumillas, el párroco del lugar, Rvdo. Sr. D. Francisco Vivancos García y otros capellanes castrenses venidos de Asturias y San Fernando, el Deputy Chanplain de los EE.UU., religiosos franciscanos del Santuario de Ntra. Sra. De Regla (Chipiona), el párroco de la iglesia Mayor de Nuestra Señora de la O y el de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de la Villa de Rota. Sirvieron al altar los acólitos de la parroquia de Nuestra Señora de la O de Rota y solemnizó la Sagrada Liturgia un grupo del Conjunto vocal Virelay de Cádiz. La Palabra de Dios fue proclamada por la Mro. Marisol Serrano Morales y el TN Javier Gamboa Gibert.
Hubo representación de dignísimas autoridades de la Armada, acompañadas con las autoridades civiles y de los otros Ejércitos, Guardia Civil y Policía Nacional.
Tras la monición que explicaba los diferentes ritos y la oración previa en la puerta del templo, los ministros y acólitos ingresaron en el mismo en procesión solemne tras el crucífero y se hizo entrega formal de la iglesia al Arzobispo Castrense. Acto seguido, y de acuerdo con el ritual romano, se dio inicio a la celebración de la dedicación de la Iglesia con la bendición y la aspersión del agua bendita. La Liturgia de la palabra se vio coronada por la homilía en la que S. E. explicó las lecturas bíblicas y el sentido del rito. En ella destacó “lo importante que es, como Zaqueo, oir hablar de Jesús, oir hablar a Jesús, tener un encuentro personal con Él y recibirlo en nuestra casa ya que somos templos de Dios”. Con palabras del salmista invitó “a buscar al Señor y veréis, sorprendidos, cómo Él lleva tiempo buscándonos como buscaba a Zaqueo, no porque lo merezcamos, sino por puro amor”. Finalizó la homilía elevando a la Virgen del Carmen una plegaria en la que pedía “que nos ayude a imitar a Zaqueo dejándonos mirar por Jesús, recibiendo de Él el don de la conversión.
Seguidamente, rezó la oración de dedicación. El Arzobispo, ayudado por el párroco, procedió primero, según la tradición de la Iglesia, a la colocación de las reliquias “ex ossibus” de San Ignacio de Loyola, presbítero y fundador de la Compañía de Jesús, y de Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, fundadora del Carmelo Descalzo con sus documentos que las autentifican, a la unción del altar y de los muros, y después a la incensación e iluminación del altar y de la Iglesia. La Sra. Dñª Pilar Rodriguez Garat y su hermana Dñª Blanca fueron las encargadas de preparar y vestir el nuevo altar consagrado.
A continuación, se llevó a cabo la celebración eucarística y después de la Comunión, el Arzobispo hizo de modo solemne la reserva del Santísimo Sacramento; el párroco encendió la lámpara que alumbrará continuamente ante la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.
Como despedida S. E., con las manos extendidas impartió la bendición solemne a todos los presentes y se cantó la Salve Marinera.
Con esta celebración, la parroquia inicia una nueva etapa en su misión eclesial, reafirmando su compromiso al servicio de los que defienden a España en y desde la mar.
{gallery}2026/02/25_bnr{/gallery}