El Arzobispo Castrense de España, Monseñor don Juan Antonio Aznárez Cobo, ha presidido hoy lunes 30 de marzo, en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas, la Misa Crismal en la que ha consagrado el santo crisma y ha bendecido el óleo de los enfermos y el de los catecúmenos.
La Eucaristía ha sido concelebrada por los Vicarios Episcopales y por un numeroso grupo de capellanes del Arzobispado. Durante la misma, todos ellos han renovado sus promesas sacerdotales.
El santo crisma es una mezcla de aceite de oliva y bálsamo. El bálsamo, que es una resina aromática, se vierte en el aceite, y así le confiere un olor dulce cuya finalidad es recordar a los fieles el «olor de santidad» al que están llamados quienes son marcados con éll.
“El arzobispo animó a los Capellanes Castrense a ser alabanza de la gloria de Dios, que Dios es bueno, es fiel, que todo lo que nos promete lo cumple. Es la petición que le hacemos cada vez que rezamos el Padrenuestro: Santificado sea tu nombre. Le decimos que la misericordia de Dios sea conocida. Que nuestra vida proclame la misericordia y el poder del Señor. Alegraos hermanos, no tengais miedo a reconocernos pobres cuando sea necesario, cautivos, ciegos, oprimidos, abatidos también. Qué importante es esto, presentarnos al Señor siempre en verdad, sin tapujos, transparentes y sin miedo. Porque nos presentamos ante Aquel, que nos ama y nos ha librado de nuestros pecados con su sangre, con ese amor hasta el extremo y nos ha llamado a nuestra vocacion, por pura gracia. Él ha sido ungido por el Espiritu Santo y enviado a nosotros para poner luz en toda oscuridad, para poner vida en toda situacion de muerte”.
En el ritual, el obispo sopla sobre el recipiente que contiene el crisma, gesto que simboliza al Espíritu Santo que desciende para consagrar el óleo, y recuerda la acción de Jesús que se narra en el evangelio de san Juan (Jn 20,22) cuando sopló sobre los apóstoles y dijo: «Recibid el Espíritu Santo…». También los sacerdotes que concelebran extienden las manos hacia el vaso que contiene el crisma y rezan en silencio la oración de consagración elegida, mientras el obispo la pronuncia en voz alta sobre el crisma.
El santo crisma se usa para la unción de los nuevos bautizados que expresa su entrada en el pueblo de Dios y para la signación de los que reciben la confirmación.
Además, se usa para ungir las manos de los presbíteros al recibir el sacramento del orden sacerdotal y, en el caso de los obispos, sus cabezas al recibir la ordenación episcopal. También se utiliza en el ritual de la consagración de templos o altares.
La Misa Crismal es una de las celebraciones más solemnes e importantes del calendario litúrgico. Es una de las celebraciones con las que se da comienzo la celebración de la Semana Santa en nuestra Iglesia Catedral que y que culminará en los días del Triduo Pascual, cuando conmemoraremos la Pasión, Muerte y la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
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