Desde el despliegue de Letonia queríamos también dejar un breve resumen de lo que ha supuesto para nosotros celebrar esta Semana Santa tan lejos de casa. Y es que, con los trabajos de cada día, se complica un poco poder sacar algo de tiempo para contar, como conviene, este tipo de experiencias, pues esta vez nos lo cuentan directamente dos de los muchachos implicados en la celebración de los actos: el artillero Gonzalo Catalinas Sánchez y el Sgto. Enrique Yuste Pacheco.
“Para describir fielmente cómo ha transcurrido la Pascua en la base de Adazi, debemos situarnos en el miércoles 18 de febrero, Miércoles de Ceniza. A cuarenta días de la semana más importante del año para los cristianos, la Batería Sahara 75 se encontraba fuera de la base realizando ejercicios de instrucción y adiestramiento. Se nos comunicó que, para quien lo deseara, el Pater acudiría a nuestra posición para la imposición de la ceniza. Así fue como, a primera hora de la mañana, en un pequeño búnker y mediante una breve misa de campaña, recibimos la ceniza y dimos comienzo a la preparación de la Pascua.” -Sdo. Catalinas-
“La Semana Santa de 2026 la recordaremos todos los componentes de esta rotación como una muy especial.
Lejos de nuestra familia y amigos, de nuestros hogares, con un profundo sentimiento de añoranza por lo que nos estamos perdiendo en España. Pero como no podría ser de otra manera, allá donde un español marcha, lleva a España consigo y esta ocasión no iba ser una excepción.
El contingente, liderado por el Pater, ha organizado con lo poco de lo que se disponía, pero siempre con mucha voluntariedad, una Semana Santa que sin duda ha paliado en buena medida ese sentimiento de añoranza por lo que hemos dejado en España. Desde la celebración de la procesión del Viacrucis del Viernes Santo, donde los españoles tuvimos un papel protagonista dándole la máxima vistosidad a la procesión posible y dándole a conocer al resto de países la importancia que para la siempre católica España tiene la Semana Santa, quedando estos encantados con ella, a la celebración de la misa del sábado donde todos los Páter con el Obispo militar de Canadá, Mons. McCaig, dieron una gran misa en la que incluso hubo un bautizo y todos pudimos ver las peculiaridades de cada uno de los países. También pudimos escuchar el interesante sermón que dio el Obispo canadiense que habló de cómo había sido su conversión al cristianismo y de muchas otras cosas más que nos llegaron al corazón y dieron que pensar en estos días en los que el Señor está más cerca que nunca de nosotros.
Finalizada la Semana Santa con la misa del Domingo de Resurrección, en la cual el sermón del Páter también fue destacable, apropiado y cargado de un simbolismo que para aquellos que creemos firmemente en Dios pudimos vernos reflejados.” -Sgto. Yuste-
“Jueves Santo, 2 de abril. Día dedicado a todos los sacerdotes y en el que se conmemora la Última Cena. Durante la eucaristía vivimos uno de los momentos más sorprendentes y emotivos de toda la Pascua: la Misa fue concelebrada por sacerdotes de todos los países integrados en la misión y acompañada en varias ocasiones por majestuosos cantos en latín interpretados por todos los Pater, incluido el nuestro, creando un ambiente único y difícil de olvidar.
Viernes Santo, 3 de abril. Conmemoramos la pasión, crucifixión y muerte de Jesús. A las cuatro de la tarde realizamos la adoración de la cruz en la capilla, dirigida por nuestro Páter. Una hora después comenzó la procesión. Pensábamos que solo participaríamos quienes habíamos asistido a la adoración, pero al abrir las puertas encontramos una multitud de militares de diversas nacionalidades esperando para acompañarnos. Durante la procesión revivimos el Vía Crucis, realizando las catorce estaciones. En cada una se leía un pasaje del Evangelio, se rezaba una oración y se exponía una reflexión que vinculaba el significado espiritual con la vida militar. En cada parada se efectuaba un relevo para portar la cruz, permitiendo que militares de todos los países participaran activamente.
Sábado Santo, 4 de abril. Tras la muerte de Jesús, dedicamos la jornada a nuestras labores habituales en la base, mientras compartíamos impresiones sobre lo vivido durante la semana, aún con la emoción contenida. Al caer la tarde, celebramos la eucaristía que antecede a la ceremonia más significativa del año para cualquier cristiano.
Domingo de Resurrección, 5 de abril. Celebramos la resurrección de Jesús. Como no podía ser de otra manera, nos reunimos en la capilla para participar en la Misa más importante, colofón de todo lo vivido y para lo que nos habíamos preparado” -Sdo. Catalinas-
Tras el resumen de los actos celebrados con sencillez y solemnidad durante estos días, ambos militares nos dan sus impresiones más personales al respecto:
“Me gustaría terminar este comentario sobre la Semana Santa dando a conocer cómo me sentí personalmente y es que, para alguien con quien la vida a sido dura, Dios tiene un papel protagonista y esta semana te acerca mucho más a él y es un buen momento para sentir que Dios está contigo y que todos tus problemas no son nada teniéndole de a tu lado.
Dice un dicho que ‘Cuando la patria está en peligro se recurre a Dios y al soldado, cuando el peligro pasa, Dios es olvidado y el soldado despreciado’, y yo llevaba mucho tiempo acordándome de Dios para no caer en este gran tópico, pero nunca tenía oportunidad de practicar con mi religión por falta de tiempo, ni de ser recíproco con Dios con todo lo que le pido diariamente y ha hecho por mí a lo largo de los años.
Estar aquí en Adazi me ha vuelto a dar esa oportunidad y me ha acercado aún más si cabe a Él y ahora sé que jamás camino solo y que siempre estará para ayudarme y perdonar mis errores. Me reitero en que esta Semana Santa ha sido muy especial para todos.” -Sgto. Yuste-
“Así concluye nuestra Pascua. Quizá no haya sido la más fácil, pues echamos de menos a personas muy importantes, pero sin duda será inolvidable. No todos los años se viven fechas tan señaladas junto a nuestra otra familia: la familia militar. Será un recuerdo que nos acompañará siempre.
Para finalizar, tras haber vivido estos acontecimientos en primera persona, considero que la mejor forma de entender y ejercer la milicia es siguiendo el camino de la Fe Cristiana, pues el Ejército de Tierra no es sino una de las herramientas que el Señor pone en nuestras manos para hacer el bien.” -Sdo. Catalinas-
Espero que estos breves y sencillos testimonios les hayan podido ayudar a descubrir, al menos un poco más, sobre la importancia que tiene hasta el más pequeño y sencillo gesto en el día a día de un militar desplegado. Ambos hacen el escrito algo más largo de lo habitual, pero desde aquí, sinceramente, creemos que vale totalmente la pena tomarse la paciencia de leerlo completo.
Un saludo desde Letonia y la bendición de Dios.
Pater Ismael Montero Hernández
{gallery}2026/04/16_santa{/gallery}