CATÓLICOS DE ASTURIAS – Catequistas: «Acompañar y dejarse acompañar»

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Este sábado, 25 de abril, va a tener lugar el Día del Catequista, organizado por la Delegación episcopal de Catequesis. Una cita anual donde se catequistas de toda la diócesis se reúnen para compartir, conocerse y formarse. Hablamos con D. Manuel Alonso, Delegado de Catequesis en la diócesis

¿En qué va a consistir el encuentro del Día del Catequista de este año?
Hemos pensado que queríamos hacer un encuentro más «encuentro», digamos, entre nosotros, es decir, compartir un poco de nuestro tiempo, estar juntos, vivir una experiencia. Entonces, en lugar de hacer una cosa más formativa, como habíamos hecho otros años, donde traíamos a algún profesor o algún catequista de algún otro sitio y nos daba una formación y después compartíamos un café y concluíamos con la Eucaristía, este año lo hemos llamado «Catequistas en camino, redescubriendo nuestras raíces» y lo que hemos querido es que sea un momento de compartir entre nosotros como digo. Así, el encuentro empezará en el monasterio Benedictino de San Pelayo, donde vamos a tener una oración en silencio, una oración de la escucha de Dios, no tanto una oración litúrgica, sino una oración de poner el oído atento a lo que Dios nos quiera decir. Después nos trasladamos a la Catedral, que es la sede del Obispo, y allí nos van a hacer una pequeña catequesis por parte de uno de los canónigos, que nos va a explicar qué es la Catedral, qué significa la Cátedra del Obispo, veremos el retablo, la capilla de Santa Eulalia, el Santo Sudario etc. Finalmente concluimos con una comida que en la residencia de María Inmaculada, donde las religiosas nos van a explicar su experiencia, lo que ellas hacen allí, en ese centro, con los inmigrantes sobre todo.

Manuel Alonso

Un recorrido muy interesante y catequético en la zona del Antiguo de Oviedo.
Sí, cuando empezamos a preparar el encuentro pensamos que, a lo mejor, había catequistas que no conocían la Catedral a fondo, o que no habían pasado a rezar al monasterio de San Pelayo. Y queríamos basar este encuentro, este Día del Catequista, en tres patas, y es que, como siempre decimos, en las parroquias hay tres pilares: Catequesis, Liturgia y Caridad y nosotros queríamos hacer lo mismo. Digamos que la parte litúrgica la veríamos con las monjas benedictinas, haciendo una oración, introduciéndonos en el silencio y en la oración. La parte catequética la vamos a recibir en la Catedral,  donde acabaremos celebrando la Eucaristía con el señor Arzobispo que, por cierto, nos va a presidir la misa y después, esta parte caritativa la veremos con las religiosas de María Inmaculada.

¿Qué mensaje es el que se quisiera enviar, desde la Delegación de Catequesis, a los catequistas en Asturias ante este día en el que, precisamente, se reúne una buena parte de ellos? 
Creemos que el mensaje es acompañar y dejarse acompañar. Es un poco lo que tiene detrás fondo la idea del día. Es decir, estamos acompañando sobre todo a familias, no solo a individuos, no solo a niños, jóvenes o adultos, sino a toda una familia porque acompañamos a todo el conjunto de la persona. Pero lo hacemos porque nosotros también nos sentimos acompañados. Por eso hemos decimos «Catequistas en camino y Catequistas en comunión», con el Obispo entre nosotros. Yo creo que ese mensaje, el que pertenecemos a una Iglesia que tiene una larga tradición y que nosotros, perteneciendo a esa Iglesia, queremos comunicar a los demás y acompañar a los demás para que se acerquen también a la Iglesia y al Señor.

¿Sabemos más o menos cuántos catequistas puede haber en nuestra diócesis?
No tenemos una cifra exacta, aunque calculamos que hay unos mil.

Lo que sí más o menos podemos ver con bastante claridad es el perfil del catequista aquí en nuestra diócesis.
La gran mayoría de los catequistas es gente de una edad avanzada, gente que lleva 30 años o más dando catequesis. Pero sí es verdad que, en los últimos tiempos, se incorpora gente más joven: chicos que acaban la Confirmación y se incorporan a dar catequesis en un grupo –normalmente de niños y acompañados por un catequista mayor–, o madres que llevan a sus hijos a la catequesis y el párroco les pide, si pueden ayudar, por ejemplo. La mayor parte, eso sí, son mujeres.

Otro aspecto interesante y que mucha gente se planteará es ¿qué formación tiene que tener un catequista para empezar a estar con los más pequeños o jóvenes?
Bueno nosotros, desde la Delegación, insistimos mucho en que tiene que haber una formación. Y esa formación me parece que tiene que ser en la parroquia, donde se vaya haciendo un itinerario sencillo, como la explicación del Credo, del Padre Nuestro etc. que el párroco puede ir haciendo con los catequistas que tiene. Luego ya, para ir a más, tenemos instrumentos en la diócesis como el Instituto de Pastoral San Juan Pablo II, que puede dar una formación más específica de Biblia o de Sacramentos, por ejemplo. Pero la mayor parte de los catequistas no llegan a esa formación, no se acercan para ello hasta Oviedo o hasta Gijón, sino que se quedan en su ámbito de la parroquia. Por otro lado, creemos que tiene que haber una formación humana para aprender a acompañar a las familias, que hoy son muy variadas y puede haber muchas problemáticas que un catequista tiene que conocer y que tiene que tener ciertas herramientas para acompañarlas. Estamos hablando de niños con dificultades de todo tipo, como autismo u otras necesidades especiales que hace que tengamos que adaptarnos y para eso hay que tener cierta formación. Ahora la Conferencia Episcopal está insistiendo mucho estos grupos de niños o jóvenes con dificultades que se acercan a la catequesis.

Y luego probablemente esté surgiendo también un perfil de catequista cada vez más demandado, como es el catequista de adultos, porque cada vez son más los que se acercan al catecumenado. Será un perfil diferente al de los más pequeños.
Sí, y necesitamos catequistas de adultos que tengan una formación más sólida, es decir, que conozcan mejor lo que dice la Iglesia, lo que es la tradición de la Iglesia y que tengan, a lo mejor, ciertos estudios en Ciencias Religiosas o en algún ámbito más concreto del estudio de la Biblia o de Sacramentos. Por otro lado, es importante que tengan una edad parecida a la de los catecúmenos a los que se acercan. Porque un chico o una chica de 17, 18, 19 años no puede ser catequista de adultos porque habría un desfase de edad entre ellos que no funcionaría.

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