«San Pedro Poveda y los mártires del siglo XX» es el título de las Jornadas que el Obispo Auxiliar de Madrid, el asturiano Mons. Juan Antonio Martínez Camino, ha organizado para los próximos días del 26 al 28 de agosto, en Covadonga. Durante esas fechas, el Santuario recibirá a expertos investigadores y profesores que profundizarán en el ámbito del martirio y de las vidas y circunstancias de las miles de personas asesinadas por odio a la fe en el nonagésimo aniversario de la persecución religiosa en España. La entrada será libre hasta completar aforo.
Ver el programa de las Jornadas
¿Cómo surgió la idea de organizar estas jornadas y por qué en Covadonga?
La idea surgió el año pasado cuando me di cuenta de que este año, 2026, se cumplen 90 años del martirio de tantos y tantos sacerdotes, religiosos y seglares en España, allá por 1936. Pensé que el XC aniversario había que celebrarlo de alguna manera. Y luego hablando con el señor Arzobispo de Oviedo, le propuse que Covadonga sería un buen sitio, ya que san Pedro Poveda es quien encabeza la conmemoración de todos los santos y beatos mártires del siglo XX en España, que se celebra cada año el 6 de noviembre. San Pedro Poveda estuvo siete años en Covadonga como canónigo. Fueron unos años muy importantes para su vida y para su futuro, que acabaría siendo glorioso en el martirio que tendría lugar en Madrid.
Este es un poco el contexto de que hagamos estas jornadas del XC aniversario en Covadonga.
Sabemos que aún hay muchas investigaciones y procesos en marcha pero, ¿Se tiene una cifra aproximada de los mártires del siglo XX en España?
Sí, tenemos una cifra bastante exacta, aunque siempre se está precisando porque cada cierto tiempo aparece nueva documentación de eclesiásticos, es decir, de obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas. De ellos, hay casi 7.000 (son algo más de 6.900). Y se saben los nombres de todos y las circunstancias. Y de esos, ya más de 2.000 son santos o beatos. Hay 11 santos y el resto hasta 2.200 aproximadamente, beatos. Y en proceso de beatificación están otros casi 3.000.
De seglares no se sabe exactamente cuántos, aunque ya hay muchos en proceso de beatificación y algunos que ya son beatos. En Asturias, de hecho, hay algunos: los mártires de Nembra eran seglares todos menos el párroco, don Genaro. Y fueron beatificados en 2016 en la Catedral de Oviedo. Calculamos que en total, habrá otros tantos seglares mártires. Podemos decir, resumiendo, que en torno a 10.000 católicos dieron su vida por fidelidad a Jesucristo, a la Iglesia y a la verdadera esperanza en los años 30 del pasado siglo.
De todo ello, ¿qué balance podemos hacer en nuestra diócesis?
En el 34 hubo unos acontecimientos políticos en toda España, no sólo en Asturias. Lo que pasa es que en Asturias, esa revolución de 34 tuvo más éxito. Un éxito «trágico», diríamos, porque causó 1.200 muertos, entre ellos, 34 mártires, como los santos de Turón, un grupo de religiosos hermanos de La Salle que se encontraba en la escuelina de Covadonga, de Turón y que ya están canonizados. Pero también en Madrid hubo 40 muertos, en Barcelona 80 y algunos mártires católicos de entonces, que ya están beatificados, uno es de Barruelo, de Palencia, un hermano de las Escuelas Cristianas, que se llamaba el beato Bernardo.
Ahí comenzó la persecución religiosa en toda España, aunque en Asturias fue más intensa porque la revolución duró 15 días. En Madrid, Barcelona u otros sitios duró menos. Aunque la persecución ya venía siendo legal desde 1931, como se puede ver en la Constitución del 31, en las leyes de expulsión de la Compañía de Jesús en el año 32 o en la prohibición de la enseñanza por los religiosos en el 33. Es a partir del año 34, cuando la persecución pasa de ser legal a ser sangrienta.
Ese mismo proceso se intensifica y tiene una gran explosión con el alzamiento militar en 1936.
En realidad, esta es una historia que no es solo de España, aunque en España fue muy importante, con un número muy alto de mártires. Pero esa persecución al «cristianismo», es decir, no solo a la Iglesia católica, sino también a las iglesias protestantes, a los ortodoxos, sobre todo, fue en toda Europa en el siglo XX. Por eso San Juan Pablo II puso en marcha la denominación «Mártires del siglo XX», que lo fueron en España, pero también en Polonia o en Alemania. Es una historia dramática y, al mismo tiempo, gloriosa del siglo XX.
Los asistentes a estas jornadas que ha organizado entre los días 26 y 28 de agosto en Covadonga van a poder escuchar a expertos investigadores, profesores de universidad, la mayor parte de ellos gente están en Roma, en Madrid etc. ¿Qué temas se van a tratar?
Las jornadas tienen tres partes. El primer día va a ser una iniciación a san Pedro Poveda: «San Pedro Poveda, una vida para Cristo», de lo que va a hablar una teresiana, Carmen Aparicio Valls, porque él fue el fundador de la institución teresiana. Luego tendremos en la Basílica la celebración de la Santa Misa presidida por el señor Arzobispo, don Jesús, y una ofrenda floral ante la imagen de san Pedro Poveda.
El jueves 27 estará bajo el epígrafe «La espiritualidad martirial en la España del siglo XX», más en general. Y empezaremos con «¿Qué significó Covadonga para san Pedro Poveda?». De eso va a hablar un profesor de la Universidad Ramón Lull de Barcelona, que lo conoce muy bien: Armando Pego Puigbò, con el título «Secreto espiritual de los proyectos pedagógicos de Pedro Poveda». Un servidor hablará a continuación de la «Espiritualidad martirial de San Pedro Poveda», de lo que hay muy poco escrito pero es que a san Pedro Poveda el martirio no le cogió de sorpresa. Sus preciosos escritos, publicados ya casi íntegramente en ocho volúmenes, delatan a un hombre de un desprendimiento espiritual, de una libertad de espíritu y de un amor a Jesucristo crucificado, del cual emana una espiritualidad martirial en el sentido profundo de la palabra, es decir, una espiritualidad de un testigo de Cristo dispuesto a todo, dispuesto a dar la vida, que ha sido poco estudiado hasta ahora. Luego, un profesor de Madrid, de la Universidad San Dámaso, hablará del «Espíritu de los mártires del siglo XX en España» y Mª Victoria Hernández, postuladora en Roma de varias causas de beatificación de mártires, hablará de la «Espiritualidad martirial en España, antes y después de la gran persecución en los años 30», porque también tuvo unas consecuencias en la espiritualidad de muchas personas que están en procesos, aunque no sean mártires.
Por fin, el último día, el viernes 28, será «El martirio como la santidad más peculiar del siglo XX». En el siglo XX, el tipo de santidad más específica es el martirio. ¿Por qué? Pues de esto hablarán Melchor Sánchez De Toca, que es Relator del Dicasterio para los santos del Vaticano y Fernando Millán Romeral, que es
es Profesor en Comillas (Madrid) y ha sido Prior General de la Orden del Carmen, que hablará de los «Mártires del siglo XX, portadores de la esperanza que no defrauda» y por fin el Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, el viernes a las seis y media de la tarde, hablará de «Mártires para evangelizar la cultura pagana moderna».
Y luego entre esto habrá celebraciones litúrgicas, películas sobre el tema, etc. Todo el programa se puede consultar en la página web de la diócesis aquí.
¿Qué fue lo que pasó en esos momentos de la historia, en los años 30 del pasado siglo, para que se diera semejante odio contra personas que no participaban de ideologías, ni de siglas, ni de partidos políticos? Llama la atención ese odio, como llama también la atención la fidelidad de los mártires, porque además se sabe que no hubo ninguna apostasía.
Pues sí, tienes razón, llama la atención de este fenómeno en el siglo XX, como decía antes, pero no solo en España. Algunos católicos, ahora, miran este tema con un poco de recelo porque piensan que es una cuestión política. Lo cierto es que la Iglesia no beatifica ni canoniza a religiosos o seglares de ningún partido o ideología determinada. Ciertamente es un tema que tuvo, en su momento, implicaciones políticas, pero es algo mucho más profundo, que empalma con la tradición de siempre de la Iglesia, desde San Pablo y San Pedro y San Cipriano de Cartago y San Esteban, de que proclamar a Cristo, decir que la esperanza verdadera pasa por la unión con Jesucristo, crucificado y resucitado, y que allí está el motor del mundo y la esperanza de la humanidad que no defrauda, cuando esto se hace así, en distintos ámbitos culturales, tanto en la época romana como en el siglo XX, causa oposición. Y no es que los que apretaron el gatillo, por ejemplo, en la playa de Gijón, que era gente con un odio personal a los que mataron. Ni los conocían la mayor parte de las veces. No era una cuestión de odio personal. Es una cuestión de un odio a la fe en cuanto tal, del mundo. Y esto abarca todas las ideologías políticas. Porque el mundo adora a falsos dioses y el mundo de los romanos adoraba a los ídolos romanos y al emperador, que era su dios. Y el mundo moderno, el mundo de la Europa del siglo XX, adora a un ídolo que se llama «progreso». La cultura pública occidental moderna espera que, gracias a los poderes humanos, vamos a hacer el cielo en la tierra. Va llegar un día en que el progreso en este sentido nos va a dar todo lo que nuestra alma espera y va a saciar todas nuestras necesidades materiales y espirituales. Va a ser pronto. Estamos a punto de conseguirlo. Es lo que Popper llamaba el «materialismo prometedor». Y ese paganismo, esa cuestión religiosa de equivocarse de Dios, es la que ha alimentado ideologías de todos los signos, tanto anarquistas como marxistas revolucionarias, como nazis y nacionalsocialistas que han odiado a la fe y a la Iglesia. Y entonces las personas que representan más la fe de la Iglesia, las personas que iban a misa, los católicos, por supuesto los curas, los obispos, los religiosos y religiosas, pues fueron víctimas sacrificadas en el altar del «dios progreso». No solo ellos, sino que el siglo XX ha sido el siglo de las masacres mayores de la historia, todos sacrificados en aras del progreso. O mejor dicho, en el altar del «ídolo progreso». Nosotros, al venerar a los mártires, hacemos lo que hizo la Iglesia siempre en la época de los romanos, en la época medieval, en todas las épocas. Pero en siglo XX, como ha habido esta historia tan dominada por estos ídolos, sobre todo por este «ídolo Progreso» pues el martirio se ha vuelto la santidad más peculiar de esta época. No hay que tener miedo a reconocer, a amar y a pedir la intercesión de los mártires, porque es un gran tesoro y una gran fuerza para la evangelización de nuestro tiempo.
The post Mons. Martínez Camino organiza unas jornadas en Covadonga ante el XC aniversario de los mártires del siglo XX appeared first on Arzobispado Oviedo.
————————————————————————————————————————————————————————————
El anterior contenido fue publicado en: