La Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Amor del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, más conocida como Cofradía del Amor, tiene su sede en la iglesia de San Antonio de los Padres Capuchinos. “Nuestra cofradía se fundó en 1988, y los frailes nos acogieron desde el principio, con mucho cariño”, confirma su hermana mayor, Gema Franco Cruxent.
“Aunque desgraciadamente los religiosos se fueron hace cinco años, en ciertos momentos del año suele venir alguno, por ejemplo, para hacer una novena. También vienen en Navidad. Y, por supuesto, en Semana Santa. De hecho, estos días estará con nosotros el padre Miguel, que fue también director del colegio de los Capuchinos durante muchos años; ahora vive en Salamanca, pero desde que se fue no ha dejado de venir ningún año para acompañarnos en las procesiones. Nos ayuda en todo lo que puede”, asegura.
Una cofradía joven, “de hecho, hasta este año éramos la segunda más joven”, señala sonriendo, “en la que todos somos iguales. Y siempre dispuestos a echar una mano en lo que se les pida”.
Imágenes titulares
El Amor saldrá a la calle en estos días de Semana Santa con tres imágenes: la Verónica, el Cristo de Medinaceli y el Cristo del Perdón.
“La Verónica –explica- es la única imagen que es propiedad de la cofradía. El Cristo de Medinaceli y el Cristo del Perdón son propiedad de los frailes capuchinos, que nos cedieron el derecho a poder sacarlos en Semana Santa”.
“Para nosotros –continúa-, la Verónica representa una parte importante de la historia de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Es una mujer del pueblo que aparece y que intenta ayudar a Jesús. Nosotros creemos que en ella estamos representados todos”. “De hecho –apunta- la primera imagen que sacamos al fundar la cofradía fue la de la Verónica. Es una talla de José Cobo Calderón, de comienzos de los años 90, que a lo largo de este tiempo ha llevado varias vestimentas. La de este año, es la tercera, aunque no es nueva. Consiste en un vestido en tonos azul y beige, y una toca a modo de manto con mezcla de oro y morado”.
“La siguiente imagen en procesionar con nosotros fue la del Cristo de Medinaceli”, prosigue. “Por último, en 1997 encargamos un trono, y a partir del año siguiente ya pudimos sacar al Cristo del Perdón. Pero tanto el Jesús de Medinaceli como el Cristo del Perdón se veneraban ya en la parroquia, aunque no salían a la calle. Y siguen expuestas en el templo durante todo el año, para la devoción popular”.
Salidas procesionales
Participan en todos los actos organizados por la Junta de Cofradías Penitenciales de Santander y procesionan junto a las demás cofradías el Sábado de Pasión, el Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección, pero los días de Jueves Santo y Viernes Santo salen desde su iglesia con sus imágenes. “Salimos desde nuestra iglesia, con nuestras imágenes, nuestra banda de música, nuestros estandartes… Eso significa que tenemos que llevar los pasos antes hasta la iglesia de San Antonio».
“El Jueves Santo -puntualiza- sacamos a la Verónica. Va a hombros. La llevan portadores: ocho personas, más los de reserva. Así que el miércoles nos la llevamos a nuestra iglesia, para montar el paso. A las seis y media ya estamos formados, y salimos quince minutos después, para llegar al Ayuntamiento a tiempo para desfilar con las demás cofradías”.
Esa noche, al término de la procesión general, la Verónica regresa a la carpa de Exposición de pasos, en la Plaza Porticada. Y se llevan al Cristo de Medinaceli a su iglesia. “Igual que la Verónica, sale en el paso a hombros. Partimos el Viernes Santo desde San Antonio, a la misma hora que el día anterior. También partimos con el Cristo del Perdón, pero, si hay amenaza de lluvia, se une a nosotros desde la carpa”, remarca.
Todo ello, con el acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores del Cristo del Perdón, que pertenece a la cofradía. “La fundamos en 2011 -detalla- y está integrada solo por cofrades. Salimos en Semana Santa, con nuestros pasos, acompañándolos con marchas procesionales, algunas de ellas compuestas por cofrades”.
El morado es el color propio de la cofradía del Amor. “De hecho, es el tono del hábito que lucirá en estos días el Cristo de Medinaceli. Se lo ponemos para el triduo que se organiza con motivo del primer viernes de marzo. Y ya no se lo quitamos hasta después de la Semana Santa”, precisa.
Cofrades
También los cofrades utilizan el morado en su vestimenta. “Tanto el hábito como la túnica son blancos, y el cinturón y la capa son morados, igual que el capuchón. Además, los adultos lucimos la medalla de la cofradía y los niños llevan cruces. Y llevamos guantes blancos y zapato negro”, comenta Gema.
La del Amor está integrada en la actualidad por 150 cofrades, aunque la hermana mayor reconoce que “no todos salen en la procesión: a veces hay motivos familiares u otras circunstancias que no lo permiten, pero nos siguen”.
“Contamos con gente de todas las edades: niños, adolescentes, jóvenes, adultos… Tenemos la suerte de poder decir que se sigue incorporando gente”, confiesa. “Todas las cofradías, desde la pandemia, hemos visto un incremento de cofrades. Pero este año, en concreto, hemos tenido un incremento muy significativo de la demanda de hábitos. De hecho, para el próximo tenemos que hacer nuevos, porque se ha apuntado gente nueva a la cofradía, y esta Semana Santa hemos llegado justos».
El primer viernes de marzo es una fecha muy significativa para esta cofradía, ya que la veneración del Cristo de Medinaceli tiene mucho arraigo popular. “Es cierto que nuestros cofrades tienen devoción a las tres imágenes, pero la más popular es la de Medinaceli. De hecho, organizamos un triduo con vía crucis y Eucaristía. Aparte de la Semana Santa, son unos días muy especiales para nosotros”, confiesa.
Una cofradía, la del Amor, que en el marco de la Semana Santa pretende simbolizar y recordar todo el amor que Jesús tuvo por los hombres, por quienes murió.
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