CATÓLICOS EN CANTABRIA – Monseñor Arturo Ros: «Hagamos que sea Pascua en nuestras vidas y en las vidas de los demás»

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Este es el día que actuó el Señor: Sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Hoy no es un día cualquiera, no es uno más. Es el DÍA. El Señor ha resucitado, se quedó con nosotros en señal de AMOR eterno e infinito. Nos salvó y nos salva cada día.

La celebración de esta Pascua de Resurrección en la S.I.B. Catedral de Santander ha sido muestra de este amor, de su misericordia eterna. Centenares de fieles han completado el aforo del templo en una jornada de celebración y gozo. Presidida por nuestro Obispo, Monseñor Arturo Ros, la Eucaristía de este domingo ha sido realmente especial. Acompañado por las cofradías penitenciales de Santander, ha destacado el ambiente de recogimiento y oración, pero, ante todo, el reconocimiento a aquel que dio la vida por nosotros y que ahora ha resucitado. Ese sentimiento y esa seguridad de que somos amados vale todo.

La lectura del precioso relato del Evangelio de hoy (Juan 20, 1-9), momento en que los discípulos comprenden que estaba escrito que Jesús resucitaría, ha sido el hilo conductor de la homilía de nuestro Obispo. Una homilía cargada de preguntas relacionadas con la Pascua, a través de las cuales ha tratado de hacer entender que la Pascua ha de ser un tiempo para «abrazar la vida, incluso con los sufrimientos y las derrotas».

Ha destacado que hoy «comienza todo, no es cierre, es el inicio» y que en este tiempo de Pascua debemos tratar de no volver a la rutina sino de «intentar hacer las cosas bien y ver lo bueno en los demás todos los días; construir la paz, buscar la verdad; reconciliarnos y perdonarnos y vivir con alegría». En este sentido, ha recalcado que «Dios no nos llama a una fe decorativa o estacional; la Resurrección implica vida real, esperanza real y renovación posible».

«Lo nuestro no es un cuento, -ha continuado- la fe cristiana no es una historia para adornar la vida. Es verdad, Jesús vive«. Por tanto, ha añadido, «si Jesús vive, tenemos esperanza y futuro. Todo puede ser nuevo». Su diagnóstico ha sido claro: «A veces nos quedamos en una mediocridad que arrastra, pero Jesús resucitado sale al camino de nuestra existencia y nos sacude interiormente«.

Para finalizar, ha lanzado tres preguntas clave a los asistentes:

«¿Qué vas a hacer tú en este tiempo de Pascua?”
“¿Cómo se va a notar en tu vida que es Pascua?»
“¿Cómo quieres que se note en tu vida que Cristo ha resucitado?”

 

Hacer realidad que la Pascua transforme la convivencia depende, ha asegurado, «de nosotros mismos» y ha concluido pidiendo que «si celebramos la Pascua, hagamos que sea Pascua en nuestras vidas y en las vidas de los demás«.

Hagamos, pues, realidad este deseo de nuestro Obispo, que, ha de ser, por tanto, el objetivo de cada uno de nosotros como cristianos. Es sencillo: ser un poco mejores cada día, hacer sonreír a los demás; hablar con el ignorado o el señalado, aprender a admirar al prójimo; desear y pedir que los poderosos tengan cordura y regalen paz y concordia, acompañar con caridad a quienes no tienen lo indispensable y dar un abrazo a quienes no lo reciben nunca. Acciones sencillas, pero con mucha relevancia y que, tal y como ha afirmado D. Arturo, pueden cambiar nuestras vidas.

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