CATÓLICOS EN CANTABRIA – Pilar Fuentes Ganzo, de la Esperanza: “Nuestra procesión a Valdecilla es la más emotiva para nosotros”

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Este sábado, 27 de marzo, darán comienzo los desfiles procesionales de la Semana Santa de Santander. Desde esa fecha, y hasta el 5 de abril, Domingo de Resurrección, la Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora de Esperanza y San Juan Apóstol –más conocida como La Esperanza– no dejará de salir a la calle ni un solo día.

Así lo explica la actual hermana mayor, Pilar Fuentes Ganzo. “El Sábado de Pasión es el Vía Crucis General de la Junta de Cofradías. Al día siguiente, salimos en la procesión de Ramos. Y, por la tarde, en una procesión infantil: comenzamos el año pasado por primera vez. Partimos desde la parroquia de San Francisco, que es nuestra sede canónica, con los menores de la Cofradía de los Dolores. Los niños llevan el paso de la Virgen de la Esperanza y de la Virgen Dolorosa, réplica en miniatura de los originales. Y nos encontramos con los pequeños de La Pasión en la calle Juan de Herrera”.

“El Lunes Santo es nuestra procesión a Valdecilla, la más emotiva para nosotros”, asegura. El Jueves Santo estamos presentes en la procesión de la Vera Cruz. El Viernes, en la del Santo Entierro. El Sábado, en la de la Soledad, que la organizamos nosotros: la Virgen acompaña a san Juan por las calles de Santander, a las 7 de la mañana. Y, por último, salimos en la procesión de Resurrección”.

San Juan Apóstol

Los orígenes de esta Cofradía, que en la actualidad cuenta con 120 cofrades, se remontan a 1946, año en el que fue fundada por el gremio de los agentes comerciales. “Nuestra Cofradía, y la del Descendimiento, que pertenecía al gremio de la alimentación, son filiales de la de los Dolores, que fue la primera Cofradía que se fundó”, comenta Pilar. “Tanto el Descendimiento como la Esperanza vestimos hábito negro y cubre rostro del mismo color, porque se acordó que las filiales lleváramos el mismo hábito que la matriz, que era la de los Dolores”.

Procesionan con dos imágenes: san Juan Apóstol y la Esperanza. “Cuando se fundó la Cofradía –señala- solo teníamos la imagen de san Juan. Es de madera, obra de Lorenzo Collaut Varela, pero solo tiene tallada la cabeza y las manos”. Aunque, confiesa, “no es el primer san Juan: el original tenía un dedo que apuntaba al cielo, y le llamaban cariñosamente ‘san juanín’. Pero esa talla se perdió en el incendio de la iglesia de San Francisco”.

Además, “la Cofradía realmente no es la titular de la imagen. Ese san Juan es de la Orden Tercera de San Francisco, que tenía su sede en la parroquia, y nos prestó la talla para que la sacáramos. Cuando esa Orden desapareció, nos hicimos cargo para que el Apóstol siguiera procesionando”. Como curiosidad, la imagen actual no tiene las manos originales, ya que “las hizo la escultora de Santander Gema Soldevila Fernández, en 1986, debido al deterioro de las anteriores. La cara sigue siendo la original. No hay que olvidar que el año pasado celebramos los 100 años de la imagen de san Juan”.

Virgen de la Esperanza

“La talla de la Virgen de la Esperanza –prosigue- es de los años 50 del siglo pasado. Se la encargamos a Manuel Cacicedo Canales, un escultor cántabro. También es de madera, y tanto la cabeza como el busto, los brazos y los pies están tallados”.

Reconoce que, de las dos, es la que más devoción suscita entre los fieles. “En Santander hay mucha devoción a la Virgen de la Esperanza, en la zona de la parroquia en particular, puesto que está justo al lado del Mercado de la Esperanza. De hecho, cuando la iglesia está abierta, es un no parar de entrar gente a rezar, a la ofrenda…”.

“La Virgen–advierte- tiene una característica que mucha gente no sabe. El 18 de diciembre es la fiesta de la Virgen de la Esperanza, o de la expectación al parto, y es el día que nosotros celebramos, porque nuestra imagen es una virgen embarazada”.

“Es cierto que tiene una barriga de embarazada visible –subraya-, para que se note que es un embarazo. Pero Cacicedo la hizo con una doble versión: por un lado, tiene las manos extendidas, en señal de alabanza, de espera de su Hijo, pero además tiene lágrimas en la cara, en señal de la esperanza en la resurrección, y las manos alzadas para recoger a su Hijo muerto”. “Es decir –resume-, en Ella vemos a la Madre que espera a su Hijo y a la Madre que espera el cuerpo de su Hijo”.

Por supuesto, esta Esperanza es “protectora de las embarazadas. Pero la gente le pide de todo, en especial por la salud y los hijos”.

 

Visita a Valdecilla

Pilar remarca que la procesión del Lunes Santo es la más emotiva para los miembros de la Cofradía. “Mi abuelo fue uno de los fundadores de la Cofradía –relata-, y de los promotores de esta procesión. Se pensó que la gente que estaba hospitalizada y enferma en Valdecilla no podía vivir la Semana Santa. Y qué mejor que llevarles a la Virgen de la Esperanza: la esperanza a los enfermos”.

En los inicios, “cuando llegábamos a Valdecilla, la imagen de la Virgen era escoltada por las enfermeras, vestidas con sus uniformes blancos, impolutos. Y la Virgen recorría los pabellones, porque antiguamente todos los pabellones del hospital estaban llenos de enfermos. Además, sacaban a las terrazas y a las ventanas a los enfermos, para que vieran a la Virgen”.

“Con el tiempo se pensó que la Semana Santa no solo era la Virgen de la Esperanza. Y empezaron a acompañarnos en la procesión miembros y cofrades de otras cofradías, para que se vieran las diferentes capas y colores que representan a cada cofradía, y así mostrar un poco de lo que es la Semana Santa en la ciudad”.

Semana Santa

La Cofradía cuenta con un grupo infantil. “Son los más pequeños. Con nosotros procesionan hasta niños de año y medio: los llevan en brazos sus madres, que son cofrades, y les hace ilusión sacarles. Pero, además, tenemos menores desde 4 hasta 14 años. Son los que este domingo van a llevar a hombros la miniatura réplica del paso de la Virgen”, indica.

Esta Semana Santa veremos a la Virgen lucir una saya blanca con bordados idénticos al manto. “La pieza original era de terciopelo blanco, y se estropeó por un chaparrón bajando de Valedecilla”, apunta. “El manto de procesión, que lleva esos mismos bordados, se lo hicieron las clarisas del monasterio burgalés de Castil de Lences. Es una pieza muy larga, que va colocada en el paso sobre un bastidor de hierro, para que quede estirado y cuelgue bien”. También “irá tocada con una tiara procesional dorada, con las estrellas en plata. Pero no llevará más ornamentos, porque es una Virgen muy austera. De hecho, aunque lleva las manos extendidas, no porta ni rosario ni pañuelo”.

Por su parte, san Juan vestirá una túnica blanca con un manto verde.

Ambos pasos irán acompañados por la banda de música de la Cofradía. “Se fundó por iniciativa de unos jóvenes músicos. Y su director es Daniel González Fuentes. Empezaron solo con tambores, pero el año pasado incorporaron una sección de viento. Todos ellos van vestidos de cofrades, porque lo son”.

Hábito negro. Cubre rostro negro. Cíngulo verde. Y capa verde. Este año, los veremos de nuevo acompañando a su Virgen de la Esperanza y san Juan Apóstol en la Semana Santa de Santander.

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