Hoy celebramos a san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús y gran maestro del discernimiento espiritual. Su vida demuestra que Dios puede transformar incluso una herida y un fracaso en el comienzo de una misión inmensa.
1️⃣ Íñigo López de Loyola nació en 1491, en el seno de una familia noble vasca. Durante su juventud soñó con la gloria militar, el honor y las hazañas caballerescas.
2️⃣ En 1521, durante la defensa de Pamplona, una bala de cañón le destrozó una pierna. Aquella herida derrumbó sus proyectos, pero abrió una brecha por la que entró la gracia de Dios.
3️⃣ Durante su recuperación pidió libros de caballerías. Como no había, le dieron una vida de Cristo y vidas de santos. Al leerlas comenzó a preguntarse:
«¿Y si yo hiciera lo mismo que san Francisco o santo Domingo?».
4️⃣ Ignacio descubrió algo decisivo: algunos pensamientos le dejaban vacío y triste, mientras que los deseos de servir a Dios le concedían una alegría profunda y duradera. Así comenzó a comprender el discernimiento de espíritus.
5️⃣ En Manresa vivió un tiempo intenso de oración, penitencia y purificación interior. De aquella experiencia nacieron los Ejercicios Espirituales, un camino para ordenar la vida, vencer el egoísmo y buscar en todo la voluntad de Dios.
6️⃣ Más tarde estudió en París. Allí reunió a un pequeño grupo de compañeros, entre ellos san Francisco Javier y san Pedro Fabro. El 15 de agosto de 1534 pronunciaron sus primeros votos en Montmartre.
7️⃣ En 1540, el papa Pablo III aprobó la Compañía de Jesús. Ignacio quiso una orden disponible para servir a la Iglesia allí donde fuese más necesario, con especial atención a la evangelización, la educación y las misiones.
8️⃣ Su espiritualidad puede resumirse en una expresión:
«A mayor gloria de Dios».
No se trata de hacer muchas cosas, sino de buscar que toda la vida, hasta lo más pequeño, esté orientada hacia Dios.
9️⃣ San Ignacio nos enseña que la santidad exige aprender a escuchar. No todo deseo viene de Dios, ni todo entusiasmo conduce al bien. Es necesario examinar, discernir y elegir aquello que más nos conduce al fin para el que hemos sido creados.
🔟 Murió en Roma el 31 de julio de 1556. Su legado continúa recordándonos que Dios puede servirse de nuestras heridas, purificar nuestros deseos y convertir toda nuestra vida en misión.
San Ignacio de Loyola, enséñanos a buscar y hallar la voluntad de Dios en todas las cosas.
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