CATÓLICOS EN SALAMANCA – Cinco vocaciones que llenan de esperanza al Seminario de Salamanca

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Cinco jóvenes de la diócesis avanzan este curso en su camino vocacional, en un año en el que el Teologado de Ávila reúne en Salamanca a 34 seminaristas de ocho diócesis y la etapa propedéutica se desarrolla por primera vez en Calatrava

 

SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN

El nuevo curso comienza con buenas noticias para el Seminario diocesano de Salamanca. Cinco jóvenes de la diócesis continúan avanzando en su camino de discernimiento y formación hacia el sacerdocio: Francisco Gómez y Jonathan Gutiérrez, después de realizar el pasado curso la etapa propedéutica, comienzan ahora la etapa discipular y residen en el Teologado San Juan de la Cruz de Ávila en Salamanca; mientras que Raúl Hernández, Fredick Jackson Lesangurikuri y José Antonio Cué inician el propedéutico, después de haber participado el pasado año en el curso de  discernimiento vocacional  promovido por el Seminario y la Delegación diocesana de Pastoral Vocacional.

En el centro el rector del Seminario diocesano de Salamanca, Fernando García, junto a otros formadores, durante la eucaristía de inicio de curso en el Teologado de Ávila

Su responsable, Fernando García Gutiérrez, califica este inicio de curso como “esperanzador”. Pero invita a mirar más allá de las cifras y a descubrir la historia que hay detrás de cada uno de estos jóvenes. “Son números, pero detrás de cada número hay una historia, una inquietud, una pregunta muy profunda: ‘Señor, ¿qué quieres de mí?’“, señala.

También asegura que para la Diócesis de Salamanca supone “una alegría comprobar que todavía hay jóvenes que siguen planteándose entregar su vida al Evangelio y al servicio de la Iglesia”, y al mismo tiempo una llamada “a seguir acompañando y rezando por las vocaciones”.

Este curso 2026-2027 se enmarca además en una realidad más amplia. El Teologado San Juan de la Cruz de Ávila en Salamanca reúne este año a 34 jóvenes procedentes de ocho diócesis: Ávila, Segovia, Ciudad Rodrigo, Plasencia, Mérida-Badajoz, Astorga, León y Salamanca. Son el doble que el curso anterior y comparten en Salamanca distintos momentos de su proceso formativo. Al frente del Teologado se encuentra su rector, Gaspar Hernández Peludo, junto al equipo de formadores.

Los doce jóvenes que han iniciado este curso la etapa propedéutica, tres de ellos de la Diócesis de Salamanca, junto a sus formadores.

Otra de las novedades es que, por primera vez, la etapa propedéutica, coordinada desde el Teologado, se desarrolla este curso en el Seminario de Calatrava, la Casa de la Iglesia, donde están residiendo doce jóvenes acompañados por el sacerdote abulense y formador, Raúl García, y por el presbítero salmantino, José Ángel Ávila, como director espiritual.

Además de la formación y el acompañamiento que reciben tanto en el Teologado como en Calatrava, los seminaristas mantienen el vínculo con sus diócesis de origen. En el caso de Salamanca, los cinco jóvenes cuentan también con  la cercanía del obispo, Mons. José Luis Retana, y del rector del Seminario diocesano, Fernando García Gutiérrez.

Un camino que comienza antes de entrar en el seminario

La incorporación de Raúl, Fredick y José Antonio al propedéutico no es un hecho aislado. Los tres participaron durante el pasado curso en el proceso de discernimiento vocacional que desarrolla la Diócesis de Salamanca y que forma parte de un acompañamiento que comienza mucho antes de iniciar formalmente la formación sacerdotal.

Fernando García explica que una de las primeras propuestas es el Seminario en Familia, destinada a menores de 18 años que manifiestan inquietud vocacional. A través de convivencias, encuentros, oración y distintas actividades se les ofrece un espacio donde compartir sus preguntas y comenzar a discernir.

Jóvenes participantes del Curso de discernimiento vocacional, en la capilla del Seminario diocesano de Salamanca

Además, está el curso de discernimiento, que se desarrolla durante los nueve meses del curso y reúne periódicamente a jóvenes que se preguntan por una posible vocación sacerdotal. Es el itinerario que realizaron el año pasado los tres salmantinos que ahora comienzan el propedéutico.

Durante esos encuentros, explica Fernando, se ofrece tiempo para la oración y para “ver cómo el Señor ha actuado en su vida”. El objetivo no es precipitar decisiones, sino acompañar a cada joven para que pueda descubrir con libertad cuál es su camino.

El propedéutico supone un paso más en ese proceso. Es un tiempo para detenerse, hacer silencio, profundizar en la vida espiritual e iniciarse en algunas materias formativas, pero, sobre todo, para continuar preguntándose si la llamada al sacerdocio es realmente el camino al que Dios les invita.

Después llegarán la etapa discipular, la configuradora y, finalmente, la etapa pastoral, orientada ya de una manera más directa hacia la preparación para el ministerio sacerdotal.

El Seminario, un lugar donde se acompañan los procesos vocacionales

El delegado de Pastoral Vocacional, Fernando García, insiste en que este recorrido no puede entenderse simplemente como una sucesión de cursos o estudios. “El seminario no es una fábrica de hacer sacerdotes” sino “un lugar donde se acompañan procesos vocacionales”.

El rector del Seminario diocesano, Fernando García, junto al ya diácono Mario Cabrera

Cada joven, recuerda, tiene “su historia, su ritmo, sus preguntas”. Por eso, la formación busca atender de manera conjunta las dimensiones humana, espiritual, intelectual y pastoral. “Necesitamos sacerdotes que conozcan bien la fe, pero que también sepan escuchar; que tengan una vida espiritual profunda, pero que estén cerca de la gente; que estén bien preparados intelectualmente y que sepan hablar de Dios con lenguaje cercano”, sostiene el responsable del Seminario diocesano.

La formación académica se completa así con la oración, el acompañamiento personal, la convivencia y las experiencias pastorales que van preparando a los seminaristas para el servicio a las comunidades cristianas.

Calatrava vuelve a llenarse de vida joven

La presencia este curso de la etapa propedéutica en Calatrava supone una novedad para la Diócesis de Salamanca. Fernando García reconoce la alegría que produce volver a ver jóvenes viviendo diariamente en el Seminario. “Ver que entran chavales jóvenes, vienen a estudiar y residen en la casa da un sentido de alegría, de esperanza, de ganas de rezar más por las vocaciones”, explica.

Para el rector, esta presencia supone también un estímulo para seguir promoviendo y acompañando las vocaciones. Y aclara que “no es una cuestión de nostalgia de cuando estábamos viviendo en Calatrava toda la etapa”, sino de recuperar el ánimo de esos encuentros vocacionales que se siguen realizando y que “van teniendo su pequeño fruto” en el Seminario.

 

Jóvenes participantes en el Encuentro regional de Seminarios celebrado en Segovia a principios de septiembre, junto al formador Raúl García y al rector del Teologado de San juan de la Cruz, Gaspar Hernández

Compartir el camino con otros jóvenes

La formación junto a seminaristas procedentes de otras diócesis es otro de los aspectos que Fernando considera enriquecedores. Compartir la vida con jóvenes de distintos lugares y realidades “les ayuda a descubrir que la Iglesia es mucho más grande que la pequeña Diócesis de Salamanca o la pequeña parroquia o grupo al que pertenecen”

Una experiencia que los seminaristas salmantinos vivieron de manera particular durante el Encuentro de Inicio de Curso de los Seminarios de Iglesia en Castilla, celebrado en Segovia del 4 al 6 de septiembre.

Durante tres días compartieron oración, formación y convivencia y reflexionaron sobre las propuestas surgidas de la Asamblea de Iglesia en Castilla y sobre lo que estas pueden aportar a quienes se preparan para servir en el futuro a las comunidades cristianas.

Jonathan Gutiérrez recuerda aquel encuentro como una oportunidad para compartir “la fe, las oraciones y algunos pareceres y vivencias que tenemos en nuestros seminarios y en diferentes realidades de Castilla y León”.

Uno de los aspectos que más destacó fue la experiencia de la conversación en el Espíritu, que les permitió profundizar juntos desde la escucha y la oración.

A su juicio, esta forma de trabajar ayuda “a fomentar la oración y a dejarnos guiar por el Espíritu Santo” y también a buscar posibles respuestas ante las dificultades pastorales que encuentran las distintas Iglesias de la región.

Francisco Gómez se muestra también satisfecho de aquel encuentro, que les permitió “contemplar las diferentes propuestas que hay para la Iglesia en Castilla”.

“Todos estábamos unidos remando en la misma dirección”

Para Raúl Hernández, Fredick Jackson Lesangurikuri y José Antonio Cué, que acaban de iniciar el propedéutico, aquellos días fueron una oportunidad para conocer a otros jóvenes que están dando sus primeros pasos en este camino y comparten las mismas inquietudes.

José Antonio valora la comunión que percibió,  “la sensación de que todos estábamos unidos remando en la misma dirección”. También le llamó la atención “esa preocupación por la Iglesia, ese querer realmente servirla”.

Para Raúl, el encuentro de Segovia resultó “muy interesante y provechoso”, tanto “por lo que aprendimos” como “por lo que rezamos”.

Por su parte, Fredick pone el acento en las propuestas de la Asamblea de Iglesia en Castilla y en lo que pueden significar para ellos “como futuros pastores”. Su deseo es que lo trabajado durante esos días pueda llevarse después a la práctica y “no solo quede como una idea bonita”.

Una pastoral que acompaña y propone

Las incorporaciones de este curso animan también a continuar el trabajo que la Pastoral Vocacional viene desarrollando en la diócesis. Durante los próximos meses seguirán propuestas como Seminario en Familia, los encuentros de monaguillos, los procesos de discernimiento, los retiros vocacionales y las horas santas.

Entre los objetivos está también llevar algunas de estas iniciativas a diferentes puntos de la diócesis y al medio rural, especialmente a las cabeceras de comarca, para que la pregunta por la vocación esté presente en las distintas comunidades. Fernando García sitúa precisamente el acompañamiento como una de las claves de esta tarea, “cuando hay sacerdotes, cuando hay religiosos, cuando hay laicos que acompañan a los jóvenes, hay respuestas. Los chavales se encuentran con Dios y dan respuesta al Señor”.

El delegado de Pastoral Vocacional quiere seguir favoreciendo espacios en los que los jóvenes puedan preguntarse por su vida y por la llamada de Dios, ya sea al matrimonio, a la vida consagrada o al ministerio sacerdotal.

 

Los 34 seminaristas del Teologado San Juan de la Cruz de Ávila en Salamanca, junto a sus formadores y a los obispos Mons. Jesús Rico, Mons. José Luis Retana y el cardenal Mons. Ricardo Blázquez, tras la eucaristía de inauguración del curso 2026-2027

 

 

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