Los peregrinos de Salamanca atraviesan la Puerta Santa de San Juan de Letrán en su quinta jornada en Roma, y participan en una misa histórica junto a 30.000 españoles en la Plaza de San Pedro
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
La jornada del 1 de agosto quedará grabada en la memoria de los 48 jóvenes de la Diócesis de Salamanca como uno de los momentos más intensos del Jubileo en Roma. Fue un día lleno de símbolos, fe compartida y experiencias profundas, que comenzó con la oración, continuó con el paso por una nueva Puerta Santa, y culminó con un encuentro multitudinario de jóvenes españoles que hizo historia: la primera eucaristía nacional celebrada en la Plaza de San Pedro.
Somos peregrinos de sentido
El día comenzó con una oración guiada por Asunción, una de las peregrinas salmantinas, bajo el lema “Somos peregrinos de sentido”. En ella resonaron palabras de Thomas Merton, ecos del papa Francisco y el Salmo 39: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. Fue una invitación a vivir este Jubileo no como una experiencia puntual, sino como una llamada a descubrir la vocación personal, el proyecto de Dios para cada uno.
Tras ese momento, el grupo se dirigió a la catedral de Roma, la basílica de San Juan de Letrán, una de las cuatro basílicas jubilares. Allí vivieron con recogimiento el paso por la Puerta Santa, símbolo de reconciliación y fe. Fue la segunda que cruzaron en este Jubileo, completando así un recorrido espiritual que ha ido dejando huellas profundas en su interior.
Un encuentro histórico en la Plaza de San Pedro
Por la tarde, los jóvenes participaron en el Encuentro de Españoles, que reunió a más de 30.000 personas procedentes de diócesis, movimientos y congregaciones de todo el país. Todos vestían la camiseta verde esperanza con el lema: “Confío, ¿y tú?”, llenando de un solo color la Plaza de San Pedro.
El encuentro se dividió en tres bloques temáticos: “El regalo de la vida”, “La alegría del perdón” y “Yo soy la puerta que os abre a la felicidad”. Incluyó varios testimonios que tocaron el corazón.
El primero, el de María Tagarro, de Astorga, que compartió su proceso de fe desde una familia creyente, pasando por una crisis interior hasta descubrir una vocación que se abre generosamente al servicio de Dios. Por su parte, José Tomás “Pepeto”, de Cuenca, relató su alejamiento de la fe en la universidad y su reencuentro con Dios a través de su parroquia: “Volver a casa fue volver a Su casa”.
El testimonio del matrimonio joven, Quique y Mery, miembros de AUTE, transmitió la fuerza del amor vivido con Cristo en el centro: “Nos casamos hace dos meses y hoy dedicamos nuestra vida a evangelizar. Queremos gritarle al mundo que Jesús es la puerta a la plenitud”.
A continuación, tuvo lugar la eucaristía del Encuentro de Españoles, la primera vez que se celebraba una misa nacional en la misma plaza de San Pedro, presidida por el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello, con una celebración cargada de simbolismo, comunión y envío.
En su homilía, Mons. Argüello subrayó que “la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones”, e invitó a los jóvenes a vivir la fe como un “nosotros” abierto. Recordó que hemos sido ungidos para ser Iglesia en salida, “testigos del Evangelio en medio del mundo”. Que este Jubileo, añadió, sea una alianza de esperanza para todos los que nos rodean”.
La celebración concluyó con una emotiva intervención del responsable de pastoral juvenil de la Conferencia Episcopal, Raúl Tinajero, que agradeció a todos los que hicieron posible este momento único: obispos, sacerdotes, voluntarios, movimientos, instituciones y, sobre todo, los jóvenes: “Vosotros sois el motivo por el que estamos aquí, y habéis mostrado al mundo una Iglesia joven, viva y con esperanza”.
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