En sintonía con la llamada de los departamentos de Pastoral de la Salud y del Trabajo de la CEE a una ética del cuidado frente a la precariedad laboral, la Diócesis de Salamanca celebra una vigilia de oración, promovida por la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente, que presidirá el obispo este miércoles, 29 de abril, a las 19:00 horas en Villares de la Reina
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
Los departamentos de Pastoral del Trabajo y de Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española han hecho pública, con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, una nota en la que alertan sobre la creciente precariedad laboral y sus consecuencias en la vida de las personas.
Bajo el título “Es tiempo de un país que cuide”, el documento constata que “vivimos un tiempo de desgaste profundo” y denuncia que “hemos normalizado la precariedad”, al tiempo que reclama avanzar hacia “una ética del cuidado que ponga la vida en el centro”.
La nota advierte de que “la precariedad ya no es una excepción, sino un sistema que corroe la vida común”, con efectos directos en la estabilidad de las personas y sus familias, ya que “impide planificar el futuro, rompe los vínculos familiares y debilita el tejido social”.
Entre los datos que recoge el documento, destaca que el 47,5% de las personas trabajadoras vive en situación de precariedad, una realidad que se agrava en determinados colectivos. En este sentido, señala como “un escándalo ético que el 90% de las mujeres jóvenes migrantes en trabajos manuales sufra precariedad severa”, pese a desempeñar tareas esenciales para el sostenimiento de la vida cotidiana. Sostiene que “una sociedad que descansa sobre el sacrificio invisible de las más vulnerables ha perdido su brújula moral”.
El texto también subraya el impacto de estas condiciones en la salud. “El estrés crónico y la ansiedad no son debilidades personales, son consecuencias de ritmos inhumanos”, y advierte de que la precariedad “enferma y, en demasiadas ocasiones, mata”.
En relación con la siniestralidad laboral, la nota recuerda que en 2025 fallecieron 735 personas en accidentes de trabajo y que en los últimos treinta años (1996-2025), se han registrado 30.129 muertes. Ante esta realidad, denuncia con contundencia que “no son cifras; son familias truncadas por una cultura que antepone la rentabilidad a la prevención”. Asimismo, alerta de otra situación preocupante: “trabajar ya no garantiza salir de la pobreza”, y señala, en referencia al Informe Foessa 2025, que tres de cada cuatro hogares en exclusión severa cuentan con personas trabajadoras.
Por todo ello, los responsables de ambos departamentos, José Luis Méndez y Antonio Javier Aranda, reclaman un compromiso decidido de las instituciones y de la sociedad en su conjunto: “Gobernar es, en su esencia, cuidar”, afirman, al tiempo que resaltan que “la dignidad del trabajador debe estar por encima de la lógica del beneficio”.
El mensaje concluye con una llamada clara y urgente a todos los actores sociales: “Es tiempo de un país que cuide”, donde el trabajo sea verdaderamente fuente de dignidad y contribuya al bien común.
Vigilia de oración por el trabajo decente
En sintonía con esta llama, da la Diócesis de Salamanca celebra este miércoles, 29 de abril, una vigilia de oración por el trabajo decente en la parroquia de San Silvestre, en Villares de la Reina, promovida por la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente, de la que forman parte: Cáritas diocesana, CONFER, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), la Juventud Estudiante Católica (JEC) y la Fraternidad cristiana de personas con discapacidad (FRATER). El obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, presidirá la celebración que dará comienzo a las 19:00 horas.
Villares de la Reina acogerá una vigilia de oración por el trabajo decente
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