Los peregrinos de Salamanca se unen al millón de jóvenes que rezan con el papa León XIV en Roma una vigilia marcada por la adoración
SERVICIO DE COMUNICACIÓN
La jornada del 2 de agosto culminó en uno de los momentos más intensos del Jubileo de los Jóvenes: la vigilia con el papa León XIV en Tor Vergata, donde se congregaron más de un millón de jóvenes procedentes de todos los rincones del mundo.
También los peregrinos de Salamanca, tras varios días de oración, caminatas y celebración, se unieron a este acto masivo bajo el cielo romano, envueltos en un silencio solemne, roto únicamente por el sonido de los helicópteros que sobrevolaban la explanada.
A medida que fue cayendo la noche, se fue creando una atmósfera de comunión. Tras la adoración al Santísimo, se escuchó el Magnificat cantado por miles de voces. Fue un gesto profundo de alabanza y entrega, compartido desde el corazón de la Iglesia joven.
En lugar de la tradicional homilía, el papa León entabló un diálogo directo con los jóvenes, respondiendo a tres preguntas formuladas por chicos y chicas de distintos países. Las respuestas tocaron temas clave de la vida juvenil como la amistad, la toma de decisiones y la búsqueda de Dios en medio de la incertidumbre.
La amistad, camino hacia la paz
La primera intervención fue de Dulce María, una joven mexicana que habló de la soledad que experimentan muchos jóvenes pese a estar “conectados” todo el día. El papa reconoció este mal de nuestro tiempo, en el que las redes sociales, dominadas por algoritmos e intereses comerciales, “confunden, inquietan y vuelven inestables nuestras relaciones”.
El santo padre propuso volver a la amistad sincera en Cristo, citando a san Agustín: “Ninguna amistad es fiel sino en Cristo”. Y añadió que “la amistad es el camino hacia la paz. Ámense los unos a los otros en Cristo”, exhortó.
Decidir desde el amor
La segunda pregunta abordó la dificultad de tomar decisiones vitales en un contexto marcado por el miedo, la presión social y la precariedad. Francisco insistió: “Elegir es decidir quién quieres llegar a ser”. El papa León recordó que fuimos elegidos por amor y animó a los jóvenes a no posponer decisiones importantes: “El amor de Dios es la roca que sostiene tus pasos”. En ese marco, habló del valor de vocaciones al matrimonio, la vida consagrada o el sacerdocio, como respuestas radicales y liberadoras. Profundamente conmovido pidió una oración especial por María Cobo (de España) y Pascale Rafic (de Egipto), dos jóvenes fallecidas que habían acudido al Jubileo, así como por Ignacio González, un joven español hospitalizado durante estos días.
El poder del silencio
La última pregunta se centró en el deseo de verdad y belleza que habita en el corazón humano. El papa respondió con claridad: “Jesús es el amigo que siempre acompaña nuestra conciencia. Su palabra es más luminosa que cualquier estrella”. E invitó a vivir el Evangelio con autenticidad, a servir a los pobres y a adorar a Cristo en el Santísimo Sacramento, porque “quien lo encuentra quiere que otros también lo encuentren”.
León XVI cerró su intervención con una oración de entrega inspirada en san Agustín: “Gracias, Jesús, por llamarme. Concédeme que quienes me encuentren, puedan encontrarte a ti”.
Lo más impresionante de la noche fue el silencio. Más de un millón de jóvenes, de diferentes lenguas y países, en absoluto recogimiento ante el Santísimo. Un silencio que hablaba de fe, de deseo profundo, de comunión. “Somos peregrinos de esperanza, no turistas espirituales”, dijo el papa. Y su grito final resonó en el corazón de todos: “¡Jesús es el Señor! ¡Somos la Iglesia! ¡Queremos la paz en el mundo!”.
La entrada Una vigilia marcada por el silencio y la fe en Tor Vergata se publicó primero en Diócesis de Salamanca.
————————————————————————————————————————————————————————————
El anterior contenido fue publicado en: