CATÓLICOS EN VALENCIA – Amparo Estellés, delegada de Apostolado Seglar: “Estamos en una sociedad muy necesitada de escucha, de acompañamiento y es necesario salir al encuentro de los demás”

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-“Tenemos que aprender a escuchar porque no solo importan ‘mis opiniones’, ‘mis creencias’, ‘mi experiencia’, sino que la del otro puede enriquecer la mía”

-“Estamos asistiendo a un resurgir de la necesidad de espiritualidad y es un momento especial, un signo de esperanza”

-“No se trata de dar sermones ni discursos, ni tratar de convencer a nadie, sino de dar respuesta a partir de nuestra esperanza”

-“El laico tiene la misma dignidad y responsabilidad en la Iglesia -que los demás miembros del Pueblo de Dios- y es importante trabajar todos juntos”

 

Amparo Estellés (Foto «S. Martos» Delegación Medios Arzobispado)

Este año la solemnidad de Pentecostés, que la Iglesia celebra este domingo 24 de mayo, lleva como lema “Pueblo de Dios que sale al encuentro”, una invitación a reflexionar sobre la presencia de los cristianos en la vida pública. Conforme señala Amparo Estellés, delegada de Apostolado Seglar, “siempre ha sido importante la presencia del laico, pero ahora más porque estamos viviendo un cambio de época donde se está dando un resurgir de inquietudes espirituales y es necesario que los cristianos salgamos al encuentro de los demás”.

Se trata de “salir al encuentro, como ya decía el Papa Francisco, para que el pueblo de Dios no se quede encerrado dentro de los muros de las parroquias, sino que salga al encuentro de los demás y en los ambientes donde nos desenvolvemos: la familia, los amigos, las asociaciones a las que pertenecemos, en el ocio, el deporte. Hay muchísimos lugares y momentos donde podemos salir al encuentro del otro para ofrecer aquello en lo que nosotros somos ricos, que es esa vivencia personal de Jesucristo, esa vivencia de fe que otros tal vez están buscando y nosotros podemos ofrecer”.

Y todo ello, afirma Amparo Estellés, es clave además en la sociedad plural en la que vivimos, en la que quizás el catolicismo ya no es la única referencia, donde conviven muchas realidades. Por ello, “es difícil pero no imposible. Lo que tenemos que hacer los cristianos es proponer aquello que es bueno para nosotros, aquello que hemos experimentado en nuestra vida”.

“No se trata de ir haciendo sermones ni  discursos, ni tratar de convencer a nadie, sino de dar respuesta, a partir de nuestra esperanza, a aquello que el otro pueda necesitar y pueda requerir de nosotros”.

“Dar testimonio sin miedo”

Ante ello, el cristiano debe dar su testimonio “sin miedo”. “Hace años hablábamos de una fe vergonzante, que parece que no está de moda, pero cuando hablamos con naturalidad y con sencillez de lo que creemos y de lo que vivimos -y siempre que nuestra vida sea coherente con esa fe- es decir que vaya unida nuestra fe y nuestra vida- los demás lo acogen muy bien”.

“A veces son más los medios de comunicación los que hacen esa labor de desprestigio pero en el `tú a tú` yo creo que no es difícil, no es imposible, y, al contrario, es muy gratificante cuando los demás pueden descubrir en ti que Dios ha hecho en tu vida algo bueno y ven en ti un testimonio que es creíble”.

Como recuerda Amparo Estellés, “estamos asistiendo a un resurgir de la necesidad de espiritualidad” en el ser humano, y “no solamente en España sino en otras partes de Europa y es un momento especial, eso es un signo de esperanza. Que hayan personas que se cuestionen, que busquen es importante y es bueno para nosotros porque es un ambiente donde podemos dar razón de nuestra esperanza con mayor fuerza”.

“Dios nos habla por medio del otro”

“También estamos en una sociedad muy necesitada de escucha, muy necesitada de acompañamiento, por eso los laicos tenemos que asumir esa tarea desde nuestra fe que debe ser reforzada siempre con la oración, con los sacramentos y con la formación porque sin formación difícilmente vamos a poder dar razón de nuestra esperanza a quien no la pida”.

En ese sentido, “tenemos que aprender a escuchar, de ahí el método de la ‘conversación en el espíritu’ que estamos poniendo en práctica en la diócesis y que hemos vivido durante estos cuatro años. Es muy bueno para ejercitarnos en la actitud de la escucha, aprender a escuchar al otro, porque el otro siempre tiene algo que decir, Dios nos habla por medio del otro, no soy yo sólo con mis opiniones, con mis creencias, con mi experiencia sino que es la del otro la que puede enriquecer la mía”.

El compromiso y la responsabilidad del laico

Uno de los objetivos de la delegación de Apostolado Seglar es fomentar “la presencia pública del cristiano y del laico en todos los ambientes, tanto los personales como los comunitarios y también el compromiso: descubrir nuestra vocación bautismal que nos hace comprometernos con la Iglesia y comprometernos con el mundo”.

Durante mucho tiempo “nos hemos llevado por la inercia de lo que pasaba, el laicado ha sido como el colaborador, como el que acompaña, ayuda y colabora con los pastores” pero como apunta Estellés, “el laico tiene su vocación, una vocación recibida en el bautismo, que lo hace tener igual dignidad que los otros miembros del pueblo de Dios como son los pastores, los sacerdotes y las personas de especial consagración”.

“Nosotros tenemos la misma responsabilidad tanto dentro de la Iglesia como en el anuncio del Evangelio fuera de ella; tenemos distintas tareas pero tenemos la misma responsabilidad, es lo que en algunos ámbitos se llama la corresponsabilidad diferenciada porque cada uno tiene su misión, cada uno tiene su tarea -no tenemos todos la misma- pero eso sí, siempre trabajando juntos con nuestros pastores y con la vida consagrada. No podemos ir por libres ni los laicos, los sacerdotes y la vida consagrada”.

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