-“Tenemos casos de éxito de jóvenes abandonados, que se creen que no valen para nada y, tras ser acompañados, descubren su dignidad, su potencial, incluso su vocación”
-“Nuestra característica es la misionaridad: Salir a evangelizar en zonas descristianizadas y donde se está perdiendo la fe”
-“El seminario es un lugar de acogida para todos, donde damos asistencia de todo tipo, desde educación a sanidad”
El Seminario Redemptoris Mater de la diócesis de Yopougon, en Costa de Marfil, quiere inaugurar el próximo mes de diciembre su nuevo centro de formación después de un proceso de obras de dos años que continúan a “buen ritmo”. Las aportaciones solidarias de la diócesis de Valencia “han dado muy buen fruto- aunque aún queda camino por delante”, según el misionero David Martínez, que ha agradecido la generosidad de los valencianos, tras presentar el proyecto a la Fundación Ad Gentes del Arzobispado en 2024.
Actualmente, los trabajos se encuentran “en pleno proceso de acabados y detalles finales. El proyecto dispone de varias aulas, dos de ellas de informática. En este punto toda la instalación eléctrica está lista, aunque se requieren fondos adicionales para completar las fases pendientes. Faltan los suelos, la fontanería, los azulejos, los baños”, explica.
También, están terminando de construir una biblioteca, en la primera planta del mismo edificio, para la que ya cuentan con una donación de libros en francés procedentes de Roma.
De esta manera, el seminario “se convertirá en un centro de investigación para todos los misioneros del país” y además ofrecerá la práctica de actividades deportivas porque las instalaciones cuentan con campo de fútbol y baloncesto.
Actualmente, hay 40 seminaristas, 26 de ellos viven en el Seminario, pero es un “lugar de acogida para todos, estamos abiertos a todo el barrio, donde vive gente humilde, en chabolas, donde no tienen acceso a centros de estudios, a centros sociales. Damos a los seminaristas asistencia gratuita de todo tipo, desde educación a sanidad”, afirma -para ello buscamos la financiación cada año, hacemos como San José: cuidamos y ayudamos a crecer a los jóvenes, no por nada él es nuestro santo protector”.
Según explica el misionero, “cuando vuelvo de las parroquias por la noche, me encuentro a veces a los jóvenes debajo de las farolas estudiando, porque en sus casas hace mucho calor- registran temperaturas de 36 a 38 grados- y no tienen espacio”, afirma.
“La ayuda que recibimos de Ad Gentes y de la diócesis es mucha. Yo visito personas, familias, empresas, y en Valencia ha sido inmediata la respuesta”, explica. “Gracias a personas como vosotros avanzamos, la providencia se manifiesta a través de gente concreta”.
Tras finalizar esta fase de obras, «ahora lo que necesitamos son cosas muy sencillas: ventanas y puertas, mobiliario, y arreglos de fontanería”.
“Enviamos misioneros a zonas donde faltan sacerdotes”
El Seminario Redemptoris Mater en Costa de Marfil envía misioneros a zonas descristianizadas, zonas donde hace falta presencia de sacerdotes. Por ello, “muchos de ellos se desplazan a la zona norte del país que cuenta cada vez con mayor presencia musulmana y a otros muchos países o lugares donde se está perdiendo la fe o donde hay menos vocaciones”.
“Nuestra característica es la misionaridad, salir a evangelizar”, explica David Martínez que precisamente se formó en Finlandia donde la presencia cristiana era del 1 por ciento, en 2003.
Por eso, “muchas veces me preguntan por qué no me quedo en España, pero yo me siento llamado a la misión y estando en África, en Costa de Marfil, me siento afortunado. Yo veo mi ministerio y mi vida aquí como un privilegio. Las personas en Costa de Marfil son súper acogedoras y se acercan al extranjero y a los sacerdotes con enorme agradecimiento”.
Costa de Marfil es un país con población musulmana en un 50% y cristiana en el 50% restante, y “no hay divisiones entre comunidades, la convivencia es muy buena, de plena colaboración”, añade.
La juventud “necesita ser acompañada, guiada, frente a los desafíos de hoy”
Una de las problemáticas en Costa de Marfil es “la presencia de la droga que está creciendo cada vez más desgraciadamente”. Por ello, “nuestra misión- además de evangelizar y formar y enviar misioneros- es ofrecer otros caminos a la juventud. “Hay otras formas de vivir, y la vida tiene sentido cerca de Jesucristo,”, afirma.
El seminario atiende a jóvenes que han estado vinculados a grupos violentos y “tenemos casos de éxito, de chicos abandonados, que se creían que no valían para nada, y tras ser acompañados descubren su dignidad, su potencial. Ven que con ayuda sí que es posible”.
“Muchos de ellos consiguen sacarse el Bachillerato y terminar sus estudios y algunos de ellos, incluso, han descubierto la vocación y se han quedado en el seminario. Ven que sus vidas cambian completamente si se acercan al Señor y dejan una vida pasada para ayudar a otros jóvenes”, explica el misionero.
La juventud en Costa Marfil “necesita ser acompañada, guiada, estimulada porque vemos todas las dificultades que tienen. El tema de las adicciones, el tema de las drogas, el tema de creer que no valen …. es muy importante que les acompañemos en este desafío”.
“El primer trabajo es acoger y reconstruir los corazones que vienen heridos”
Conforme explica David Martínez, las familias “tienen muchas necesidades y, desgraciadamente, muchos jóvenes vienen de familias desestructuradas, de ausencia del padre, de abandono”.
Por tanto, el primer trabajo es acoger y reconstruir los corazones que vienen heridos y, después, ya viene el resto, los estudios, la vocación….”. Por ello, “tenemos que ofrecerles un ambiente sano, un ambiente estructurado, unos horarios, y lo damos todo de forma gratuita. El dinero no puede ser una barrera, porque, desgraciadamente, en esos países del tercer mundo. muchas veces el dinero se pone antes que las personas”.
David Martínez está muy vinculado a la diócesis de Valencia donde cursó estudios y en su estancia en Valencia fue acogido por la parroquia Santiago Apóstol de los Cooperadores de la Verdad, a los que está siempre agradecido. Dentro de su tarea de evangelización, este misionero también se encarga de buscar ayudas para seguir adelante. Visita comercios, supermercados y empresas porque “vivimos de la caridad”, asegura.
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