CATÓLICOS EN VALENCIA – Pastoral penitenciaria: «Constatamos que todavía faltan manos»

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La fiesta de la Virgen de la Merced, patrona de los presos y de Instituciones penitenciarias, que se celebra el 24 de septiembre, pone el foco en el acompañamiento a los presos y sus familias, gracias a la labor que desde la Archidiócesis de Valencia se realiza a través de programas desarrollados dentro y fuera de los centros penitenciarios, con la participación de voluntarios y capellanes.

Aunque tanto en la Delegación de pastoral penitenciaria de Valencia como el Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española, que pertenece a la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción humana, afirman «constatamos que todavía faltan manos».

La archidiócesis de Valencia es de la que más recursos ha venido dedicando a las personas privadas de libertad, a sus familias y a las víctimas.

Dentro de los centros penitenciarios se desarrollan programas religiosos, con grupos y acciones pastorales. Pero también programas sociales, jurídicos y diferentes iniciativas de acompañamiento y atención.

Fuera de los centros, la actividad se centra especialmente en el acompañamiento social y la acogida. La Pastoral Penitenciaria contó con 90 casas de acogida, tanto dentro de los centros penitenciarios como en la atención al tercer grado. Por ello, señalan la necesidad de mejorar la formación inicial y permanente de los agentes de pastoral penitenciaria, voluntarios y capellanes.

El objetivo es visibilizar que hay oportunidades a través del acompañamiento a quienes están en pena de prisión. Queremos mostrar que otra cárcel es posible desde la escucha, el acercamiento, la humanidad, la comprensión, la oportunidad y perdón», afirman también desde el servicio de la Pastoral Penitenciaria.

La visita del Papa León XIV a Brians: «El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo»

El encuentro de León XIV con los reclusos del centro penitenciario de Brians 1 en Barcelona dejó una de las imágenes más significativas de su viaje apostólico a España. Les dirigió un mensaje marcado por la dignidad humana y las posibilidades de comenzar de nuevo y de reinsertarse en la sociedad. “Os invito a seguir soñando el sueño de Dios. A cada uno os digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor!”, señaló el Pontífice. Y recordó que la vida cristiana no consiste en no equivocarse, sino en aprender a levantarse: “El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar”.

El Papa participó en un encuentro con los capellanes, los voluntarios de la pastoral penitenciaria y con un grupo de internos. «Todo ser humano es ‘digno’ por el mero hecho ‘de haber sido querido, creado y amado por Dios’”, señaló el Pontífice. Y agregó: “No existe, pues, ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada. Es una verdad consoladora que nos acompaña en todo momento y que nos recuerda cómo su amor misericordioso está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho. Cuando os venga la tentación de sentiros menos y penséis que no vale la pena seguir adelante, ‘alzad vuestra mirada’ hacia Aquel que, a través de la presencia de tantas personas, nunca deja de mostraros su amor y cercanía”, dijo el Pontífice.

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