CATÓLICOS EN VALENCIA – Santiago Bohigues: “Estamos en un tiempo de espiritualidad y cada vez más, pero hay que saber distinguir la auténtica, aquella que dignifica y lleva a lo humano”

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-“Magnifica Humanitas” nos ha dado a conocer en profundidad al Santo Padre. Brilla por sí mismo y realmente es un hombre para los tiempos actuales»

-“Se puede hacer un plan de lectura de la encíclica durante estas vacaciones y poner en práctica lo que el Papa León nos está pidiendo: trabajar por la justicia, la fraternidad y el bien común”

-“La IA es una herramienta que nunca podrá estar al nivel del corazón humano” -“No estamos hablando de rechazar la técnica- sino de que esté al servicio de la humanidad”

-“Los jóvenes están volviendo a la Iglesia porque notan que hay una necesidad de llenar sus corazones y hay muchas cosas que no llenan el corazón”

 

En pleno verano, y con más tiempo disponible para el descanso y la reflexión, abordamos con el director del Secretariado de Espiritualidad de la archidiócesis de Valencia, Santiago Bohigues, pautas y propuestas para las vacaciones a partir de la encíclica del Papa León XIV «Magnifica Humanitas» dedicada al ser humano en el contexto de la inteligencia artificial.

Ante un “mundo en crisis”-  explica- “nos encontramos en un tiempo de espiritualidad y cada vez más”. Por ejemplo, “muchos jóvenes están volviendo a la Iglesia porque notan que hay una necesidad de llenar sus corazones”. Pero también debemos saber distinguir entre las “espiritualidades falsas que nos aíslan”  y las espiritualidades auténticas “que nos llevan a lo humano y a lo más profundo de la realidad”.

Por ello, Santiago Bohigues nos propone- desde el pensamiento del Papa León- un plan de lectura y de acciones en vacaciones para disfrutar del descanso pero aportando a la vez “un servicio a la humanidad”. El verano “no es para no hacer nada” y podemos poner en práctica valores y acciones que fomenten el servicio a los demás, el bien común, la humanidad, la fraternidad y la justicia.

– Iniciamos un verano con el recuerdo muy presente de la visita del Papa a España, gestos y mensajes que nos ha ido dejando a su paso – junto con su primera encíclica “Magnifica Humanitas”- con todo ello estamos descubriendo las líneas de su pontificado y magisterio, verdad?

– Así es. La Iglesia ocupó un lugar clave en la transición democrática, clave. Y que hayamos pasado de una dictadura a una democracia, en gran parte se debe a la Iglesia católica, por cómo actuó. La pregunta ahora es cómo la Iglesia en España tiene que actuar ante esa situación a la cual estamos, ante esta época de crisis? El Papa nos lo ha dado claro, y el viaje a España nos lo ha dado clarísimo.

Aquí hay unas claras pautas de cómo hay que plantear las cosas para bien de todos. Ahora no tenemos que hablar de las negatividades del tiempo actual, esto ya ha cambiado, ahora tenemos que hablar de la grandeza humana.

El tema de hoy que el Papa ha sacado es la grandeza del hombre. Hablemos de la grandeza del hombre, y el Papa nos dice claramente una serie de cosas. Porque esa es la respuesta a los tiempos en los cuales estamos.

– La encíclica del Papa analiza, entre otros aspectos, la inteligencia artificial, pero más que la IA, aborda el ser humano en el contexto de esa nueva tecnología …..

– Estábamos en un encuentro de profesores – hablando sobre inteligencia artificial- yo levanté la mano y dije que desde la espiritualidad yo no tengo problema con la inteligencia artificial, porque la IA es una herramienta que nunca podrá estar al nivel del corazón humano.

Si vas a la capilla Sixtina ves que es una genialidad. Si vas a la Torre Eiffel, o a los grandes monumentos, te das cuenta de que eso no lo puede hacer la inteligencia artificial. La IA puede solucionar y hacer cosas técnicas, pero poner genialidad, la grandeza del hombre, la grandeza de lo humano, eso no puede.

Por eso, estamos en un tiempo de reflexión y de profundización en lo que es la grandeza de la persona humana. Y el Papa hace una gran aportación y nos da unas pautas para evitar que los tiempos no se hagan más oscuros, si no que se pongan más claros, sabiéndola utilizar adecuadamente.

– Estamos en una sociedad hiperconectada, saturados de información, de impactos, sin embargo, cada vez con más soledad. Esta encíclica, ¿puede ser una llamada también a descubrir esa escucha?

– El Papa Francisco en “Dilexit nos” nos hablaba que para salvar lo humano hace falta poesía y amor. Es decir, la poesía es ese arte de expresar las emociones más profundas con palabras que puedan llegar a todos.

Y, ciertamente, la inteligencia artificial no puede alcanzar lo que uno expresa en lo más profundo de su corazón a través de las palabras y desde el amor. Yo personalmente creo que esta encíclica es profunda, resolutiva y de futuro. No es un documento que se lea rápidamente. Yo quería rápidamente leerla, me ha sido imposible. He tenido que dedicarle horas. Y creo que prácticamente la tengo toda subrayada porque siempre hay cosas que puede aportar.

Ante una visión negativa y resinada ante los tiempos que vivimos, el Papa León nos da una visión realista para afrontar los nuevos retos. Es una encíclica realista que te ayuda a leer la realidad en sus luces y en sus sombras. Esperemos que las luces sean más fuertes que las sombras. Yo personalmente leyendo la encíclica también me he quedado en que esto sí que se puede. Es decir, eso se puede hacer. Pero hace falta una colaboración de todos, porque el mundo se puede hacer más egoísta o el mundo se puede hacer más genial en su humanidad. El Papa, incluso, habla del término civilización del amor que lo inició Pablo VI.

También San Juan Pablo II ha hablado mucho de la civilización del amor y todos los Papas han hablado de civilización del amor. Tal vez lo que el Papa León ha cambiado es que, ante la cultura de muerte, él advierte de la ‘cultura de poder’, de controlar, de dominar, de manipular, de mover a las personas según unas ideologías.Y, no, la persona está llamada a ser libre y responsable. Tenemos que hacer que todo esto sea así posible.

– Qué contenidos destacaría de la Encíclica?

El Papa León lo que nos da es una moralidad a una realidad nueva.

Es verdad que han salido diferentes documentos recientemente sobre este tema de la inteligencia artificial. La Iglesia católica es, a día de hoy, tal vez la institución que más ha reflexionado sobre la moralidad de la inteligencia artificial. Y esa reflexión la ofrece para que el que quiera enriquecerse de esa reflexión lo pueda hacer. Por eso, tenemos que dedicarle tiempo a esto. Esto no es un tema secundario.

También el Papa nos invita a todos a aunar las fuerzas vivas de la sociedad al servicio de la dignidad de todo hombre. Aunar las fuerzas vivas para buscar a la persona en su grandeza, en su dignidad, la búsqueda del bien común y la búsqueda de esa libertad integral de la persona. Estamos hablando de temas muy importantes.

Empezar un pontificado con un documento de Doctrina Social de la Iglesia es muy necesario y dar respuestas sobre la Inteligencia Artificial. El Papa no ha tenido miedo de hacerlo.

El Papa León es continuador del magisterio y continúa el legado del Papa Francisco aportando su propia genialidad, su propio pensamiento también.

El viaje a España y la encíclica “Magnífica Humanitas” nos ha dado a conocer en profundidad al Papa León. El Papa León brilla por sí mismo y realmente es un hombre para los tiempos actuales.

El Papa presenta dos posibilidades: hacer una nueva torre de Babel o lo que hizo Nehemías con la reconstrucción de la muralla de Jerusalén: se repartió la muralla, cada uno tenía un trozo y que cada uno haga lo que pueda y entre todos hagamos algo común. Bien, pues eso es lo que Papa León está pidiendo, que cada uno desde el lugar donde esté, ponga lo mejor de cada uno para hacer algo distinto y diferente: que las tecnologías estén al servicio de la humanidad y nunca la humanidad sea sustituida por las tecnologías.

-La persona que quiera en vacaciones profundizar en la encíclica como lectura de verano, con qué disposición debe hacerlo? Cuáles serían los consejos o pautas para hacer una lectura enriquecedora del texto?

– Efectivamente, puede haber un plan de lectura. Esta encíclica hay que leerla y hay que leerla un poquito todos los días -y así me la he leído- porque si quieres leértela de una sentada es imposible porque al final no sigues todo lo que estás leyendo. Hay que desmenuzar, hay que masticar y hay que profundizar.

Por eso, se puede hacer un plan de lectura durante estas vacaciones y también para poner en práctica lo que el Papa León nos está pidiendo. Y lo he planteado así:

¿Por qué no trabajar en la justicia, en la fraternidad y en el bien común en esas vacaciones? Pues eso es lo que hay que hacer. Propongo en la segunda quincena de julio, dedicarla a la justicia.

Es decir, lo que es justo, pero no al modo humano sino según Dios: lo que es justo ,y es así, lo que le corresponde a cada uno por ser quien es. Así es que trabaja por la justicia, -no estamos diciendo ser justiciero- sino hacer justicia, hacer las cosas y dar a cada uno lo que le corresponde.

Y durante 15 días seguro que habrán iniciativas justas para restituir y reconducir situaciones que hay que hacer.

La primera quincena de agosto se puede dedicar a la fraternidad. Crear vínculos fraternos. Nosotros los cristianos sabemos que tenemos a un Dios Padre y si Dios es Padre, que lo es, somos hermanos unos de otros.

¿Hasta qué punto yo vivo la fraternidad cristiana? ¿Hasta qué punto yo vivo ‘de hermano a hermano’? Pues plantea también estos 15 días, por lo menos, hacer cosas de ‘hermano a hermano’.

Cuando me falta amor, las cosas me pesan pero cuando hay amor las cosas no me pesan y uno se obliga y uno se compromete y uno se exige por amor de hermano. ‘No me pesa, es mi hermano’ y lo hago con gusto y lo hago con ganas y lo hago sonriendo porque a veces se hacen las cosas pero refunfuñando. Se trata de crear lazos fraternos.Es fundamental, dentro y fuera de la Iglesia. Y si estoy demasiado metido en la Iglesia, pues propongo salir fuera de la Iglesia, y crear lazos fraternos con otros.

Y, luego, para la segunda quincena en el mes de agosto: el bien común. Es decir, voy a hacer cosas que beneficien a todos.

A veces voy con el coche y veo pintadas, algunas son verdaderas obras de arte, pero otras pienso que son ganas de fastidiar. Y me entran ganas de ponerme a pintar las paredes para restituir la belleza de las cosas. Se trata de hacer cosas que ayuden al bien común. Yo creo que esto es lo que el Papa León nos está diciendo: Edifiquemos con humanidad un mundo mejor.

-¿Hay alguna forma de distribuir el texto de la encíclica para hacernos nuestros propios apartados, capítulos, y dosificarnos la lectura este verano?

– En el primer capítulo, el Papa hace un recorrido por la Doctrina Social de la Iglesia, porque siempre se ha hablado de que la desconocemos y, al final, son esos criterios fundamentales para transformar el mundo, para enriquecer el mundo y no quedarnos ‘intraeclesialmente’. El Papa nos está haciendo un grandísimo servicio.

Después, el segundo capítulo: Principios y fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia, para tener claro en qué consiste la DSI: el principio del bien común, el principio del destino universal de los bienes, subsidiaridad, solidaridad, justicia social.

Y, también, todo lo que son los peligros, los problemas de una sociedad tecnificada y las riquezas de una sociedad tecnificada – porque no estamos hablando de rechazar la técnica- sino que la técnica esté al servicio de la humanidad, de la grandeza del hombre, de un enriquecimiento del amor en la vida del hombre.

También habla el Papa de custodiar lo humano, que es cuidar la verdad, el trabajo y la libertad – es el capítulo cuarto- que también es muy interesante y, luego, la civilización del amor y la cultura del poder – que es el capítulo quinto.

Hay que coger cada capítulo y profundizar porque al final es que estamos, a veces, demasiado cómodos y esto no me lo tienen que masticar, me lo tengo masticar yo, lo tengo que hacer mío porque esto es realmente de mucha luz para hoy y para mañana.

-Y aquellos lectores que no sean católicos o que quizás estén más alejados de la Iglesia ¿pueden coger el texto y sacarle fruto?

La encíclica da moralidad a una nueva realidad que es la Inteligencia Artificial, entonces la Iglesia está haciendo un gran aporte a la sociedad entera en una reflexión sobre qué es lo importante y qué no es lo importante en torno a esta nueva realidad y, por supuesto, ahí estamos todos y todos tenemos mucho que aportar.

Ciertamente son temas abiertos, cada uno puede posicionarse, pero aquí hay mucha sabiduría. La Iglesia es muy sabia y lo manifiesta también en la DSI .

A veces nos metemos con la Iglesia y decimos: hay que ver la Iglesia 2026 años, mira que es mayor y cómo le cuesta moverse- pero más que cuestionar a la Iglesia yo creo que habría que plantearse otro talante o actitud y valorar cuánto sabe la Iglesia, porque en estos 2026 años la Iglesia es maestra en humanidad y por qué no aprender de ella. Eso es humildad, muchas veces el orgullo nos hace no beneficiarnos de lo que la Iglesia nos aporta y aquí hay mucha riqueza, aquí hay mucha humanidad que tenemos que custodiar y que tenemos que potenciar. Entonces, desde la humildad, ayudémonos para sacar tantas cosas buenas de esta encíclica.

-Como comentábamos estamos en una sociedad atrapada por las tecnologías y saturada de información, pero notamos un resurgir muy esperanzador de la necesidad de interioridad, es una tendencia al alza

Ayer, celebrando la Eucaristía a las ocho de la noche prácticamente la capilla estaba llena y había siete jóvenes y uno de los últimos que se fue era un joven. Los jóvenes están volviendo a la Iglesia porque notan que hay una necesidad de llenar sus corazones y hay muchas cosas que no llenan el corazón. A las generaciones de hoy les falta recursos humanos para poder afrontar las cosas, necesitan herramientas para poder vivir los tiempos que nos toca vivir.

Hay jóvenes que están buscando y, de verdad, y sinceramente, porque necesitan ayuda para gestionar mejor sus vidas y la vida cuando son responsables de otras vidas también.

Es verdad que las generaciones anteriores tal vez han tenido más recursos, más medios, para poder superar situaciones de crisis de conflicto , y hoy ante la mínima crisis uno tiende a abandonar el barco y eso no es así, uno tiene que saber enfrentarse ante las dificultades y vencerlas pero también necesitan ayuda.

Por eso, ciertamente, estamos en un tiempo de espiritualidad y cada vez más – ahora bien, hay espiritualidades que nos aíslan y hay espiritualidades que nos llevan a lo más profundo de la realidad, hay espiritualidades falsas y hay espiritualidades auténticas, no se trata de vivir mundos aparte sino vivir profundamente los tiempos que nos toca vivir. Os doy una frase hecha: toda espiritualidad si es cristiana es muy humana porque si falta humanidad es que no es realmente cristiana. Lo humano es lo que realmente es un valor hoy, es decir, hagamos desde el pensamiento del Papa León un servicio a la humanidad, enriquezcamos la humanidad y aprendamos a vivir los tiempos que nos toca vivir.

Al final es amar a las personas, y el amor de Dios me lleva a amar con nombres y apellidos, el amor de Dios te lleva a amar a las personas en sus realidades concretas y particulares, el amor de Dios me lleva a un amor al hombre, si yo no amo al hombre no amo a Dios. Yo lo explico así- un amor oblativo y un amor posesivo. El amor humano tiende a ser posesivo, el amor de Dios es un amor oblativo: cuanto más amo al Señor más me capacito para amar a las personas y cuanto menos amo a Dios más me incapacito y más esclavizo.

Hasta qué punto dignifico, hasta qué punto genero libertad y hasta qué punto genero esclavitud? La espiritualidad auténtica dignifica a las personas y me ayuda a complicarme la vida para salvar a los demás. Hasta qué punto yo esto lo vivo?

Otro aspecto a analizar es que hoy estamos perdiendo la racionalidad, la capacidad de reflexión, y la fe hoy está haciendo un servicio a la racionalidad. Todo sentimiento que no pasa por la inteligencia y la voluntad no permanece. Si todo es emotividad y sentimiento al final quedamos en nada.

-Qué pautas y consejos nos da para este verano?

El tiempo de vacaciones no es un tiempo para no hacer nada, es un tiempo para hacer otras cosas que me ayuden en este orden de humanidad, de grandeza y de maduración. A mis jóvenes les digo: más oración, estar más rato con el Señor, con la Palabra de Dios, por qué no; luego, la Eucaristía- cuando uno la entiende y sabe qué es la Eucaristía la puede vivir más y se puede preparar más – no solo los domingos sino también entre semana -.

Y qué podemos hacer también? pues, mojarnos por los demás, liarnos por los demás, complicarnos la vida, hacer cosas que me ayuden y ayuden a los demás, por ejemplo, ir a una residencia de ancianos o cualquier obra asistencial donde hay gente que está sufriendo o, simplemente, acompañar a la ancianita que todos los días va a pasear y va siempre sola, es decir, algo que me ayude para darme a los demás, porque cuando la vida se da se enriquece y cuando uno se la guarda se pierde.

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