CATÓLICOS EN VALENCIA – Vinalesa honra a sus beatos mártires con dos nuevos lienzos en el 25 aniversario de su beatificación

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La parroquia de San Honorato de Vinalesa celebró este domingo la fiesta de sus beatos mártires, Arturo Ros Montalt y el padre Aurelio de Vinalesa, con una eucaristía presidida por monseñor Salvador Giménez Valls, obispo emérito de Lleida, en el marco del 25 aniversario de la beatificación de los mártires valencianos.

En la celebración fueron recordadas también las mártires Carmelitas de la Caridad Vedruna, 25 de cuyas reliquias reposan en la capilla de la Casa de Vinalesa. De este modo, la comunidad parroquial celebró conjuntamente la memoria de los mártires especialmente vinculados a la localidad.

En su homilía, monseñor Salvador Giménez destacó el valor de la escuela cristiana y presentó a los mártires como maestros en «la escuela del cristiano», por su seguimiento de Jesucristo, su fidelidad y su abandono total en manos del Señor.  Asimismo, puso de relieve su capacidad de perdonar a quienes les quitaron la vida y el valor de su testimonio como estímulo para vivir la fe «con mayor fidelidad y con mayor entrega a Dios y a los hermanos».

Dos nuevos lienzos para los beatos de Vinalesa

Uno de los momentos destacados de la celebración fue la bendición de los dos nuevos lienzos de gran formato con las imágenes de Arturo Ros y el padre Aurelio, que han quedado entronizados en la capilla del Santísimo Sacramento.

Como explica Enrique Roig, párroco de San Honorato, «la celebración ha tenido este año un significado especial al coincidir con el 25 aniversario de la beatificación de los mártires valencianos». Con motivo de la efeméride, la parroquia encargó los dos lienzos para ofrecer una representación de carácter más iconográfico de ambos beatos y reforzar su presencia en la vida de la comunidad parroquial.

Enrique Roig señala que «hasta ahora, la parroquia contaba únicamente con pequeñas fotografías y distintas reliquias de los dos mártires» y añade que con las nuevas imágenes «queríamos que tuvieran un papel más protagonista dentro de la comunidad parroquial, como dos intercesores y dos testigos de la fe que han nacido en Vinalesa, que son hijos de la parroquia y que merecen ser venerados con dignidad».


Las obras han sido realizadas por Ricardo González del Alba, nombre artístico de un joven estudiante de Bellas Artes en Sevilla, y han pasado a formar parte de la capilla del Santísimo junto a las reliquias que conserva la parroquia. En el caso del padre Aurelio, se conserva una reliquia «ex ossibus», mientras que de Arturo Ros la parroquia custodia una disciplina o cilicio que utilizaba.

«Una memoria que permanece viva»

La fiesta de los beatos mártires mantiene, además, un fuerte componente familiar. Cada año participan en ella los descendientes y familiares de ambos: los nietos de Arturo Ros y los sobrinos y otros familiares del padre Aurelio, que se unen a la comunidad parroquial en esta celebración.

El recuerdo de los dos mártires, señala Roig, «ha dejado un poso importante en Vinalesa, especialmente entre sus familias, pero también en el conjunto de la comunidad parroquial». Su fiesta en el mes de septiembre forma parte desde hace años de la vida de la parroquia.

Especialmente vivo permanece el recuerdo de la beatificación de hace ahora 25 años. Numerosos vecinos de Vinalesa viajaron entonces hasta Roma para participar en aquella celebración, que recuerdan como «un momento crucial en la vida de la comunidad parroquial del pueblo».

La celebración de este domingo concluyó con la veneración de las reliquias. Un cuarto de siglo después de la beatificación, las nuevas imágenes de Arturo Ros y el padre Aurelio ocupan ya su lugar en la capilla del Santísimo, junto a las reliquias, como memoria del testimonio de fe de dos hijos de Vinalesa.


 

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