Hoy celebramos a Santa Teresa de Jesús, virgen, reformadora del Carmelo y doctora de la Iglesia. Una de las grandes maestras de la vida espiritual y una mujer apasionadamente enamorada de Cristo.
Conocerla es aprender a orar.
1️⃣ Teresa de Cepeda y Ahumada nació en Ávila en 1515. Desde niña tuvo un deseo enorme de Dios. Aquella niña que soñaba con el cielo terminaría recorriendo los caminos de España fundando monasterios y enseñando a innumerables almas a buscar a Cristo.
2️⃣ Pero Teresa no nació santa.
Su vida espiritual conoció luchas, sequedades, enfermedades, resistencias y años en los que ella misma reconocería que no terminaba de entregarse completamente al Señor.
Precisamente por eso resulta tan cercana.
3️⃣ Hubo un momento decisivo en su vida: comprender que Cristo no era simplemente alguien sobre quien pensar, sino Alguien con quien vivir.
Ante una imagen de Cristo muy llagado quedó profundamente conmovida.
Desde entonces su vida fue entrando cada vez más profundamente en Él.
4️⃣ Para Santa Teresa la oración no era una técnica reservada a personas extraordinarias.
La definió de una manera que ha atravesado los siglos:
«Tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama».
Ahí está casi todo.
5️⃣ Orar es estar con Cristo.
Hablarle. Escucharle. Mirarle. Dejarse mirar por Él.
Y volver una y otra vez, incluso cuando estamos distraídos, secos o cansados.
Teresa sabía que la perseverancia vale más que muchos entusiasmos pasajeros.
6️⃣ También comprendió algo fundamental: cuanto más nos acercamos a Dios, más descubrimos la verdad sobre nosotros mismos.
Por eso humildad y oración van siempre juntas.
La humildad teresiana no consiste en despreciarse, sino en vivir en la verdad delante de Dios.
7️⃣ Una conocida tradición teresiana representa maravillosamente esa intimidad con Cristo.
Teresa encuentra a un Niño y le pregunta:
—¿Quién eres?
—Jesús de Teresa. ¿Y tú?
—Teresa de Jesús.
Sea cual sea el origen histórico de la escena, resume admirablemente toda su vida: Teresa pertenecía a Jesús.
8️⃣ Ese amor a Cristo no la encerró en sí misma.
Todo lo contrario.
La convirtió en una mujer decidida, práctica y valiente. Reformó el Carmelo, afrontó incomprensiones, viajó por los caminos de aquella España del siglo XVI y fundó monasterios buscando una vida más pobre, orante y enteramente entregada a Dios.
9️⃣ Teresa fue una gran contemplativa, pero tenía los pies firmemente puestos en el suelo.
Sabía de obras, viajes, enfermedades, cuentas, dificultades comunitarias y problemas cotidianos.
La verdadera mística cristiana nunca nos aparta de la realidad. Nos enseña a vivirla desde Dios.
🔟 Y en el centro permanecía siempre Cristo.
No una espiritualidad vaga. No una búsqueda de experiencias extraordinarias.
Cristo.
Su humanidad santa, su amistad, su presencia y su amor.
Por eso escribió con tanta fuerza: «No os pido más de que le miréis».
1️⃣1️⃣ En 1970 san Pablo VI la proclamó doctora de la Iglesia, junto con Santa Catalina de Siena. Era la primera vez que unas mujeres recibían oficialmente este título.
La Iglesia reconocía así lo que generaciones de cristianos ya habían experimentado: Teresa es una verdadera maestra de oración y de vida espiritual.
1️⃣2️⃣ Cinco siglos después sigue teniendo mucho que enseñarnos.
En una época llena de ruido, nos enseña el silencio.
En una época dispersa, el recogimiento.
En una época que busca apoyarse únicamente en sí misma, la confianza en Dios.
Y en una época cansada, la amistad con Cristo.
Santa Teresa de Jesús, enséñanos a tratar de amistad con Aquel que sabemos que nos ama.
Y que también nosotros podamos decir, con toda verdad, que somos de Jesús.
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