El tercer y último día de la visita pastoral de nuestro Arzobispo Castrense a la isla de Gran Canaria ha estado marcado por la cercanía, el afecto y el espíritu de familia que tanto caracteriza a nuestras Fuerzas Armadas. Ha sido una jornada intensa, llena de encuentros personales y momentos para el recuerdo, donde la humanidad de nuestro Ejército del Aire y del Espacio ha brillado con luz propia.
La mañana comenzó de la mejor manera posible: unidos en oración. Celebramos una emotiva Eucaristía en la capilla del Mando Aéreo de Canarias (MACAN), un espacio de recogimiento que dio paso a uno de los momentos más entrañables de la jornada.
Tras la misa, nuestro Arzobispo compartió un distendido café con las damas de Loreto y el personal destinado en el Cuartel General. Estos instantes de charla cercana y cotidiana son siempre los que más se recuerdan. Posteriormente, la comitiva se trasladó a la Agrupación del Cuartel General del MACAN, donde el Arzobispo tuvo la oportunidad de conocer su capilla y saludar personalmente a una comisión representativa de los hombres y mujeres allí destinados, agradeciéndoles su labor diaria.
Desde allí, pusimos rumbo a la histórica Base Aérea de Gando. La visita nos regaló una de las anécdotas más curiosas y especiales del viaje: al acercarse a firmar en el Libro de Honor de la Base, nuestro Arzobispo plasmó su rúbrica justo a continuación de una muy ilustre para todos los católicos. ¡Y es que la semana anterior, en ese mismo libro, había firmado su Santidad el Papa León XIV! Una coincidencia maravillosa que quedó como el detalle simpático del día.
Tras este momento, el personal de la Base ofreció una excelente y muy didáctica explicación sobre la vital misión que realiza el Ejército del Aire y del Espacio en el archipiélago canario, garantizando la seguridad y el apoyo constante a la sociedad.
El mediodía se vistió de gala con el tradicional vino de honor, celebrado con motivo del aniversario de la proclamación de su Majestad el Rey. Fue el escenario perfecto para que el Arzobispo pudiera ir saludando, uno a uno, al diferente personal destinado en la Base, compartiendo sonrisas, inquietudes y palabras de aliento antes de acercarnos a disfrutar de una merecida comida.
El regreso a Madrid puso el broche de oro a este viaje. Por casualidades del destino, nuestro Arzobispo coincidió en el vuelo con los alumnos de la 78º promoción de la Academia General del Aire y del Espacio.
Habiendo expresado en las crónicas de los días anteriores nuestra gratitud a todos los que colaboraron en las diferentes etapas de este viaje, queremos dedicar el cierre de esta visita para agradecer, de manera muy especial, al Ejército del Aire y del Espacio por su excelente acogida en este tercer y último día de la presencia de nuestro Arzobispo en Las Palmas de Gran Canaria.
Desde estas líneas enviamos un afectuoso agradecimiento al Excmo. Sr. General Jefe del Mando Aéreo de Canarias, D. Francisco Javier Vidal Fernández, por su cercanía, total involucración en preparar el viaje del Sr. Arzobispo y su cariño manifestado durante la jornada, así como a todo el personal del Cuartel General del MACAN por hacernos sentir verdaderamente como en casa. Asimismo, queremos hacer extensivo este reconocimiento al Coronel y a todo el personal de la Agrupación del Cuartel General del MACAN por su cálida acogida, y al Coronel y personal de la Base Aérea de Gando por su excepcional hospitalidad al abrirnos las puertas de sus instalaciones. A todos vosotros, gracias por vuestro servicio, por vuestra fe y por el inmenso calor humano con el que siempre nos recibís a todas las personas que se acercan a vosotros.
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