El Arzobispo Castrense de España, Monseñor don Juan Antonio Aznárez, ha presidido esta mañana, en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas, la Eucaristía con motivo de la fiesta de san Juan de Ávila, patrón del clero secular español.
La ceremonia ha contado con la participación del vicario general del Arzobispado castrense don Carlos Jesús Montes, los vicarios episcopales de los Ejércitos, la Armada, la Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía y un numeroso grupo de capellanes pertenecientes al Presbiterio castrense.
Además de la celebración de la festividad de San Juan de Ávila ha sido un día de felicitación y acción de gracias por el ministerio pastoral de los capellanes castrenses que cumplen 25, 50 y 75 años de sacerdocio:
25 Años:
Ilmo. Sr. Teniente Coronel Capellán SARFAS D. Víctor Jesús Hernández Rodríguez
Rvdo. Sr. Teniente Coronel Capellán SARFAS D. Francisco José Sierra Vilchez
50 años:
Ilmo. Sr. Coronel Capellán ET D. Manuel Redondo Moreno
Ilmo. Sr. Coronel Capellán SARFAS D. Manuel Gómez Cuevas
75 años:
Teniente Coronel Capellán ET Rvdo. D. Tomás Ramírez Ramírez
SAN JUAN DE ÁVILA
San Juan de Ávila, nació en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) el 6 de enero de 1500 y falleció en Montilla (Córdoba) el 10 de mayo de 1569.
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Se crio en un ambiente muy familiar y cristiano.
En 1513 fue a estudiar Derecho a la Universidad de Salamanca, de donde regresó a los cuatro años —abandonando, como él mismo dijo, las “negras leyes”— para llevar vida retirada en su casa. Estudió Artes y Teología en la Universidad de Alcalá (1520- 1526), donde tuvo por maestro al dominico Domingo de Soto y trabó íntima amistad con Pedro Guerrero, futuro padre del Concilio de Trento y arzobispo de Granada, y tan afín al espíritu y a los trabajos del maestro Ávila.
Ordenado sacerdote en 1526, vendió su hacienda y se ofreció como misionero para el Nuevo Mundo. No pudo pasar a América y, por consejo del arzobispo de Sevilla, Alonso Manrique, empezó a ejercer su ministerio por el sur de España; de aquí que en adelante le llamaban el “Apóstol de Andalucía”.
En 1531 lo denunciaron, por doctrina sospechosa, a la Inquisición de Sevilla. Los inquisidores decretaron la detención del predicador y los oficiales del Santo Oficio lo llevaron preso a Sevilla. A finales de 1532, Juan de Ávila respondió hábilmente a los cargos que se le hacían. La vida que llevó en la cárcel y la prudencia y ortodoxia con que respondió a dichos cargos convencieron pronto a los inquisidores de que no había razón para condenarlo.
Se encargó de la formación del clero creando dos centros de estudio, explicaba al pueblo la Escritura, y desde Córdoba organizó las célebres misiones de Andalucía.
En san Juan de Ávila se encuentra una síntesis sapiencial de la doctrina de la Iglesia y de toda la labor teológica hasta su época (Escritura, padres de la Iglesia, liturgia, magisterio, autores espirituales…), con una gran apertura al futuro y con unas cualidades de actualidad todavía para nuestra época.
Pío XII lo proclamó patrón del clero español en 1946 y el papá Pablo VI le canonizó el 31 de mayo de 1970. A los pocos días de su canonización, la XII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (5-11 de julio de 1970) acordó solicitar a la Santa Sede la declaración de san Juan de Ávila como doctor de la Iglesia Universal y fue reconocido como Doctor de la Iglesia Católica por el Papa Benedicto XVI el 7 de octubre de 2012.
Al finalizar la Eucaristía, se interpretó el Himno a san Juan de Ávila, Apóstol de Andalucía.