Este domingo, 24 de mayo, a las 18 h tendrá lugar, en la Catedral, la celebración de ordenaciones sacerdotales y diaconales. Siete jóvenes diáconos serán ordenados sacerdotes y dos seminaristas, diáconos transitorios.
De los siete diáconos dos pertenecen al Seminario Metropolitano. Cuatro, al Redemptoris Mater y uno, a la Asociación Lumen Dei.
Los diáconos del Seminario Metropolitano son Rafael García, natural de Oviedo y Edgar Michel Perales, nacido en Chiclayo (Perú). En su caso, Edgar comenzó los estudios de Filosofía en el Seminario de Chiclayo y finalizó Teología en Oviedo. Su diócesis natal resulta muy conocida, puesto que nada menos que el Papa León XIV fue Obispo de la misma y allí vivió durante varias décadas. Se conocen personalmente y el Pontífice está al corriente de su próxima ordenación. «Es una gracia poder conocerle –afirma– y tuve la suerte de poder verme con él en Castel Gandolfo el pasado mes de febrero. Tuvimos un encuentro cercano, muy fraterno y allí le conté la noticia de mi ordenación. Él me animó a ser fiel, a entregarme y sobre todo a confiar en Dios. También a estar abierto a lo que Dios me vaya pidiendo en el Ministerio». En aquel encuentro, Edgar, encontró al Papa «bastante bien, con el peso de ser el Romano Pontífice y con la agenda muy complicada, muchas preocupaciones, aunque sigue siendo el mismo hombre cercano que yo conocí en Perú, que te escucha atentamente –reconoce–. De hecho, una de las cosas que más me llamó la atención fue que me dedicó bastante tiempo, se interesó por las cosas que le iba contando, me preguntó por mi familia y bueno, que el Papa te dedique tanto tiempo y que te escuche con tanta atención, la verdad que dice mucho de él».
Edgar Perales, en su último encuentro con el Papa el pasado mes de febrero
Su llegada a Asturias desde su diócesis de Chiclayo supuso un cambio para Edgar «muy enriquecedor». «Vine a Asturias porque tengo familia aquí –cuenta–, un primo sacerdote que me animó a venir. Al principio tenía mucho miedo porque todo era novedoso pero al final me lancé, pensando que todos los miedos que yo tenía Dios ya los había pensado y lo cierto es que, desde que he llegado, Dios ha sido muy bueno conmigo, me ha cuidado y he encontrado en la diócesis de Oviedo una madre que ha cuidado de mí todo el tiempo. Ahora tengo una visión del mundo más amplia y mucho más bonita».
De su año de Diaconado, Edgar sólo tiene palabras de agradecimiento. Colaboró en la UP de San Antonio-San Melchor, en Oviedo y también con capellanías de colegios y tanatorios: «he compaginado labores muy diferentes, conocido muchas realidades y visto un montón de milagros, así que ha sido un año de gracia completamente».
Modesto Eliezer Mateo es otro de los diáconos que este domingo se ordenarán presbíteros en la Catedral. Pertenece al Seminario Redemptoris Mater, del Camino Neocatecumenal que, como él mismo recuerda, es «Misionero» y «Diocesano». Su recorrido a lo largo de los años de formación y discernimiento es diferente al Metropolitano: «Los chicos que sienten la llamada al sacerdocio en todos aquellos países donde está el Camino Neocatecumenal –explica–, se ponen en contacto con su párroco y sus catequistas en su parroquia, en su diócesis de origen y son enviados a Porto San Giorgio en una convivencia donde los sortean para ir a formarse a cualquier seminario donde esté el Camino. Yo, por ejemplo, soy de República Dominicana y fui sorteado para el Seminario de Oviedo que se encuentra en Meres (Siero). Una vez allí empezamos el proceso de estudios normal, como el resto de chicos, pero al concluir los cinco o seis años de estudios, hacemos dos años que son de misión o pastoral. Yo los hice en La Coruña, aquí, cerquita. Y luego de esos dos años de pastoral o de misión, pues ahí nos ordenan diáconos y ya luego sacerdotes».
En la diócesis allí donde son ordenados se quedan un mínimo de cinco años sirviendo en aquellas necesidades que indique el Obispo del lugar. «Luego el Obispo nos daría permiso para marchar a la misión, es decir, acompañar a familias que han sido enviadas por el Papa a la misión y hacer presente el cristianismo en lugares donde sea muy pobre o se necesite su presencia».
Así, Modesto Eliezer describe el carisma de los sacerdotes del Camino Neocatecumenal como «abierto totalmente a la misión, allí donde se nos diga que estemos».
Jesús Miguel Mata Sotelo, por su parte, se ordenará sacerdote el domingo, dentro de la Asociación Lumen Dei. Él es natural de Perú y nunca imaginó su vida fuera de su país. Empezó su formación cerca de su casa y estudiando más tarde en el Seminario de su diócesis, Santo Toribio.
«Mis superiores me indicaron que tenía que venir a formarme a Oviedo –explica–. De aquello hace ya ocho años y en el fondo agradezco que haya sido tanto tiempo porque yo soy muy de pensar y de pensar y pensar». Un proceso «muy enriquecedor, cultural y espiritualmente», describe, a pesar de no haber sido fácil dejar la casa y la familia. «Yo soy muy familiar y estar en un lugar donde no tienes a nadie y empezar de cero se me hacía muy cuesta arriba. Pero al final vas viendo que hay muchas cosas que nos hacen iguales a todos, simplemente por el hecho de ser humanos. Y aparte no deja de ser verdad que la cultura española ha influido mucho en nosotros y tenemos cosas en común. Hoy puedo dar gracias a Dios por la gente que he conocido en las parroquias, por esas madres, esos padres. Se cumple lo que dice el Señor: «Tú dejas a tu familia y yo te multiplico». Hoy considero que tengo amigos y hermanos en las parroquias.
Su año de diaconado tampoco fue convencional. «El Arzobispo me envió como misionero a México. Estuve seis meses de misión en el estado de Guerrero, uno de los más pobres del país. Estuvimos con otros sacerdotes de Lumen Dei en un lugar muy despoblado y alejado de la civilización–explica–. Hubo momentos muy difíciles para adaptarme allí pero luego el fruto espiritual fue precioso: bauticé a 18 niños, preparé a 15 jóvenes para la Confirmación y después el Arzobispo don Jesús fue allá a confirmarlos y fue toda una alegría poder verlo porque estos chicos no tenían visita de ningún sacerdote, ni siquiera los de México porque es un lugar muy complicado, pero fue experiencia que me hizo amar más el sacerdocio y lo agradezco mucho».
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