CATÓLICOS DE ASTURIAS – Lo que dicen los Delegados diocesanos de las palabras y gestos del Papa en España

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(Fotografía de portada de Marcos Nogales)

D. José Luis Vázquez, Delegado episcopal de Liturgia.

El Papa León XIV manifestó, ante la comunidad diocesana de Madrid, en el Estadio Santiago Bernabéu: «Nuestro corazón necesita cantar, es decir, interpretar los acontecimientos y las situaciones celebrando con los demás el sentido que irradian. Para la Iglesia, esto ocurre de manera singular en la liturgia, el gran Memorial de la historia que nos ha salvado». Es una de las frases que más me ha interpelado de todo lo dicho estos días porque, por un lado, el corazón humano necesita expresar y celebrar el sentido de la vida. La liturgia es el lugar donde ese canto se vuelve verdadero, porque se injerta en el Misterio Pascual. Allí la Iglesia interpreta la historia desde Cristo y comparte comunitariamente la salvación que experimenta. La liturgia, finalmente, forma un corazón capaz de leer la vida con ojos pascuales y de cantar, incluso, en medio de la noche del sufrimiento.

 

D. Miguel Ángel Solís. Delegado episcopal de Enseñanza

La visita me ha fascinado. A lo largo de estos días me ha llamado la atención la encomienda que nos hacía al pedirnos que la religiosidad que, desde hace siglos, anima a este país no sea un museo del pasado que visitar sino una escuela de fe de la que beber también hoy. Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano. Una escuela que nos enseñe gratitud del amor que se hace don, para que circule entre nosotros y rompa las cadenas de todo egoísmo. Una escuela de la que aprendemos que Dios es presencia real y que también nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a comprometernos  en la construcción del bien común.

También me llamó la atención cómo puso en valor a las instituciones educativas, que deben enseñar a las nuevas generaciones a buscar y a amar la verdad. A cuestionarse sobre el sentido de la vida y la dignidad de cada persona por lo que, muchos padres, deseosos de que sus hijos aprendan a relacionarse, a pensar con espíritu crítico y a adquirir valores sólidos, depositan en ellas grandes esperanzas, como valiosas aliadas en su educación, aunque para ello hay que respetar el derecho primero e inalienable de los padres a elegir el tipo de educación y formación que quieren para sus hijos en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas.

Para mí el Papa León XIV en estos días ha sido un agitador que está renovando la esperanza para alzar la mirada.

 

 

D. Manuel Viego, Delegado episcopal de Pastoral Juvenil

En mi opinión no es tanto lo que dijo, que es muy importante, sino que, a mi modo de ver es cómo lo dijo. Y lo dijo de tal manera que a mí me recordaba mucho a San Juan Pablo II: sin renunciar a la verdad, no entraba en conflicto con nadie, diciendo lo que tenía que decir, hasta tal punto que a todo el mundo le gustó y le pareció bien. Eso creo que es un punto muy importante para el Papa León. También destacaría la cercanía, la jovialidad con la que se le veía: en paz, tranquilo en todo momento y eso es de agradecer porque eso mismo es lo que él transmite a los demás.

 

 

 

D. José del Riego. Responsable del Secretariado de Pastoral de Migraciones

Uno de los puntos fuertes de este viaje está relacionado, sin duda, con la inmigración, que en Canarias es una situación que se vive de una manera mucho más intensa que casi en ningún lugar de Europa. Por otro lado, me gusta mucho esa insistencia en el mensaje, que no es exclusivo ni nuevo de este Papa sino que es un continuo en los mensajes de los Papas y el Magisterio de la Iglesia, y es esa defensa completa de la vida humana. A veces parece que hacemos en la Iglesia una defensa parcial de la vida y a mí lo que me gusta es ese mensaje global, donde la vida humana tiene una dignidad, desde su principio hasta su final y pasando por todas las etapas intermedias y por todas las situaciones en las que se vive. Desde esa misma defensa de la vida es desde donde se defiende la dignidad de los migrantes y desde donde se defiende la necesidad de acoger y buscar soluciones para que las personas no tengan que verse en la situación de arriesgar su vida para buscar una vida mejor.

Al final del viaje nos queda claro que uno de los ejes fundamentales de su Pontificado y una de las líneas que nos marca a la Iglesia es la acogida y la atención a los inmigrantes así como la denuncia de las circunstancias que hacen que la inmigración se haya convertido en una necesidad para muchas personas (el Papa nos recuerda que la Iglesia proclama siempre el derecho a no emigrar, es decir el derecho a que cualquier persona pueda desarrollar su vida con plenitud en el lugar en el que ha venido al mundo, en su cultura, en su país), pero al mismo tiempo la denuncia que hace de las circunstancias que hacen que cuando muchas personas se ven abocadas a emigrar esto signifique un drama y un riesgo y una posibilidad cierta, en muchos casos, de muerte en el camino.

Por otro lado nos marca a la Iglesia, con claridad, que la acogida a los inmigrantes no es una cuestión anecdótica o de tipo asistencial sino una obligación que forma parte de nuestra propia identidad cristiana. Los que llegan a nosotros no son un problema, una amenaza, sino personas concretas que, como ha dicho el Papa, se han visto despojados prácticamente de todo menos de su dignidad humana. Para acoger a esas personas y para ayudarles a vivir con esa dignidad el Papa nos envía una invitación y al mismo tiempo un reto, eso es lo que nos corresponde a los cristianos y la acogida a los migrantes, la pastoral que ayude a que los migrantes encuentren una mano amiga y  una casa abierta entre nosotros debe formar parte de nuestro quehacer eclesial de una manera indudable.

 

D. José Antonio Bande, Rector del Seminario Metropolitano

La comunidad del Seminario Metropolitano de Oviedo tuvo ocasión de hacerse presente en Madrid el sábado y el domingo en la Vigilia de Oración y en la Misa celebrada en laPlaza Cibeles por el Santo Padre. Si algo nos resultó particularmente relevante en las palabras siempre sensatas, lúcidas y profundas del Papa León fue su invitación a los jóvenes a no tener miedo a plantearse una vocación cristiana, ya sea al sacerdocio, a la vida consagrada o al matrimonio. Y los puntos principales de este mensaje vocacional de Su Santidad el Papa León fueron, en primer lugar, el descubrir la propia llamada de Dios mediante la oración, el silencio y el discernimiento personal. El no tener miedo al compromiso, recordando que, tanto el sacerdocio como la vida religiosa y el matrimonio son caminos vocacionales valiosos. El ser humanos auténticos, evitando las apariencias y construyendo una vida con sentido y servicio a los demás. Su insistencia en cambiar la historia con el amor, entendiendo la vocación como una misión para transformar la sociedad desde la caridad y la solidaridad y el ser misioneros ante las necesidades del mundo actual, especialmente frente a las pobrezas materiales y espirituales. Sin duda, una de las frases más representativas de su mensaje fue «vosotros podéis cambiar la historia: hacedlo con amor». En síntesis, el aliciente vocacional del Papa León en España consistió en animar a los jóvenes a buscar con valentía el proyecto de vida al que se sienten llamados, entendiendo la vocación siempre como servicio a Dios y a la sociedad. Damos gracias a Dios por esta ocasión de estar cerca del Santo Padre y de poder empaparnos de su mensaje.

 

D. Vicente Pañeda. Delegado episcopal de Cáritas diocesana de Oviedo

Estoy siguiendo las intervenciones del Papa León por podcasts, prensa y comentarios Tv13 y Tv 1. Su actitud es de una naturalidad que transmite serenidad y empatía. Por otra parte, sus discursos son claros directos y llegan a toda persona. Finalmente, sus palabras en el centro CEDIA, Cáritas Madrid me han parecido muy elocuentes: “Aquí comienza mi viaje”. En Barcelona nos dejó un mensaje de unidad y concordia. En las Islas Canarias, dos retos: hacia dentro, hacer espacio para incluir a todos, donde todos puedan preservar las diferencias que enriquece la comunidad. Hacia fuera, nos invita el Papa Leon a ser una Iglesia misionera, especialmente las personas que la sociedad hace transparentes y que estamos llamados a reconocer, cuidar, integrar. Y a través de la caridad y el amor, promover la conversión del corazón a una cultura de la amabilidad. Gracias, León XIV, por tanto y por todo.

 

 

D. Jaime Sanz. Delegado episcopal de Pastoral Universitaria

En la Pastoral Universitaria hemos tenido la oportunidad de asistir con una treintena de estudiantes a los actos de la Vigilia y de la misa de Cibeles y yo señalaría tres cosas que son las que los propios chicos han dicho que les ha llamado la atención: en primer lugar, la chispa, esa chispa que lleve el fuego de Cristo y encienda esa nueva humanidad, cambiando la historia de nuestra existencia con la caridad, con el amor. El Papa nos habló de los primeros cristianos como modelo de misioneros en el mundo en el que vivimos, un mundo pagano. Somos misioneros que tratan de llenar el vacío que tienen tantas personas, ese vacío material y espiritual de nuestro tiempo. Y para conseguir todo esto me quedo con unas palabras que nos gustaron especialmente, a mí especialmente quizá porque estuve 20 años en la parroquia de San Manuel González, en Madrid y también en mi parroquia de Ventanielles de Oviedo tenemos su reliquia: citando a San Manuel González el Papa decía que debíamos «venerar y adorar» al Señor en el Santísimo Sacramento, y decía «con esa fidelidad silenciosa de quien acompaña al Señor, con una amistad humilde y discreta, que se alimenta cada día». Me quedo con esto porque me parece que ese es el motor de todo lo demás: esa amistad, esa fidelidad, de quien acompaña al Señor en el Sagrario.

 

D. José Víctor Martínez Álvarez Delegado episcopal de Apostolado Seglar

Diría que, más que en concreto alguna frase o algún mensaje, lo que más me ha llamado la atención es el regusto que dejan sus mensajes. Y no solo a los que ya somos creyentes o intentamos vivir en el Señor sino a todas las personas que lo están escuchando con buena voluntad. A mí eso me está llamando mucho la atención. Claro, esto viene de algo que escuché a su secretario: «El Papa León es un hombre que busca constantemente el silencio, la oración profunda, que acude cuando puede al Sagrario y creo que esta es la clave que no se ve externamente pero es lo que el Papa nos ofrece: ser hombres profundos, de contacto con el Señor para luego poder evangelizar a los que tenemos alrededor. Él hablaba de rezar con amor, de arder en la fe, de ser testigos del Evangelio, con alegría, que se note el gusto por la vida. Todas estas cosas nos llegan a todos y sabemos que esa paz de Dios que él emite sabemos de dónde proviene: del contacto continuo y diario del amor de Dios, eso es lo que él nos está transmitiendo.

 

D. Luis Manuel Alonso, Delegado episcopal de Piedad Popular

Desde la Delegación de Piedad Popular valoramos con inmenso agradecimiento el viaje del Santo Padre a España. Ya recordó en su primer discurso de recepción, en el Palacio Real, que las expresiones de fe popular son auténticos transmisores del Evangelio en nuestro país desde hace muchísimos años. Es una palabra de agradecimiento a tantas cofradías y asociaciones que hoy, como ayer, han mantenido la fuerza del Evangelio en nuestra patria. Otro momento que yo creo muy destacado es cuando rezó el Santo Rosario en el Santuario de Montserrat. Si hay una oración por excelencia que el Pueblo de Dios ha mantenido con inmenso cariño a lo largo de los siglos es esa oración a la Santísima Virgen María como es el Rosario. Creo que todo ello nos tiene que animar a los que hoy continuamos con la labor cofrade en nuestra diócesis, a seguir adelante y no desfallecer para que el Evangelio siga adelante en nuestras ciudades y pueblos.

 

 

 

D. Manuel Alonso, Delegado episcopal de Catequesis

Han sido días de intenso viaje del Papa León. A nosotros, catequistas, nos quedan imágenes grabadas para siempre de cómo ha de ser nuestra labor. No pueden ser únicamente las palabras las que acompañen nuestras catequesis sino los gestos hacia aquellos a los que deseamos transmitir la fe. El Santo Padre no se ha quedado con únicamente con discursos, por más bellos que estos han sido, sino que ha bendecido niños, abrazado a una mujer reclusa en la cárcel de Barcelona, se ha conmovido casi hasta las lágrimas con el testimonio de algún emigrante en Canarias, y un largo etcétera de la misericordia en acto. Pero además, ha de servirnos de referencia, la forma tremendamente educativa que ha tenido a la hora de responder a aquello que se le preguntaba. Y es que no hay respuesta menos pertinente que aquella a una pregunta no formulada. ¡Qué podamos aprender con el Santo Padre a acompañar a nuestros catecúmenos!

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