CATÓLICOS DE VIZCAYA – Vivir la Pascua: tiempo de vida

Comparte

El tiempo de Pascua es el corazón del año cristiano. Durante cincuenta días celebramos con alegría la Resurrección de Cristo, la victoria de Cristo sobre la muerte, un acontecimiento que no pertenece solo al pasado, sino que transforma nuestro presente y llena de esperanza nuestro futuro. La Pascua nos recuerda que la vida siempre tiene la última palabra.

Este tiempo es especialmente significativo en nuestra parroquia porque en él se celebran muchos sacramentos, (momentos sagrados): el Bautismo de nuevos miembros a la comunidad, la Primera Comunión, la Confirmación, los compromisos matrimoniales en las bodas. No se trata solo de momentos importantes para quienes los reciben, sino para toda la comunidad, que acompaña, acoge y se renueva al contemplar la fe sencilla y sincera de los niños, los más jóvenes y las familias.

Los sacramentos pascuales son signo visible de esa vida nueva que Cristo nos regala. En la Eucaristía, de manera especial, hacemos presente ese misterio de amor: Jesús resucitado se nos da como alimento, fortaleciendo nuestra fe y uniéndonos como Iglesia. Cada celebración es una oportunidad para encontrarnos con Él y dejarnos transformar. 

Por eso, la participación en la Eucaristía dominical adquiere un valor aún más profundo en este tiempo. El domingo, día del Señor, es la Pascua semanal. No es simplemente una obligación, sino un regalo: el encuentro con Cristo vivo y con la comunidad. En un mundo que muchas veces nos dispersa y nos aísla, la misa dominical nos reúne, nos da sentido y nos recuerda quiénes somos.

Cuidar la asistencia a la Eucaristía, especialmente en este tiempo pascual, es una manera concreta de alimentar nuestra fe y de dar testimonio.

Que este tiempo de Pascua nos impulse a renovar nuestra alegría, a participar más activamente en la vida parroquial y a redescubrir el valor de la Eucaristía como centro de nuestra vida cristiana.

Cristo ha resucitado. Feliz tiempo de Pascua.

Vuestro párroco, Fernando Marcos Ayjón.