Este lunes, 21 de septiembre, darán comienzo en el Seminario de Corbán las XXII Jornadas Diocesanas de Formación Pastoral organizadas por el Centro Diocesano de Formación Teológica y Pastoral en coordinación con la Vicaría episcopal para la Evangelización. Con el lema La Conversación en el Espíritu, se desarrollarán hasta el jueves 24, en horario de tarde, y con un amplio programa de actividades.
Como explica el vicario episcopal para la Evangelización, Óscar Lavín, “son las jornadas con las que siempre iniciamos el curso. Los agentes de pastoral de la diócesis, en todas las delegaciones y niveles de pastoral, aprovechamos estos días para la formación, la convivencia y para lanzar el trabajo pastoral del curso”. Por su parte, Gloria Martín, coordinadora de la Secretaría de la Vicaría, comenta que “participaremos unas 200 personas. No podemos más, por la capacidad del espacio y de los lugares en los que nos tenemos que ir moviendo. Pero están abiertas a todos los diocesanos, en especial a los agentes de pastoral en sus distintos ámbitos”.
“Este año”, indica Óscar, “hay una gran novedad, y es que se cambia un poco la estructura: de los talleres y de las charlas de formación más monográficas vamos a pasar a hacer una experiencia conjunta de todos los agentes de pastoral y personas que acudan a las jornadas. En las Jornadas de Pastoral vamos a experimentar el método de la Conversación en el Espíritu, que sirve para aplicar todas las disposiciones del Sínodo de la Sinodalidad”. “Es un método de discernimiento”, confiesa, “que nos ayudará a abrirnos a la hora de responder a la pregunta que nuestro obispo, monseñor Arturo Ros, planteará el miércoles a toda la diócesis”. “Lo interesante”, insiste, “es poder hacer esta experiencia de asamblea eclesial, con el mismo método, para discernir y buscar juntos”.
“Otra novedad”, apunta Gloria, “son los espacios de oración. Es cierto que, en todas las jornadas, había oración. El cambio está en que no va a ser al inicio de la tarde, o de la jornada, sino que va a estar más unida al momento de disposición, de discernimiento, de reflexión y de trabajo, en los llamados círculos”.
Óscar reconoce que “el método de la Conversación en el Espíritu se ha venido aplicando en los Consejos de Pastoral Arciprestal, en los 13 arciprestazgos. Pero lo queríamos ampliar a todos los agentes de pastoral. Y estas jornadas eran la ocasión perfecta, porque nos juntábamos todos los agentes de pastoral de forma masiva”. “Es una experiencia diocesana de aplicación del mismo método por parte de todos los agentes de pastoral”, aclara. “Lo cual significa que tenemos que ir más despacio, de una manera más sencilla, muy pedagógica. Porque habrá diferentes niveles: gente que ya lo conoce, gente que lo conoce y lo ha practicado, y gente que oye hablar de él por primera vez”.
“El reto -prosigue- es hacer esa experiencia conjunta, aunque sea a diferentes velocidades. Y que unos y otros nos enseñemos y nos iniciemos en el método” que consiste en “que cada uno pueda escuchar, desde su vida, lo que Dios le dice en su ambiente laboral, familiar, social… Ver cómo Dios puede hablar a lo largo de esas circunstancias. Uniendo las voces de unos y de otros se va estableciendo una conversación en la que, escuchando a todos, descubramos por dónde Dios nos puede llevar. Y, así, llegar a una convicción común. Es cierto que pueden salir cosas diferentes, así que primero iremos viendo lo común y, después, iremos haciendo camino, y seguiremos dialogando”, porque “es un discernimiento que básicamente consiste en buscar la voz de Dios y del Espíritu Santo que habita en el corazón de todos los bautizados, por dónde nos va llevando a cada uno, y entre todos. Es un reto difícil, pero bonito”, asegura.
Gloria reconoce que “lo ideal sería poder alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto, a través del conocimiento, el aprendizaje, y ejercitando la Conversación en el Espíritu. Pero lo importante es que vamos a escuchar a todos: no se trata de lo queramos nosotros, sino de escuchar al pueblo de Dios. Por ejemplo, el miércoles, cuando nuestro obispo nos lance una pregunta, aplicando el método intentaremos responder. Será un momento muy especial, en el que todos vamos a tener participación”. Para Gloria, “igual que en otras ocasiones ha habido unos talleres con contenidos específicos, ahora todos vamos a trabajar todo, y lo mismo. Y cada uno, desde su realidad, desde su percepción del día a día, puede aportar”.
Confiesa que “el año pasado ya dimos los primeros pasos aplicando ese método en los Consejos Arciprestales, escuchando las necesidades de los que formaban parte en aquel momento de los consejos, que este año se van a ir consolidando. Ahora, queremos fomentar esa parte de escucha: a nosotros mismos, primero, para después conocernos más a partir de escucha de la Palabra de Dios. Cristo y su mensaje siempre van a ser nuestro centro. Y, a partir de ahí, saber y aprender a escuchar a los demás”. Insiste en que “la idea es que todos nos escuchamos y que, de alguna manera, nos inspiremos, y nos ayudemos unos a otros, para hacer este camino juntos: colaborar, ayudarnos y enriquecernos con el día a día, y en cada momento. Así que es un momento clave para que todos tomen protagonismo y participen dando su voz, y poniendo cada uno de su parte, para discernir de manera conjunta”.
Que estas jornadas de formación alcancen este año su 22 edición es, a juicio de Óscar, “una muestra de que nuestros agentes de pastoral siguen teniendo interés en prepararse y en ayudar a hacer Iglesia. De hecho, es uno de los momentos más consolidados en todos estos años de trabajo, y forma parte, casi como un hito, del inicio de curso. Es bonito ver la cantidad de gente que hay, que se conoce, que se encuentran, que se animan. Es un momento muy, muy especial”.
“Tenemos muchas esperanzas -señala- en que este momento de oración, de discernimiento, de encuentro, de participación de todos pueda ser un poco como el pistoletazo de salida a procesos posteriores. Porque no son unas jornadas para aprender un método y el año que viene otra cosa, sino que tiene una continuidad como proceso que se inicia de escucha, discernimiento y de acción pastoral de toda una diócesis. Sin olvidar que cada agente que participa representa una realidad diferente. Y es muy enriquecedor que personas de varias realidades formen parte de un mismo círculo en el que todos van a participar y aportar sus ideas, sus opiniones…”, concluye.
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