Este 16 de julio, la Congregación de los Misioneros Claretianos celebra el 177º aniversario de su Fundación. Con este motivo, el P. Mathew Vattamattam, superior general, ha dirigido una carta circular a toda la Congregación en la que invita a volver espiritualmente a la sencilla habitación del seminario de Vic donde, en 1849, san Antonio María Claret se reunió con cinco jóvenes sacerdotes para iniciar una aventura misionera que llegaría “hasta los confines de la tierra”.
En su mensaje, el superior general recuerda que la Congregación no nació únicamente como un nuevo instituto, sino como “obra del Espíritu Santo”, que unió aquellos primeros corazones en un mismo fuego misionero. Citando al propio Claret, subraya que sus compañeros habían recibido “el mismo espíritu” que lo animaba, una convicción que sigue siendo central para comprender la identidad claretiana.
El P. Mathew destaca que el nombre querido por el Fundador – Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María – expresa la identidad más profunda de la Congregación. “Antes que una estructura o un cuerpo apostólico, somos hijos”, recuerda en la carta. Desde esta clave, el Corazón de María aparece como el hogar donde se forja la vocación misionera y donde los claretianos aprenden a configurarse con Jesucristo, enviado del Padre para anunciar la Buena Noticia a los pobres.
Respirar el mismo Espíritu
La carta circular invita a toda la Congregación a preguntarse si sigue “respirando el mismo Espíritu” que sostuvo a Claret y a las generaciones de misioneros que han anunciado el Evangelio en todos los continentes. El superior general advierte del riesgo de convertirse en una institución sin vida si se pierde el fuego del Espíritu Santo, y recuerda que un misionero puede estar muy ocupado sin estar interiormente vivo.
Por ello, anima a volver continuamente a las fuentes de la vocación claretiana: la oración, la vida comunitaria, la Palabra de Dios, la Eucaristía, la disponibilidad misionera y la confianza filial en el Corazón de María. En esas fuentes, señala, la llama del carisma vuelve a encenderse.

Vic-Sallent, Casa Generalicia de la Congregación
El mensaje de este año está marcado también por un acontecimiento significativo para la vida congregacional. El 16 de julio de 2026, a petición del Gobierno Provincial de Sanctus Paulus, la comunidad de Vic-Sallent pasa a ser Casa Generalicia de la Congregación.
Según explica el superior general, su misión será coordinar los diversos servicios que allí se ofrecen a toda la Congregación y a la Familia Claretiana, así como fortalecer estos lugares como centros de renovación espiritual y de profundización en el carisma. El P. Mathew invita a todos los claretianos a sentirse corresponsables de estos santuarios de los orígenes y a colaborar para que sigan siendo fuentes vivas de inspiración, ardor misionero y fidelidad vocacional.
En la carta, el superior general expresa además su gratitud a la antigua Provincia de Cataluña y a la actual Provincia de Sanctus Paulus por haber cuidado, preservado y promovido generosamente estos lugares tan vinculados al Fundador y al carisma claretiano.
Una misma misión, un mismo Evangelio, un mismo Corazón de María
El P. Mathew concluye su mensaje recordando que, ciento setenta y siete años después de aquella primera reunión en Vic, el mismo Espíritu sigue convocando hoy a cerca de tres mil misioneros claretianos presentes en setenta y cuatro países. “La misión es la misma. El Evangelio es el mismo. El Corazón de María es el mismo”, afirma.
En este aniversario, la Congregación está llamada a renovar su disponibilidad para dejarse animar por el Espíritu y mantener vivo el fuego misionero que ardía en el corazón de Claret.
El superior general finaliza su carta deseando a todos un feliz aniversario de la Fundación y confiando a la Congregación al Corazón de María, para que siga reuniendo, formando y enviando a sus misioneros al servicio del Evangelio.